Miles de adultos mayores continúan trabajando cada día para ganarse la
vida en Guatemala. Venden helados, billetes de lotería, dulces, flores...
Muchos llevan más de 50 años dedicados al comercio ambulante.
La fundación Abuelitos Heladeros, nació durante la pandemia cuando María Isabel Grajeda conoció a Don Julio, un vendedor de helados de 80 años que vivía en condiciones extremadamente precarias. Estaba enfermo y ella lo quiso ayudar. Descubrió que muchos adultos mayores vivían en condiciones inhumanas. Lo que comenzó como una publicación en redes sociales terminó convirtiéndose en una iniciativa que hoy acompaña a decenas de adultos mayores en situación de pobreza.