Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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21 de septiembre de 2017

Lo que va de ayer a hoy



(Historias   bíblicas de ayer que se repiten hoy)
¿SE PUEDE O NO SE PUEDE?
AYER


Los seres humanos, desde que comenzaron a ser personas, y sujetos, empezaron también a ser responsables. Entienden?. El responsable responde, no necesariamente de palabra sino de obra.  Hombres y mujeres según va evolucionando su conciencia,  van respondiendo a acciones que les pide alguien o les sugiere  la vida.

Pero también el ser humano se queda anclado en la indecisión.

Se queda clavado en el “¿Y ahora qué hago?

Hay una frase maldita a través de los tiempos que nos deja paralizados.   Se dice generalmente con voz mortecina y produce una reacción de inmovilidad en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo. Esa frase es: “No se puede”

Esa corta expresión se suele repetir por lo general para congelar los ánimos de cualquier entusiasta.




Son peligrosos  los entusiastas, personas que todo lo creen posible y andan siempre con la palabra y el corazón bailando en cualquier asamblea o comunidad.


El entusiasta es quien frente a una posible necesidad en el ambiente social en que vive, deja caer sobre las mentes del grupo, como una lluvia refrescante, una propuesta  estimulante.
Molesta palabra esa: la “propuesta”. 




La idea  se coloca sobre la mesa de reunión, eso quiere decir que  se pro-pone al grupo.   La reacción de todos o casi todos los presentes  puede  ser el rostro inexpresivo de quienes se quedan mirando al  pro-ponente, hasta que alguien, como portavoz de todos,  dice 
con voz  apagada: “eso no se puede… “Al que proponía aquello como una ducha refrescante le cae la  respuesta como un jarro de agua fría.

 Y esas caras que mucho se asemejan a lo que en Egipto llaman esfinges. Parece que sin hablar están respondiendo como mudos  al que propuso  algo nuevo: “no…no se puede.”

 ¡Cuántas iniciativas por el bien de la sociedad se han quedado convertidas en propuestas  vacías porque  muchos, jóvenes y adultos
desde su infancia han sido maleducados en la pasividad, en la inmovilidad, en el negativismo!

“El que se mueva no sale en la foto”.
Y la foto es también otra foto de esfinges que no expresan ningún gesto de aprobación, ni de interrogación.





Esto ha sucedido en muchas situaciones antiguas y más cercanas. Nos podemos preguntar si en nuestros ambientes  sucede…














Hoy

Pasa la historia y la sociedad sigue intentando proyectarse hacia el futuro.
Ya hablábamos en una reflexión anterior sobre “el cambio” de un mundo donde el espíritu   intente que la humanidad avance. El espíritu que pueda tener - o no - la forma de alguna religión.  Espíritu, aliento, brisa, viento… algo que no deja de moverse, que no se ve pero se siente.

Los grupos relacionados con ese espíritu no parecen decidirse muchas veces por el dilema de “¿se puede o no se puede?”.

Para muchos tal vez se relacione más con el rostro inmutable de la esfinge o la máscara inexpresiva de quien no quiere optar.

Existe un factor en lo que se relacione con la religión que tiene una influencia negativa. Es lo solemne.

Las celebraciones litúrgicas quedan bloqueadas en los templos por las actitudes solemnes, inexpresivas, por la lejanía del llamado altar (la mesa de celebración)  con escalinatas y escalones lejos de las bancas donde se pone el pueblo.  

Esa solemnidad de las acciones religiosas tiene también que ver con  algo contra lo que está luchando a brazo partido el papa Francisco y quienes se sienten, aunque no se sientan, a su lado. 
Estamos hablando del clericalismo que marca los movimientos, gestos y palabras de las personas religiosas
Y les frena en sus decisiones.

Ya ven que este péndulo de la indecisión está macando muchas actitudes de etiqueta espiritual y concretamente cristiana.
¿Podemos? No podemos?.  Algún país que ustedes y yo conocemos se encuentra con los choques por esa opción política, y fortalecen esa decisión.
Pero en otras tierras lationoamericanas se mueven o se quedan quietos cantidad de personas que no se lanza por el camino de cambio, por esa actitud que envenena muchas reuniones. Esas reuniones de grupos expresamente creyentes,
 En muchas comunidades cuándo alguien pro-pone: “Podríamos empezar a organizar desde mañana, bla, bla bla”
 Se escucha la voz mortecina que congela esa o cualquier iniciativa: “Pero… pero es es que no se puede”
Pues… pues apaga y vámonos.