No queramos hacer un cristianismo a nuestro gusto. No queramos domesticar el Evangelio, sino que nosotros dejémonos domesticar por el Evangelio y tratemos de seguir al Cristo auténtico, si de veras queremos ser salvos ( Homilía de 30 de Julio de 1978, V,p, 101 ).
DÍA A
DÍA CON
MONSEÑOR ROMERO
Colaboración de Juan García de Paredes.