Yo quisiera que subrayáramos mucho esta gran enseñanza, porque la Iglesia no está en la tierra para privilegios, para apoyarse en el poder o en la riqueza, para congraciarse con los grandes del mundo.
La Iglesia no está ni siquiera para erigir grandes templos materiales o monumentos.
La Iglesia no está en la tierra para
enseñar sabiduría de la tierra.
La Iglesia es el reino de Dios, que nos está dando precisamente esto: filiación divina ( Homilía de 30 de Julio de 1978, V,p.97).
Colaboración de Juan García de Paredes.