Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

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10 de julio de 2026

Cartas desde el inframundo Cárceles, El Salvador


Cinco cartas escritas desde cárceles de El Salvador entre 2022 y 2025 revelan cómo algunas familias reciben las únicas noticias de sus parientes detenidos bajo el régimen de excepción. Estos mensajes, que circulan a través de intermediarios conocidos como “cables”, expresan los sentimientos, los anhelos, las experiencias y las condiciones mínimas del encierro de quienes han sido condenados al aislamiento antes de ser hallados culpables por un tribunal.
 

“Ya con flores y con tumbas va a ser por gusto. / El paquete y el depósito es un abrazo a la distancia y un mensaje de que están bien”.

Por: Redacción CAP

 

Ilustraciones: Diego Orellana

 

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PODCAST DEL REPORTAJE

 

Hola, papá, ¿cómo estás? Decile a mi tía que gracias por sus plegarias. Me alegró mucho saber de ustedes.

 

En el paquete me ponen gelatina para el pelo, dos lociones baratas, un par de zapatos talla 9 para jugar fútbol sala, 2 camisas Samias XL, 2 calzonetas blancas con bolsas. Si pueden, háganme ese favor. Regálenle $50 al amigo que les entregue este escrito, por fa.

 

Cualquier cosa que sepan del proceso, háganmelo saber, por fa. ¿Qué pasará después del 25?, ¿Termina el decreto?, ¿Hay posibilidades de salir libre?, ¿Cómo está la cosa?

 

Bueno, te voy a contar algo… José ya no está con nosotros. Hace unos días lo llevaron para otro sector, ahí donde entregan ustedes los paquetes. Él está enfermo. Te digo para que le avisen a la familia porque ya días no recibe paquete y aquí yo le ayudaba.

 

Si pueden hablen con la familia para que lo ayuden hoy que pueden. Ya con flores y con tumbas va a ser por gusto.

 

Él salió varias veces al Hospital Saldaña y le sacaron agua de los pulmones, eso le provocaba calenturas y dolor y no quería comer esta comida basura que dan acá, macarrones y arroz apestosos a rincón, más de tres años con esto.

 

Es triste estar abandonado aquí. Sin la familia se sufre bastante. Yo les agradezco. Puya, sin ustedes esta carga sería más difícil.

 

El paquete y el depósito es un abrazo a la distancia y un mensaje de que están bien. Yo los amo y los extraño cada día.

 

Bueno, me despido. Los amo. Manden un par de fotos, por fa. Quiero verlos.

 

***

 

I Pruebas de vida

 

En un país donde el régimen de excepción ya no es excepción, sino parte del paisaje, las cárceles también producen algo escaso: noticias. Son cartas escritas a mano que atraviesan muros de concreto gracias a una red informal que las familias conocen como los cables. Para muchos familiares, esos papeles doblados y gastados, enviados casi siempre por fotos a través de WhatsApp, son la única señal de que alguien sigue vivo.

 

La lista de encargos —lociones baratas, camisas, calzonetas— no es un simple capricho. Es parte de la vida cotidiana dentro de prisión: una forma de resolver necesidades básicas y de sostener cierta normalidad dentro de un sistema que tiende a reducir a los detenidos a números de expediente.

 

El equipo de redacción de Ciclos CAP tuvo acceso a cinco cartas de las decenas que reos de distintos centros penales de El Salvador enviaron a sus familias entre 2022 y 2025, en el marco del régimen de excepción, que en mayo de 2026 sumó 51 prórrogas aprobadas por la Asamblea Legislativa. Estas cartas por las que las familias suelen pagar entre cincuenta y doscientos dólares, dependiendo de las condiciones impuestas por los intermediarios, son muchas veces la única prueba de vida de personas encarceladas dentro de un sistema que ha detenido a casi 91,000 personas y en el que, según registros de Socorro Jurídico Humanitario, han fallecido 519 reos bajo custodia estatal hasta marzo pasado.

 

Leídas en conjunto, estas cartas permiten identificar patrones comunes. Son textos escritos con poco tiempo y bajo vigilancia, donde se mezclan mensajes afectivos con información práctica: pedidos de paquetes o depósitos, consultas sobre el proceso judicial y noticias breves sobre otros detenidos. Se repiten fórmulas tranquilizadoras como “estoy bien” o “no se preocupen”, mientras que casi no aparecen referencias directas a castigos o violencia. En su lugar, se mencionan las condiciones del encierro de forma indirecta: se habla del cansancio, de la enfermedad o de la calidad de la comida.

 

Las cartas también funcionan como un boletín desde dentro. El aviso sobre un compañero enfermo o trasladado. Ese nombre de quien ya no está con ellos es muchas veces la única forma de alertar a las familias. Mientras afuera el debate público se reduce a dos posturas sin tonos medios como estar a favor o en contra del régimen de excepción, dentro circulan noticias mínimas: quién enfermó, quién fue movido de sector, quién dejó de recibir paquetes.

 

El preso lo sabe: cuando el paquete o el depósito deja de llegar, la situación puede volverse más caótica. Su súplica por el compañero enfermo —“ya con flores y con tumbas va a ser por gusto”— es también una advertencia para que la ayuda llegue antes que el abandono.

 

“No me vayan a dejar abandonado. Quiero hallarlas con vida”

 

Hola, ¿Cómo estás? Espero estés bien. Te escribo de nuevo para decirte que recibí tu respuesta y les escribo para darles las gracias a mi mamá y a mi abuela, y en especial a vos, por estar al pendiente de mí y de mi abuela. Gracias por cuidarla. No tengo cómo pagarte, amor.

