Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

6 de agosto de 2026

¿DONDE ESTÁ UN TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN?

«Se le puede encontrar en las bases. Está ligado a una comunidad concreta, inserto vitalmente en ella. Ejerciendo el servicio de la iluminación teológica, pertenece al caminar de la comunidad. Se le puede sorprender durante un fin de semana en alguna chabola, en un grupo de la periferia o en una parroquia rural. Allí está, caminando con el pueblo, hablando, aprendiendo, oyendo, interrogando y siendo interrogado. No existe el teólogo puro, sólo teólogo que solamente sabe teología... el teólogo de la liberación debe poseer en alto grado el arte de la articulación: articular el discurso de la sociedad, de los oprimidos, del mundo de las significaciones populares, simbólicas y sacramentales con el discurso de la fe y de la gran tradición. En el ambiente de la liberación querer saber solamente teología es condenarse a no saber ni la propia teología. Por eso el teólogo de la liberación posee su momento de pastor, de analista, de intérprete, de articulador, de hermano de fe y compañero de camino. Debe ser siempre un hombre del Espíritu para animar y traducir, en reflexión de fe, de esperanza y de amor comprometido, las exigencias del evangelio confrontado con los signos de los tiempos, que aparecen en los medios populares.

También se podrá encontrar al teólogo en los encuentros con el pueblo de Dios: será un retiro espiritual, un encuentro de diócesis para una revisión o programación; será un curso bíblico; será un encuentro sobre pastoral de la tierra o de la mujer marginada, o será un debate sobre los desafíos de la cultura negra o indígena. Allí está él sobre todo como asesor. Oye los problemas, escucha la teología hecha en y por la comunidad, es decir, esa primera reflexión de base que es la teología del pueblo a partir de su vida. Invitado por la asamblea, intenta entonces reflexionar, profundizar, criticar, replantear la problemática suscitada, confrontándola siempre con la palabra de la revelación, con el magisterio y con la gran tradición. Otras veces lo vemos en debates interdisciplinares, en mesas redondas, incluso en los medios de comunicación social, como representante del caminar de una Iglesia que ha tomado en serio la opción solidaria con los pobres. Podríamos decir que entonces hace teología con el pueblo.

Finalmente, encontramos al teólogo en su mesa del trabajo: leyendo; investigando; preparando conferencias, clases y cursos; escribiendo artículos y libros. Es éste el momento teórico o científico. Ahí, en ese laboratorio, es donde la experiencia de la base y la praxis de los agentes de pastoral son reconsideradas críticamente, reflexionadas en profundidad y elaboradas en forma de conceptos, es decir, dentro del rigor científico. De ahí sale el teólogo no solamente para la animación pastoral, para asesorar a los agentes de pastoral o para algún debate, sino también para las clases, conferencias, congresos, a veces viajando por el extranjero, hablando en los centros metropolitanos del poder y de la producción. Y ésa es una teología a partir del pueblo».

- Leonardo Boff y Clodovis Boff, "Como hacer teología de la liberación".

Publicación de Facebook de Alberto Motta Ochoa