Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

2 de abril de 2026

PALABRAS A VOLEO: LA MESA

 MARTÍN VALMASEDA +

Nuestros templos católicos están llenos de imágenes (estatuas, pinturas) adornos, luces, retablos, pero lo más importante en el templo es LA MESA.

¿Querrás decir el altar? ¡no, digo la mesa!. El altar era un lugar de sacrificios de antiguas religiones del “antiguo testamento”; pero en las comunidades cristianas los seguidores de Jesús, se reunían en torno a una mesa para PARTIR-EL PAN. Después de los miles de años se nos habla de partir el pan, sino del santo sacrificio de la misa y lo vuelven a llamar sacrificio.

EVANGELIO DOMINGO 5- Abril - 2025

 MISTERIO DE ESPERANZA 

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y les dijo: 

-Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. 

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entro también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que el había de resucitar de entre los muertos ( Juan 20, 1-9)   

¿DONDE BUSCAR AL QUE VIVE? 

La fe en Jesús, resucitado por el Padre, no brotó de manera natural y espontánea en el corazón de los discípulos. Antes de encontrarse con él, lleno de vida, los evangelistas hablan de su desconcierto, su búsqueda en torno al sepulcro, sus interrogantes e incertidumbres. 

La fe en Cristo resucitado no nace tampoco hoy en nosotros de forma espontánea, solo porque lo hemos escuchado desde niños a catequistas y predicadores. Para abrirnos a la fe en la resurrección de Jesús hemos de hacer nuestro propio recorrido. Es decisivo no olvidar a Jesús, amarlo con pasión y buscarlo con todas nuestras fuerzas, pero no en el mundo de los muertos. Al que vive hay que buscarlo donde hay vida. 

Si queremos encontrarnos con Cristo resucitado, lleno de vida y de fuerza creadora, lo hemos de buscar no en una religión muerta, reducida al cumplimiento y la observación externa de leyes y normas, sino allí donde se vive según el Espíritu de Jesús, acogido con fe, con amor y con responsabilidad por sus seguidores. 

Lo hemos de buscar no entre cristianos divididos y enfrentados en luchas estériles, vacías de amor a Jesús y de pasión por el Evangelio, sino allí donde vamos construyendo comunidades que ponen a Cristo en su centro, porque saben que << donde están reunidos dos o tres en su nombre, allí está él >>. 

Un Jesús apagado e inerte, que no enamora ni seduce, que no toca los corazones ni contagia su libertad, es un << Jesús muerto>>. No es el Cristo vivo, resucitado por el Padre. No es el que vive y hace vivir. 

EL SUFRIMIENTO DE MARIA

 

Colaboración de Juan García de Paredes.

LA CENA DEL SEÑOR JESÚS

 

No hay duda: Jesús nos invita a vivir en actitud de servicio permanente y a que encontremos los caminos que hagan posible la solidaridad y fraternidad entre todos. Oremos.

Padre, que nos lavemos unos a otros los pies

• En este día que celebramos la fiesta del amor fraterno que los creyentes nos sintamos hermanos y hermanas de todos los hombres y mujeres, en especial de aquellos que más nos necesitan.

Padre, que nos lavemos unos a otros los pies

• Jesús va por delante de nosotros mostrándonos el camino, que la actitud de servicio nos vaya configurando con el estilo de ser y hacer de Jesús.

Padre, que nos lavemos unos a otros los pies

• Sólo uno es el “Señor” y “Maestro”, que no nos sintamos ni más ni por encima de nadie, que nuestras palabras y gestos recuerden la cercanía y ternura de Jesús.

¿SERÉ YO?


¿Seré yo, Maestro,

quien afirme

o quien niegue?

¿Seré quien te venda

por treinta monedas

o seguiré a tu lado

con las manos vacías?

¿Pasaré alegremente

del «hossannah»

al «crucifícalo»,

o mi voz cantará

tu evangelio?

PALABRAS PARA EL SILENCIO

Jesús ( Cuando murió Jesús, toda la humanidad murió  )

Cuando nuestro Bienamado murió, toda la humanidad murió, y todas las cosas quedaron por un momento, quietas y grises; el oriente se oscureció,  una tempestad surgió de su seno y barrió la tierra.

Los ojos del cielo parpareaban violentos, la lluvia desatóse en torrente y arrastró la sangre que manaba de sus manos y pies.

Yo también morí. Pero en la profundidad de mi letargo le oí hablar y decir:

Padre, perdónalos, por no saber lo que hacen.

Su voz buscó mi contrito espíritu y fuí arrojado a la playa.

Abrí los ojos y vi su cuerpo blanco como mecido entre las nubes; y las palabras que yo había oído tomaron forma dentro de mí y llegaron a ser un hombre nuevo. Y jamás volví a entristecerme.

¿Quién se entristecería por un mar que está descubriendo su faz o por una montaña que ríe al sol?

¿Sucedía realmente esto en el corazón del hombre, cuando ese corazón era traspasado de dolor al pronunciar semejantes palabras?

¿ Qué otro juez ha absuelto a sus jueces ? ¿Sucedíó alguna vez que el amor desafiara al odio con un poder más seguro de sí mismo?

¿ Oyóse jamás un trueno semejante entre el cielo y la tierra?