 

Y te escribo para decirte que la respuesta me la dieron en mayo. Aquí yo pagué $15.00 en producto de tienda y el producto lo pagué con los 300 cafés que me mandaron y me vinieron 12 sopas. Solo las prestobarbas no me las dieron, me las robaron. Solo venían los manguillos.

 

Hoy quiero decirte esto: en mayo llevo audiencia por el proceso anterior de la redada porque me reabrieron el caso.

 

Quiero que le digás a mi mamá y a mi abuela que coman, que no pasen solo pensando en mí. Cuando yo salga, espero hallarlas con vida. Les pido por favor, no me vayan a dejar abandonado.

 

Quisiera saber qué saben ustedes de mi proceso y quiero saber qué se oye del régimen porque aquí no nos dicen nada.

 

Quiero que me hagás un favor. Aquí está un brother, Esteban, amigo mío que me conoce y conoce a tu sobrino, y él me pide que le hagás un favor: que vayás donde la familia. Decile que el papá del niño manda a decirle que se comunique con los hermanos de mi brother o con la mamá, que le digan que él está bien, pero manda a decir que si le pueden poner paquete cuando puedan y decile que ella le cuide a su niño. Él quiere saber cómo se encuentra su hijo.

 

Solo $50.00 vas a pagar. Espero tu respuesta, amor. Gracias por todo.

 

Quiero que me mandés una foto de mi abuela, una tuya y una de mi mamá, para poderlas ver, pero mandalas, solo así las puedo ver. Cuídense mucho.

 

A veces creo que de aquí no me voy a ir, pero siempre pienso en mi abuela, en mi mamá y en vos y eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante.

 

TE AMO.

 

Recuerden ponerme un mes al pin y otro mes, paquete.

 

***

 

 

Ante la desesperación por la falta de noticias sobre los detenidos, las familias tienen que pagar por recibir pruebas de vida desde las cárceles salvadoreñas.

II. Los cables

 

Detrás de cada carta que logra llegar a los familiares de los privados de libertad se ha establecido un negocio: intermediarios conocidos de manera informal como “cables”.

 

¿Quiénes son estas personas? No son una red solidaria gratuita. Son un grupo de empleados del sistema penitenciario que establecen contacto con las familias para proponerles el intercambio de cartas. Son un grupo de operadores que imponen las tarifas y condiciones: “El viernes entro de turno, por si quieren responder”, escribió uno de ellos a una de las familias.

 

Los cables rara vez dejan rastro. Funcionan con otra red de personas, que bien pueden ser amigos, amigas, esposas, o cualquier persona vinculada a ellos de manera directa, sin ser empleados formales del sistema penitenciario —no aparecen en los registros del Seguro Social— y que reciben el dinero en cuentas bancarias sin poner nunca un pie en un penal.

 

Tal es el caso de la esposa de un custodio que ofrece el servicio, explota la desesperación desde fuera, usando información privilegiada; la familia paga además de la carta por el permiso, que no se dice de manera directa, de no ser delatados.

 

A pesar de la manera oculta en la que funciona este sistema y de la extorsión por información, la carta que finalmente llega posee una cualidad casi sagrada: es la prueba de que un ser querido sigue existiendo dentro del centro penal. No importa si el texto es un inventario de necesidades o una declaración de amor contenida. En un país donde la Ley de Acceso a la Información Pública fue sepultada con la llegada del gobierno en turno, las cartas se convierten en el único parte médico, el único boletín judicial y la única visita familiar posible.

 

“Hay un tiempo para abstenerse de abrazar, y luego tiempo de reír y abrazar”

 

Querida y amada madre: Dios Todopoderoso me la tenga con bien, es mi mayor anhelo. En este día tan especial que Dios trajo al mundo la madre tan única y especial como tú, palabras me hacen falta para expresarte nuestro agradecimiento, de mi hermano y yo, Antonio. Es tan difícil de creer, madre, que este es el quinto cumpleaños de no poder estar a su lado, pero al saber que está bien de salud y pilitas siempre nos alegra el corazón, en todo este tiempo que estamos separados. Tenía esperanza de estar este cumple juntos, pero Dios no lo ha permitido aún. Sin embargo, cuando ese día de nuestro reencuentro suceda tendremos tiempo para recobrar este tiempo ausente; como dice el libro de Eclesiastés, hay un tiempo para llorar, abstenerse de abrazar y luego tiempo de reír y abrazar.

 

Sé que este proceso ha sido duro para usted y nosotros, y aún a veces sigo sin entender, pero es cuando pido a Dios paz, fortaleza y salud para todos nosotros. En lo personal, estos días me he sentido con sentimientos encontrados, pues aún albergo la esperanza si no esta navidad de que pronto estaremos juntos. He soñado varias veces acerca de este reencuentro y con certeza puedo decir que tendremos tiempos aún mejores que antes. La extraño tanto, hablar con usted, sus regaños, consejos.

 

Roberto también le manda un beso y fuerte abrazo. Gracias a usted y Caro por no dejarnos y creer en nosotros. Dios la bendiga y me le conceda salud, paz y bendiga el fruto de sus manos. Espero que esta nota le llegue, ya que cuesta un poco poder darle esto a la persona. Se dice que estaremos hasta el 19 de este mes por acá, es que pregunten aquí al muchacho cualquier cosa y me lo hace saber. Este día quiero que se olvide de todo un momento. Le demos gracias a Dios y la pase bien, que pronto todos estaremos juntos. La amamos mucho, madre. La extrañamos y le mandamos un fuerte abrazo. Feliz cumpleaños mi querida mamá.

 

Roberto y Antonio, sus hijos.

Prensa Comunitaria