El pasado 2 de septiembre de
2026, la Santa Sede dio a conocer el documento Prendersi cura della nostra Casa
comune: Risposta responsabile e fraterna al Dio trinitario (Cuidar nuestra Casa
común: respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario), elaborado por la
Comisión Teológica Internacional. Su secretario general, Piero Coda, explica
que el texto no pretende ser exhaustivo ni ofrecer la última palabra sobre la
cuestión ecológica, sino ayudar a redescubrir el fundamento teológico del
cuidado de la Casa común.
El documento recoge y
profundiza un camino que Francisco había situado en un lugar central de la
reflexión de la Iglesia, especialmente con Laudato si’. Pero da un paso más: se
pregunta por qué el cuidado de la creación pertenece a la propia comprensión
cristiana de Dios, de la creación y del ser humano.
No estamos, por tanto, ante
otro documento sobre medio ambiente. La novedad está en que la cuestión
ecológica entra de lleno en la reflexión teológica.
La creación habla de Dios
El documento comienza desde
el centro mismo de la fe cristiana: Dios Trinidad.
Si Dios es comunión,
relación y amor, la creación no puede entenderse como un conjunto de objetos
independientes puestos a disposición del ser humano. La realidad creada lleva,
según la Comisión, una «huella trinitaria»: todo está relacionado y participa,
de algún modo, de una red de vínculos que hace posible la vida.
Esta mirada cambia también
nuestra comprensión del mundo. La naturaleza deja de ser simplemente aquello
que debemos conservar porque necesitamos sus recursos. Es creación, es decir,
don recibido y realidad que remite a su Creador.
Por eso, para la teología
cristiana, destruir la creación o vivir de espaldas a su deterioro no es una
cuestión indiferente para la fe.
¿Qué tiene que ver la
ecología con la teología?
Mucho más de lo que podría
parecer a primera vista.
La Comisión Teológica
Internacional plantea que la crisis ecológica afecta a las tres relaciones
fundamentales de la persona: su relación con Dios, con los demás y con la
creación. Cuando una de estas relaciones se rompe, las otras también quedan
afectadas.
Aquí aparece uno de los
aspectos más significativos del documento. La CTI propone reflexionar sobre el
pecado contra la creación y contra el Creador, en relación con las nociones de
pecado social y de estructuras de pecado.