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31 de diciembre de 2025

PALABRAS A VOLEO: DÍAS GRANDES

  MARTÍN VALMASEDA

No sé si debo escribir sobre los días grandes, semanas mayores, o  momentos   corrientes,  sin aparente  importancia.

Alguna  vez  comentamos  cómo  la  religión  pide "celebraciones" más o  menos  solemnes; en  cambio  el  evangelio pide  la  "humildad  de  cada  día”.

Jesús   no  se  dedicó  a  celebraciones sino  a  vivir  el  día  a  día  haciendo  el  bien a  la  gente.  La única  celebración  festiva  fue  una  sola  vez,  al  final  de  su  vida.

Sin  embargo  esa  celebración  con  el  paso  de  los  años  se  ha  convertido  en  lo  principal  para  sus  seguidores  los  cristianos. La "última"  cena  ha  pasado  a  convertirse  en  "celebración  dominical"  y  poco  a  poco  en "la misa  diaria " para  los  muy " cumplidores.

El  nazareno  no  era  persona de  actos  sonoros  y  aparatosos  pero    al  convertir los  seguidores de  Jesús  el  evangelio  en   religión,  que  no  es  lo  mismo, la  buena  noticia  se  ha cambiado  en  festejo  solemne  que  también  es  cosa  distinta.


Es curioso cómo la cena  pascual  donde  parece  que  ese  tomad y comed... y  bebed... que  cuentan  tres  evangelistas, el cuarto,  lo cambia  por  un  servicio   de  esclavos,  lavar  los  pies  a  los  asistentes.

Los cristianos de hoy se conforman con la santa misa  y recordar el  principio (navidad) y el final (pasión) de la vida de su líder,  pero no los actos diarios  que fue sembrando día tras día.

Tal vez tendríamos que olvidarnos de los días grandes, y  poner más  atención a la  vida  corriente  del  que  pasó haciendo el  bien  así:  día  tras  día.  Eso es  lo importante. Lo grande es  lo  pequeño.