Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

12 de mayo de 2026

PALABRAS A VOLEO: PRÓJIMO

Martín Valmaseda +

La encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco  nos llamó a la amistad y la fraternidad universal.

Esta palabra se inventó en tiempos y ambientes religiosos

Prójimo

Se habla de amar al prójimo, y está muy bien, es muy sencillo, no tiene problema, porque con quien nos encontramos en la vida normal no es con el prójimo sino con González que es un egoísta y un antipático, con doña Juana, esa chismosa de la casa de al lado, con ese tipo, no sé cómo se llama, que me estafó vendiéndome un reloj que se estropeó en una semana…

Pero el prójimo es cosa de tiempos antiguos, de Moisés y sus tablas de piedra donde decía que amar al prójimo era bastante importante. Aunque no explicaba mucho qué era eso de “prójimo”.

Desde luego un habitante de Jericó, un filisteo no debía de ser prójimo para amar y, en caso de conquista, el pueblo que recibió las tablas de la ley les podía pasar a cuchillo a todos.

La cosa se complicó algo más cuando apareció por aquellas mismas tierras, conquistadas a los filisteos, ese tal Jesús que empezó a dar más detalles de la palabra.

La culpa fue de aquel doctor de la ley que le sacó el tema sobre lo que era principal en esos mandamientos, y al verse acorralado otra vez con lo de amar al prójimo, se hizo el ignorante y preguntó: “¿y quién es mi prójimo?”. Ahí el galileo se soltó con un cuento de esos suyos picantes…

EVANGELIO DOMINGO 17 DE MAYO 2026. REFLEXIONES DE J.A. PAGOLA

YO ESTOY CON VOSOTROS

 

Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28, 16-20).

JESÚS ESTÁ CON VOSOTROS

Mateo termina su evangelio con una frase inolvidable de Jesús resucitado: <<Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo >>.

Esta es la fe que ha animado siempre a las comunidades cristianas. No estamos solos, perdidos en medio de la historia, abandonados a nuestras propias fuerzas y a nuestro pecado. Cristo está con nosotros. Se diría que hemos olvidado algo que necesitamos urgentemente recordar: él está con nosotros.

Los obispos, reunidos con ocasión del Concilio Vaticano II, constataban la falta de una verdadera teología de la presencia de Cristo en su Iglesia.

Para los primeros creyentes, Jesús no es un personaje del pasado, un difunto a quien se venera y se da culto, sino alguien vivo, que anima, vivifica y llena con su espíritu a la comunidad creyente.

Cuando dos o tres creyentes se reúnen en su nombre, allí está él en medio de ellos.

Todavía hay algo más. Cuando nos encontramos con un hombre necesitado, despreciado o abandonado, nos estamos encontrando con aquel que quiso solidarizarse con ellos de manera radical. Por eso nuestra adhesión actual a Cristo en ningún lugar se verifica mejor que en la ayuda y solidaridad con el necesitado. <<Cuando hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis>>.

El Señor resucitado está en la eucaristía alimentando nuestra fe. Está en los pobres moviendo nuestros corazones a la compasión. Está todos los días, hasta el fin del mundo. 

SIN EL ESPÍRITU SANTO...

ESPÍRITU ( Cuando falta el ESPÍRITU

Dios está lejos,

Cristo se encuentra en el pasado,

el Evangelio es letra muerta,

la Iglesia es una simple

organización,

la autoridad termina en despotismo,

la misión se convierte

en una propaganda,

el culto en una mera ceremonia, y el cristianismo en una moral

de esclavos.

S.S. LEÓN XIV SOBRE EL AMOR HACIA LOS POBRES.

UN DESAFÍO PERMANENTE 

He decidido recordar esta bimilenaria historia de atención eclesial a los pobres y con los pobres para mostrar que esta forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia.

El cuidado de los pobres forma parte de la gran Tradición de la Iglesia, como un faro de luz que, desde el Evangelio, ha iluminado los corazones y los pasos de los cristianos de todos los tiempos. Por tanto, debemos sentir la urgencia de invitar a todos a sumergirse en este río de luz y de vida que proviene del reconocimiento de Cristo en el rostro de los necesitados y de los que sufren.

El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros y, desde el corazón de la Iglesia, prorrumpe como una llamada continua en los corazones de los creyentes, tanto en las comunidades como en cada uno de los fieles.

