HABLAME DE DIOS
Dije al almendro :
¡ Háblame de Dios !
Y el almendro floreció.
Dije al pobre : ¡ Háblame de Dios !
y el pobre me ofreció su capa.
Dije a la naturaleza :
¡ Háblame de Dios !
Y la naturaleza se cubrió de hermosura.
Dije al amigo: ¡ Háblame de Dios !
Y el amigo me enseñó a amar.
Dije al ruiseñor : ¡ Háblame de Dios !
Y el ruiseñor se puso a cantar.
Dije al dolor: ¡ Háblame de Dios !
Y el dolor se transformó en agradecimiento.
Dije a mi madre: ¡ Háblame de Dios !
Y mi madre me dió un beso en la frente.
Dije al enemigo: ¡ Háblame de Dios !
Y el enemigo me tendió la mano.
Dije a la Biblia: ¡ Hábla de Dios !
Y la Biblia se ahogó de tanto hablar.
Dije a Jesús: ¡ Háblame de Dios !
y Jesús rezó el Padrenuestro.
Dije temeroso, al sol poniente :
¡ Háblame de Dios !
Y el sol se ocultó sin decirme nada.
Pero al día siguiente, al amanecer, cuando abría la ventana, ya me volvió a sonreír.
( Miguel Estradé )
PALABRAS PARA EL SILENCIO
Colaboración de Juan García de Paredes.