Si de tu padre
siempre encontraste la mano,
si a tu madre
nunca buscaste en vano;
si nunca padeciste hambre,
ni la miseria fue tu triste
compañera.
No tires la primera piedra
Si nunca sufriste la injusticia de
insultos, condenas y milicias.
Si nunca fuiste humillado,
ni en soledad, mil veces,
has llorado.
No tires la primera piedra.
Si nunca has conocido la locura, ni estuviste sediento de ternura,
ni buscado en el fondo de un vaso la forma de
olvidarte de un fracaso.
No tires la primera piedra.
Si nunca has contenido un sollozo,
tumbado en el rincón de un calabozo.
Si nunca te tuviste que humillar sin tan
siquiera tener derecho a hablar.
No tires la primera piedra.
Colaboración de Juan García de Paredes.