La Iglesia, en cuanto Cuerpo de Cristo, siente como su propia <<carne >>la vida de los pobres, que son parte privilegiada del pueblo que va en camino. Por esta razón, el amor a los que son pobres __en cualquier modo en que se manifieste dicha pobreza--- es la garantía evangélica de una Iglesia fiel al corazón de Dios.

De hecho, cada renovación eclesial ha tenido siempre como prioridad la atención preferencial por los pobres, que se diferencia, tanto en las motivaciones como en el estilo, de las actividades de cualquier otra organización humanitaria.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE << Dilexi Te>>

El docente y escritor venezolano Valmore Muñoz Arteaga examina los puntos clave de la Exhortación Apostólica Dilexi Te (Te he amado), el primer texto del papa León XIV, cuyo tema central es el amor a los pobres.

Antes de dar inicio formalmente a estas reflexiones, debo dejar claro que, cuando la Iglesia cuestiona con vehemencia los desvíos del hedonismo, entiende perfectamente que se trata de un hedonismo que se ha desviado, incluso, de sus fuentes originarias. No está mirando hacia Epicuro, para quien el placer es lo que separa del sufrimiento y la moderación es el camino más expedito para ello. Un hedonismo que desarrolló una ética basada en el placer, pero no un placer cualquiera, sino aquel que brota de un gran autocontrol y de una profunda madurez intelectual. El hedonismo moderno, al cual la Iglesia cuestiona sistemáticamente, es muy distinto, vacuo, superficial, consumista y descontrolado.

El papa León XIV hizo público el pasado mes de octubre el primer documento de su naciente pontificado, la Exhortación Apostólica Dilexi Te (Te he amado), cuyo tema central es el amor a los pobres. Documento que comenzó a redactar el papa Francisco como una especie de cierre conclusivo a su última Carta Encíclica Dilexit Nos (Nos amó).

En la exhortación, León XIV expone claramente esta perniciosa visión de la existencia como un mal que desarticula el encuentro entre el hombre y su propia dignidad, saboteando así la posibilidad de alcanzar su plenitud, es decir, la razón por la cual está aquí.

Michel Onfray, defensor del hedonismo clásico, acusa vehemente esta visión del placer que reconoce como vulgar, debido a que ha puesto como objetivo de felicidad el acceso a los objetos de consumo y no al engrandecimiento del espíritu humano.

Tanto Francisco como León XIV señalan al hedonismo moderno como el germen que ha conducido a la marginación y descarte de seres humanos de una sociedad cada vez más eficientista y despiadada. Frente a ella, nos recuerdan que cada uno es valioso a los ojos del Señor, volviendo su mirada a unas palabras que iluminan el libro del profeta Isaías: “Porque tú vales mucho a mis ojos, yo doy a cambio tuyo vidas humanas; por ti entregaría pueblos, porque te amo y eres importante para mí” (Is 43, 4).

No solo se trata de volver a poner a la dignidad de la persona humana en el centro del pensamiento, sino que, a su vez, hay un afán por relanzar al catolicismo como un humanismo que vuelve a beber con intensidad de las aguas del Concilio Vaticano II.

También de los magisterios de León XIII, San Juan XXIII y San Pablo VI. Magisterios caracterizados, precisamente, por sortear la reflexión social, cultural, política y económica desde el amor o, mejor aún, desde un rescate de la categoría de prójimo, que trasciende olímpicamente la idea de otro.

Dilexi Te abrazará el recuerdo de San Francisco de Asís como modelo para desmontar la fachada hedonista de una realidad que ha buscado fragmentar al hombre, orientándolo hacia el desarraigo de sí mismo y de su participación protagónica en los procesos históricos y sociales.

PALABRAS PARA TIEMPOS DIFÍCILES

 

DIOS NO BENDICE LAS GUERRAS

Mientras muchas sociedades, cada una a su ritmo, caminan hacia la laicización (otros lo llaman secularismo), hay quienes se empeñan en meter a Dios en la conducción de lo terrenal, resurgiendo así el antiguo intento de apropiarse de Dios para justificar las guerras.

Ilustración: robertwaghorn/Pixabay.

“Dios lo quiere”, decían, enfervorizados, los violentos cruzados medievales que mataban sin piedad a todo ser humano, con tal de reconquistar “los santos lugares”. Para ellos, esos lugares eran más santos que los seres humanos… Alguien los convencía de que la matanza era un mandato divino y que ellos combatían en nombre de Dios. La guerra se convertía en una misión sagrada. El adversario pasaba a encarnar el mal que era necesario eliminar.

