tal como lo conozco hoy, lleno de problemas, conflictos y sufrimiento, no es nuestro destino último.
Creer en Dios significa
sentir la vida como un regalo que me viene de una fuente que es amor y solo
amor. Poder vivir esta vida que siento dentro de mí y de los demás como un
proceso misterioso que nos está conduciendo a una plenitud de libertad, gozo y
descanso final.
No vivimos solos y
perdidos. No estamos en manos del destino o la fatalidad. La vida está dirigida
por un Padre.
Creer en Dios significa
sentir con otra hondura mi propia dignidad. No soy solo un conjunto de células
que dentro de muy poco se disolverá. Alguien ha pensado en mí. Alguien busca mi
bien. Me siento sostenido y estimulado por Dios para hacer mi recorrido por
este mundo con la esperanza y dignidad
propias de un hijo de Dios.
Creer en Dios significa
reconocer esa misma dignidad de hijos e hijas de Dios en todos los hombres y
mujeres. Todos son amigos, todos son
hermanos míos. También esas gentes que mueren de hambre, miseria y desnutrición
en los países últimos de la Tierra. No somos solo miembros de la especie
humana. Somos hermanos. Formamos una sola familia porque tenemos un mismo
Padre.
Creer en Dios significa que no puedo vivir de manera aislada, desentendiéndome de los demás. No podré hacer grandes cosas, pero sé que, desde mi pequeñez, he de contribuir a una vida más humana, más digna y dichosa para todos, empezando por los últimos, los más solos y desvalidos, los más indefensos y maltratados por la vida o las injusticias.
Creer en Dios significa
creer que el mal, la injusticia y la muerte no tienen la última palabra.
Un día, todo lo que
aquí no ha podido ser, lo que ha quedado a medias, nuestros anhelos más
grandes, nuestros deseos más íntimos, alcanzarán en Dios su plena realización.
No es lo mismo creer en
Dios que no creer. Tú eres quien tienes que elegir como quieres vivir y morir.
Si permaneces indiferente sin elegir nada ya estás eligiendo.
Has elegido no elegir. Probablemente es la elección más pobre y desacertada.
No te conozco bien,
no conozco ni siquiera
mis necesidades...
Tú me conoces por
entero....
Me has creado a tu
imagen de un poco de polvo
y me has hecho hijo tuyo.
Honor, gloria y
alabanza a ti.
SUNDAR SINGH

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