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31 de julio de 2026

PALABRAS A VOLEO: DIVIDIR O MULTIPLICAR

 MARTÍN VALMASEDA+

Cuando uno empezaba a ir al colegio (si podía) la primera aventura con la que se  encontraba era la de la aritmética. Eso de sumar y restar todavía no eran matemáticas,  sino sólo aritmética aunque también esa se iba complicado cuando en vez de dos y dos   cuatro había  que  sumar  2.480 +  876  lo  que  exigía  mucho  chupar  el lápiz  y  sin  móvil, lo que nos dejaba inmóviles, sólo mirando  al  pupitre  del  compañero que era el  primero  de la clase para ver lo que había puesto él.

Pero todo pasaba deprisa en nuestra vida de 6 años y caíamos por sorpresa en eso que era multiplicar y dividir...  y sudar para saber cuántas veces me llevo en la multiplicación.

Menos mal que ahora de mayores tenemos la solución en lo digital que no es contar con los dedos, sino que el aparatito celular lo hace por nosotros, como antes lo hacía nuestra  mamá, cuando no dividía, sino partía un cacho de pan con chocolate para cada  hermano.

Ahora de mayores nos estamos dando cuenta de que hay personas que sólo han aprendido a sumar y multiplicar y otras personas que sólo saben restar y dividir.

Los que sólo saben sumar y multiplicar se les llame ricos y los otros son los pobres  obligados a dividir y restar sus cada vez menos propiedades.

Pero existen unos seres especiales que pudiendo sumar sus propiedades,  dedican su vida a dividir y partir o compartir lo que tienen entre otros seres humanos inmortales     (inmortales son los que no tienen ni dónde caerse muertos).

Esos que yo llamaría divisores voluntarios, son los que otros los llaman tontos pero que algunos los llaman santos.

Pensándolo bien si todos y todas fuéramos sólo divisores y todos y todas compartiéramos todo lo que tenemos el mundo sería un paraíso sin pecado original. Algunos exégetas dicen  que el pecado original fue cuando Adán y Eva y también la serpiente empezaron a decir "esto es mío" y "quiero multiplicar los frutos de mi árbol y el paraíso se convirtió  automáticamente en  infierno.

O sea que ya saben: menos sumar y multiplicar y más dividir, partir y compartir todo,  pero todos, todos, todos.