De manera similar lo hicieron siglos después los afiliados a uno u otro credo cristiano en las guerras de religión europeas, que devastaron el continente durante siglos.

La guerra acompañó casi siempre los procesos colonizadores. Los imperios presentaban sus guerras de rapiña como misión divina, lo que les servía para justificar sus proyectos. Aquel pensamiento antiguo, nunca desaparecido, parece abrirse paso con fuerza en la retórica de algunos sectores del poder occidental.

¿Qué significa que el presidente Donald Trump aparezca en el mismísimo despacho oval de la Casa Blanca rodeado de pastores evangélicos fundamentalistas que imploran el favor de Dios para él y para sus fuerzas armadas? Paralelamente, el secretario de Guerra de Estados Unidos afirma que estamos en un «momento de cruzada» y que sus soldados en Irán cuentan con «la providencia de Dios todopoderoso». Es decir, que Dios combate con ellos.

No son palabras casuales. Hablar de la agresión a Irán como cruzada es un intento por presentarla despojada de los principios racionales de estrategias y tácticas para alcanzar determinados objetivos políticos o económicos y darle ese carácter de lucha sagrada.

En el ejército de Estados Unidos proliferan las corrientes evangelistas radicales que interpretan la política exterior en clave apocalíptica y, en el caso de la guerra contra Irán, la presentan como parte del plan divino de la batalla final entre las fuerzas del bien y del mal. Así lo ha denunciado la Fundación para la Libertad Religiosa en las Fuerzas Armadas estadounidenses.

La verdadera razón de las guerras no hay que buscarla en la religión. Los argumentos morales o religiosos son sólo un recurso de los poderosos para legitimarlas. Detrás de los conflictos y de las guerras encontramos intereses económicos y políticos muy concretos: petróleo, recursos naturales, hegemonía regional, control de rutas estratégicas, dominio geopolítico, cambios de régimen…

Ante ese intento por presentar los conflictos militares, políticos y económicos como voluntad de Dios, el papa León XIV ha declarado que “La guerra no es santa; sólo la paz es santa”. Jesús de Nazaret dijo: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”. Él nunca bendijo la guerra.

Ningún gobierno, sea del signo que sea, puede apropiarse del nombre de Dios para justificar bombardeos, invasiones o guerras. Ninguna guerra puede justificarse en su nombre. Bendecir una guerra va en la línea opuesta al mensaje de Jesús.

Más aún, el Dios cristiano nunca está del lado de los imperios. Él está del lado de los pueblos que sufren las violencias de las guerras, del lado de las víctimas. Las consecuencias de las guerras – víctimas inocentes, familias desplazadas, ciudades destruidas, innumerables atrocidades… – muestran claramente que ninguna guerra puede ser bendecida en nombre de Dios.

Alandar.org



TRUMP AVIVA LA OPERACIÓN CONTRA MÉXICO

Inna Afinogenova, Estefanía Veloz y Marco Teruggi analizan la nueva ofensiva de Donald Trump contra México: operaciones de la CIA en Chihuahua, acusaciones judiciales contra políticos mexicanos, amenazas de intervención terrestre y la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026. El programa desmonta la construcción mediática de la “Operación México”, revisa el uso del fentanilo como excusa geopolítica y conversa con Ricardo Balderas sobre expedientes, consulados, soberanía y presión estadounidense.

MUNDOS DEL MUNDO: DJIBOUTI

 

7 de mayo de 2026

PALABRAS A VOLEO: MUJER IGLESIA

 PALABRAS A VOLEO

 







Antiguas inscripciones hablan del sacerdocio de las mujeres en el cristianismo primitivo

Mujeres sacerdotes: la historia que han falseado Papas y teólogos



Durante las últimas décadas han aparecido rigurosas investigaciones científicas, numerosos documentos y declaraciones de teólogos y teólogas, de movimientos cristianos de base, de organizaciones cívico-sociales, e incluso de obispos y cardenales de la Iglesia católica, reclamando fundadamente el acceso de las mujeres al sacerdocio

