Dilexi Te
Te he amado
San Agustín:
Agustín tuvo como maestro espiritual a san Ambrosio, que insistía enla exigencia ética de compartir los bienes: <<Lo que das al pobre no es tuyo, es suyo. Porque te has apropiado de lo que fue dado para uso común >>.
Para el obispo de Milán, la limosna es justicia restaurada, no un gesto paternalista.
En sus sermones, la misericordia adquiere un carácter profético: denuncia las estructuras de acumulación y reafirma la comunión como vocación eclesial.
Formado en esta tradición, el santo obispo de Hipona enseñó a su vez el amor preferencial por los pobres.
Pastor vigilante y teólogo de rara clarividencia, comprendió que la verdadera comunión eclesial se expresa también en la comunión de los bienes.
En sus Comentarios a los Salmos, recuerda que los verdaderos cristianos no dejan de lado el amor a los más necesitados: << Atended a vuestros hermanos, si necesitan algo; dad, si Cristo está en vosotros, incluso a los extranjeros >>.
Este compartir los bienes brota, por tanto, de la caridad teologal y tiene como fin último el amor a Cristo.
Para Agustín, el pobre no es solo alguien a quien se ayuda, sino la presencia sacramental del Señor.
Sobre el amor hacia los pobres.
Colaboración de Juan García de Paredes.