Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

23 de abril de 2026

PALABRAS A VOLEO: FRANCISCO

 MARTÍN VALMASEDA +

Aunque no se asome por el Vaticano,

Francisco está vivo después de su muerte.

Vive entre los pobres de la tierra entera,

entre las favelas de la gente pobre,

con los emigrantes y con las mujeres

que en la santa iglesia no se les atiende.

No está con los tiranos ni con los ambiciosos

que usan a la iglesia para sus intereses

y montó a los niños en su papamóvil

como si en su iglesia fueran dirigentes.

EVANGELIO DOMINGO 26/Abril/2026 - Lucas 24: 13-35

Lucas 24:13-35

Jesús se manifiesta a dos discípulos

13 Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros[a] de Jerusalén. 14 Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. 15 Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. 16 Pero sus ojos estaban velados[b] para que no le reconocieran. 17 Y Él les dijo: ¿Qué discusiones[c] son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste. 18 Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe[d] las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19 Entonces Él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta[e] poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que Él era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron. 22 Y[f] también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro, 23 y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que Él vivía. 24 Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a Él no le vieron. 25 Entonces Jesús[g] les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿No era necesario que el Cristo[h] padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? 27 Y comenzando por[i] Moisés y continuando con[j] todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras. 28 Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos. 29 Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que al sentarse[k] a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero Él desapareció de la presencia de ellos. 32 Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría[l] las Escrituras? 33 Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. 35 Y ellos contaban sus experiencias[m] en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.

RECUPERAR LA ESPERANZA

La situación de los discípulos está bien descrita desde el comienzo, y refleja un estado de ánimo en el que nos podemos encontrar también nosotros hoy.

El evangelista va a sugerir dos caminos para recuperar la fe viva en el Resucitado. El primero es la escucha de la Palabra de Jesús. No esperemos grandes prodigios. Si alguna vez, al escuchar el Evangelio de Jesús y recordar sus palabras, hemos sentido << arder nuestro corazón >>, no olvidemos que él camina junto a nosotros.

El evangelista nos recuerda una segunda experiencia. Es el gesto de la eucaristía. Unos caminantes cansados del viaje se sientan a compartir la misma mesa, Se aceptan como amigos y descansan juntos de la fatiga de un largo caminar. Es entonces cuando a los discípulos se les << abren sus ojos >> y descubren a Jesús como alguien que alimenta sus vidas, los sostiene en el cansancio y los fortalece para el camino.

Si alguna vez, al celebrar la eucaristía nos sentimos fortalecidos en nuestro camino y alentados para continuar nuestro vivir diario, no olvidemos que Jesús es quien está alimentando nuestra vida y nuestra fe.

DOS EXPERIENCIAS CLAVE

JESÚS LLORÓ

 

Entonces Jesús se subió a la montaña, se sentó y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra... Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados...Bienaventurados  los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia....Bienaventurados los perseguidos a causa de la Justicia porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Entonces, Pedro dijo:

--- ¿ Y tenemos que saberlo de memoria?

Y Andrés dijo :

--- ¿ Tenemos que escribirlo?

Y Santiago dijo:

--- ¿ Tenemos que examinarnos de esto  ?

Y Felipe dijo:

--- No tengo papel.

Y Bartolomé  dijo:

--- ¿Te lo tenemos que entregar?

Y Juan dijo:

--- ¿ Puedo ir al servicio  ?

Y  Judas dijo:

 ---  ¿ Y esto para que nos sirve ?

Entonces, uno de los fariseos que estaba presente pidió ver el programa de Jesús e inquirió a Jesús en estos términos  :

¿ Cuál es el nivel de competencia curricular  ? ¿ Cómo es la atención a la diversidad  ?

 ¿ Cómo es la motivación de sus intereses  ? 


Y a Jesús se le llenaron los ojos de lágrimas  y pidió la jubilación anticipada.

 

“SER HOY VERDADEROS DISCÍPULOS...

 de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia” (Papa Francisco).


Juntos, en comunión, construyamos la respuesta no violenta de Jesús en nuestras familias, parroquias, diócesis, lugares de trabajo, escuelas, universidades y en la vida política de nuestro país y del mundo

PAPA FRANCISCO: LA ESPERANZA NO DEFRAUDA NUNCA

EL ROSTRO DE UN CIVIL

DURANTE LA GUERRA 


El papa Pío XII nos avisó hace 85 años que <<nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra >>.

Ya bien entrado en el siglo XXI, no hemos aprendido la lección. Al mirar a nuestro alrededor, nos encontramos con un mundo cada vez más herido, en el que millones de personas sufren a diario los efectos de conflictos prolongados y amenazas que llegan a todo el planeta.

El laberinto oscuro de muerte y destrucción en el que estamos inmersos no nos da muchos elementos para pensar que tendremos una salida.

Estamos en un momento en el que <<la humanidad, desmemoriada de los dramas del pasado, está sometida a una prueba nueva y difícil cuando ve a muchas poblaciones oprimidas por la brutalidad  de la violencia >> (SNC, 8 ).

