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18 de septiembre de 2026

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DE S.S LEÓN XIV

Santa Teresa de Calcuta, canonizada en 2016, se convirtió en un icono universal de la caridad vivida hasta el extremo en favor de los más indigentes, descartados por la sociedad.

Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida a los moribundos abandonados en las calles de la India.

Recogía a los rechazados, lavaba sus heridas y los acompañaba hasta el momento de la muerte con una ternura que era oración.

Su amor por los más pobres entre los pobres la llevaba no solo a atender sus necesidades materiales, sino también a anunciar la buena noticia del Evangelio: << Queremos proclamar la buena nueva a los pobres  de que Dios les ama, de que nosotros les amamos, de que ellos también han sido creados por la misma mano amorosa de Dios, para amar y ser amados.

Nuestros pobres son grandes personas, son personas muy queribles, no necesitan nuestra lástima y simpatía, necesitan nuestro amor comprensivo.

Necesitan nuestro respeto, necesitan que les tratemos con dignidad >>. Todo esto nacía de una profunda espiritualidad que veía  el servicio a los más pobres  como fruto de la oración y del amor, que generan la verdadera paz, como recordaba el papa Juan Pablo II a los peregrinos que habían acudido a Roma para su beatificación:

<< ¿Dónde encontró la madre Teresa la fuerza para ponerse completamente al servicio de los demás?.

La encontró en la oración y en la contemplación silenciosa de Jesucristo, de su santo Rostro y de su Sagrado Corazón. Lo digo ella misma :

"" El fruto del silencio es la oración; el fruto de la oración es la fe; el fruto de la fe es el amor; el fruto del amor es el servicio; y el fruto del servicio es la paz "".

La oración colmó su corazón de la paz de Cristo y le permitió irradiarla a los demás >>.

Teresa no se consideraba una filántropa ni una activista, sino esposa de Cristo crucificado, a quien servía con amor total en los hermanos que sufrían.

Santa Teresa de Calcuta.

Colaboración de Juan García de Paredes