¿ Habíase visto que el asesinado tuviese compasión de sus asesinos ?

Las estaciones se cansarán y los años pasarán antes que desaparezcan estas palabras: Padre, perdónalos, por no saber lo  que hacen.

Vosotros y yo, así nazcamos una y otra vez, las recordaremos.

Y ahora deseo ir a mi casa y colocarme como un  exaltado mendigo a su puerta.

      ( Gibrán Jalil Gibrán )

PALABRAS PARA EL SILENCIO.

Colaboración de Juan García de Paredes.

MÚSICA: UN PAR DE MANOS

Autor: Caroll Roberson

Canta Elvis Presley

Colaboración de Juan García de Paredes.

PARA REFLEXIONAR

 

OTROS MUNDOS DEL MUNSO: PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN NICARAGUA

"En los últimos 7 años se contabilizan 169 exilios de nicaragüenses 169 debido a que son perseguidos por su fe.

Aunque las cifras son alarmantes, una experta señala que el número puede ser mayor” 

La verdad sobre la persecución religiosa en Nicaragua

Mundo Cristiano

LA GUERRA DE IRÁN, TUMBA POLÍTICA DE TRUMP

Por qué la guerra de Irán podría convertirse en la tumba política de Donald Trump

DW Español

Los errores de cálculo del mandatario republicano se hacen cada vez más evidentes, a medida que el conflicto se estanca y sus consecuencias se notan ya en el bolsillo de los estadounidenses. Con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina, crecen las voces críticas en las filas republicanas con la gestión del presidente. Por si fuera poco, en el exterior, los aliados de Estados Unidos hacen oídos sordos a las peticiones de implicarse en la acción militar contra Teherán. ¿Actuó Trump unilateralmente, ignorando los riesgos de un ataque a Irán? ¿Provocará la guerra una fractura en el movimiento MAGA? ¿Y está pagando Washington el precio de la actitud hostil de Trump con sus tradicionales aliados?.

25 de marzo de 2026

PALABRAS A VOLEO: GUERRA

 MARTÍN VALMASEDA

GUERRA...

¿Cuándo  llegará  el  día

En ¡que  esa palabra

se  borrará  totalmente  de  los  libros?


¿El  día en   que  esas  cosas

tan  sólo  destinadas  a  matar

no  existan  en  el  mundo;

y  los niños no  pidan  de  regalo

a  Santa  Claus  o a  los  Magos de  oriente

pistolas  de  juguete.

O los  mayores  cuando  buscan  trabajo

no lo  encuentre   seguro

en  las  fábricas  de  armas?

¿Cuándo  será  que,

si  quieres  ir al  cine

no puedas  ir a  ver películas de  tiros?

¿cambiará  mucho  el  cine  o  las novelas

si  no  hay  en  ellas escenas  de  combates,

de  bombas  que destruyen lo  que  otros  construyeron?

HOMILÍA DEL DOMINGO DE RAMOS

El domingo de Ramos marca el tono de toda la Semana Santa. Dios entra en la historia de la Humanidad en la humildad de un pesebre. Y pone fin a su vida entre nosotros en la humildad de una borriquita y de una muerte en la Cruz.

La entrada de Jesús en Jerusalén, en la humanidad y en nuestra historia personal es todo un símbolo: Va rodeado de cantos, de alegría, incluso de humor. Las personas sencillas mostraban su dicha de manera espontánea, gritaban lo bueno que habían visto en Jesús y abrían el corazón a una alegría sin límites.

A Dios le podemos acusar de lo que queramos, pero nunca de que quiera imponerse con poder.  En su encuentro con el ser humano, Dios siempre se abaja, se rebaja, se humilla. Dios no se revela en lo grande, sino en lo pequeño y sencillo. No en la omnipotencia, sino en la debilidad.

Jesús no entra en Jerusalén montado en un caballo de conquistador, sino en un borrico de humilde campesino. Jesús no entra en Jerusalén demostrando su grandeza, sino identificado con la pobreza y la sencillez de la gente del pueblo, y rodeado de ignorantes que le aclaman. Y, para colmo, al “Hijo de David” se le identifica como “el profeta de Nazaret de Galilea”, el sitio precisamente del que “no podía salir nada bueno”. En aquel momento, era poner las cosas al revés. La máxima grandeza se realizó en la más profunda humildad. 

Creo que tenemos que reconocer honestamente que, en este punto capital, nos hemos equivocado. Nuestras torpes vanidades han anulado la humildad a la que Jesús dio tanta importancia, para decirnos quién era Él y lo que quería. Ningún emperador del mundo entra triunfalmente montado en un borrico. Lo que Jesús quiere dejar bien claro es que donde no hay humildad no es posible arreglar el mundo, ni nuestro propio corazón.


Jesús deja también claro que Dios está con el pobre, con el que sufre, con el humillado, con el despreciado. Dios está con el que no tiene nada, con el que humanamente no tiene nada que esperar. Dios se hace uno con el dolor humano. Es la locura del amor del Dios que predicó Jesús.

Y, al bajar a lo más profundo del sufrimiento de la humanidad, la hace nueva, la diviniza, la resucita. La resurrección de Jesús es el grito de protesta de Dios ante la injusticia de los seres humanos.