'Ordinatio sacerdotalis. Sobre la ordenación sacerdotal reservada sólo a los hombres' (22 de mayo de 1994) es la más contundente de todas las declaraciones contra el sacerdocio femenino que zanja la cuestión y cierra todas las puertas a cualquier cambio en el futuro con un tono dogmático y absoluto impropio de una declaración que choca con los datos de la historia

Unos meses antes de renunciar al pontificado, Benedicto XVI, citando la 'Ordinatio sacerdotalis', de Juan Pablo II, ratificó la prohibición de la Iglesia católica de ordenar a mujeres con un tono más contundente todavía al aseverar que dicha prohibición es parte de la constitución divina de la Iglesia

Es verdad que la historia no es pródiga en ofrecer relatos de mujeres sacerdotes. Esto no debe extrañar ni sorprender, ya que ha sido escrita por varones, en su mayoría clérigos, y su tendencia ha sido a ocultar el protagonismo de las mujeres en la historia del cristianismo y a mitificar el sacerdocio patriarcal

EVANGELIO DOMINGO 10 DE MAYO (Juan 14 - 15 a 21) Reflexión de A. Pagola

  LA VERDAD DE JESÚS

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce: vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él (Juan 14, 15-21).

NO ESTAMOS HUÉRFANOS

Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, poco amado es una Iglesia que corre el riesgo de irse extinguiendo. Una comunidad cristiana reunida en torno a un Jesús apagado, es una comunidad sin futuro.

Necesitamos comunidades cristianas marcadas por la experiencia viva de Jesús. Podemos hacer que sea más de Jesús, que viva más unida a él. ¿Cómo?

<< No os dejaré huérfanos. Volveré >>. Jesús no podrá ya ser visto con la luz de este mundo, pero podrá ser captado por sus seguidores con los ejes de la fe. ¿ Como vamos a trabajar por un mundo más humano y una Iglesia más evangélica si no le sentimos a él junto a nosotros ?.

En el fondo de nuestro corazón cristiano sabemos que Jesús está con el Padre y nosotros con él. Esto lo cambia todo.

Esta experiencia está alimentada por el amor: << Al que me ama…. yo también lo amaré y me revelaré a él >>. ¿Es posible seguir a Jesús tomando la cruz cada día sin amarlo y sin sentirnos amados entrañablemente por él ?. ¿Quién podrá llenar el vacío de Jesús? ¿Quién podrá sustituir su presencia viva en medio de nosotros?

MAYO, MES DE MARÍA: UNA TRADICIÓN VIVA EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA

El mes de mayo, tradicionalmente asociado a la primavera en gran parte del mundo, ocupa un lugar especial en la espiritualidad católica, ya que es un tiempo dedicado a la Virgen María. Esta dedicación no responde a un mandato bíblico específico, sino al desarrollo histórico de la piedad popular y litúrgica.

Desde los primeros siglos del cristianismo, los fieles han visto en María un modelo de fe, obediencia y entrega a Dios. Sin embargo, fue durante la Edad Media cuando comenzaron a surgir expresiones más organizadas de devoción mariana vinculadas al calendario. Mayo, con su abundancia de flores y signos de vida nueva, ofrecía un marco natural para honrar a la Madre de Dios y figura de la Iglesia.

Ya en los siglos XVII y XVIII, diversas comunidades religiosas, en particular los jesuitas, promovieron la dedicación especial del mes de mayo a la Virgen María. Estas prácticas incluían rezar el rosario todos los días, adornar altares domésticos con flores y consagrarse personalmente a ella. Con el paso del tiempo, estas prácticas se difundieron ampliamente entre los fieles.

En el siglo XIX, la Iglesia reforzó esta devoción. Los papas alentaron explícitamente la práctica del mes de María como medio para profundizar en la vida espiritual, especialmente en el contexto de los desafíos sociales y culturales de la época.

Así, mayo se consolidó como un período privilegiado para la oración y la contemplación de la vida de la Virgen.

Coronación de mayo

Una de las tradiciones más extendidas es la “coronación de mayo”, en la que se corona con flores una imagen de María para simbolizar su papel como reina del cielo y madre amorosa. Este gesto, sencillo pero cargado de significado, refleja la cercanía afectiva de los fieles con la figura de María.

En la actualidad, la dedicación del mes de mayo a la Virgen sigue siendo una práctica viva en muchas comunidades católicas, incluyendo en Nueva York. Nos invita a renovar nuestra fe, imitar las virtudes de María y fortalecer nuestra relación con Dios siguiendo su ejemplo.