Señor, no me des
riquezas, no me des vida larga o corta, no me des poderes en la tierra que
embriagan a los hombres, no me des locuras de idolatría de los falsos ídolos de
este mundo.
Límpiame, Señor, mis intenciones y dame la verdadera sabiduría del discernimiento para distinguir entre el bien y el mal, dame la convicción que sentía San Pablo de sentirse amado ( Homilía de 3O de julio de 1978,V.p,98 ).
Colaboración de Juan García de Paredes.