En Nigeria miles de
niños son abandonados por sus familias en nombre de supuestos poderes malignos.
Estos “niños brujos” pasan hambre, son maltratados, torturados e incluso
explotados sexualmente. Acusados de brujería, los llamados skolombo se han
convertido en los parias de la sociedad de Nigeria, el país más poblado de
África. Decenas de miles de skolombo sobreviven en la miseria robando lo que
pueden y recogiendo basura en condiciones insalubres.
El horror al que son
sometidos estos niños en Nigeria ha crecido en las últimas dos décadas,
impulsado por profetas autoproclamados que buscan enriquecerse ofreciendo
sesiones de exorcismo. No obstante, Sam Ituama lucha sin tregua contra el
oscurantismo: a pesar de los recursos limitados, su ONG "Child's Right And
Rehabilitation Network" intenta rescatar y reintegrar a tantos niños de África
como sea posible.