Pese a la voluntad de fraternidad de nuestros pueblos, vemos que los designios de los poderosos de la tierra no dan confianza a las justas aspiraciones de quienes deseamos ver realizado el plan de Dios, que es <<un plan de paz y no de desgracias >> (Jeremías 29,11).

El sufrimiento de todos y cada uno de nuestros hermanos y hermanas sacude nuestras conciencias y nos obliga a no callar, a no permanecer indiferentes ante la violencia de Caín y el grito de Abel, sino a levantar con fuerza la voz para gritar, como mi amado san Pablo VI, hace 60 años, <<nunca jamás los unos contra los otros; jamás, nunca jamás.

¡ Nunca jamás guerra !

¡ Nunca jamás guerra!

Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad >>.

HOMENAJE AL PAPA FRANCISCO A UN AÑO DE SU PARTIDA

 

A un año de aquel día en que los cardenales "fueron a buscarlo al fin del mundo", nos reunimos para celebrar una vida que se hizo evangelio carne. Con la voz inconfundible de Fernando Bravo, recorremos las enseñanzas que marcaron una era: desde el famoso "Hagan lío" hasta el abrazo incondicional a los ancianos y jóvenes. Este video es un viaje por la esperanza, la justicia y la misericordia tierna de un Dios que, como decía Francisco, "nos acaricia".

Analizamos sus consignas más disruptivas: el combate contra la cultura del descarte, la lucha contra el narcotráfico y la apuesta por una paz artesanal y duradera. No es solo un recuerdo, es una hoja de ruta para quienes no se conforman con el dolor y el abandono. Francisco nos enseñó que nadie se salva solo y que la Iglesia es un hogar con las puertas abiertas para todos, sin excepciones ni medidas.

Este homenaje busca que cada persona redescubra el compromiso de vivir lo que él nos enseñó. Que el corazón se llene de la certeza de un Dios que nos ama con locura. Es momento de ser protagonistas, de patear adelante y de construir ese mundo de hermanos que Jorge siempre soñó.

¡Gracias, Francisco, por enseñarnos que el triunfo es no permanecer caído!

28 ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE MONSEÑOR GERARDI

 


Monseñor Juan José Gerardi Conedera fue el primer coordinador de General de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala ODHAG, donde promovió el proyecto interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) cuyo informe se nombró “Guatemala Nunca Más” el cual se presentó en la Catedral Metropolitana de Guatemala un 24 de abril de 1998, dicho documento contenía información sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto armado (1960-1996) responsabilizando en su mayoría a las fuerzas de seguridad de los crímenes cometidos, dentro de ellos las 200 mil personas que perdieron la vida y las más de 45 mil personas desaparecidas que hasta el día de hoy siguen sin aparecer.

A dos días después de la presentación del REMHI, la noche del 26 de abril 1998 se anunció la muerte de Monseñor Juan José Gerardi quien habría sido asesinado a golpes en la cabeza en su casa de habitación en la Parroquia de San Sebastián en la Ciudad de Guatemala.

La memoria de Monseñor Gerardi anime a la población a esforzarse en la brusquedad y construcción de un país distinto.

“ALABADO SEAS, MI SEÑOR, POR NUESTRA HERMANA Y MADRE TIERRA …”

Hoy, en el Día de la Tierra, nuestro corazón franciscano se eleva en gratitud y compromiso. Siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís y Santa Clara de Asís, contemplamos la creación no como algo que poseemos, sino como un don sagrado que se nos ha confiado.🌳

Nuestra madre tierra nos sostiene con ternura: en cada árbol que da sombra, en cada gota de agua que calma la sed, en cada animal que comparte con nosotros el aliento de vida. Todo habla del amor de Dios, todo merece respeto, cuidado y reverencia.🌱🍃

Pero hoy también es un llamado. 

Un llamado a despertar el corazón. 

A cuidar lo que se nos ha regalado: nuestros bosques, nuestras plantas, nuestros animales, nuestros ríos y mares. A no ser indiferentes ante el daño, sino custodios humildes y responsables de esta casa común.🌞

Hermanos franciscanos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad: vivamos con sencillez, con gratitud y con amor. Que nuestras acciones reflejen el canto de alabanza que brota del corazón de Francisco: una vida que cuida, protege y bendice.🌍🌎

Que cada paso que demos sobre esta tierra sea con respeto. 

Que cada recurso que usemos sea con conciencia. 

Y que cada gesto nuestro sea una caricia para nuestra madre tierra.🌧️💦

Alabado seas, mi Señor, por nuestra madre la tierra. 

Hoy y siempre, que sepamos amarla como don y servirla como misión.💧

      ¡PAZ Y BIEN!

LA FIEBRE DEL CARBONO DE LOS ESTADOS: MÁS AMENAZAS PARA LAS COMUNIDADES Y EL CLIMA

Por todo el mundo los gobiernos se apresuran a lanzar un mercado internacional de créditos de carbono que se ajuste al Acuerdo de París de la ONU sobre el cambio climático. Los grandes contaminadores quieren evitar reducir sus emisiones. Los gobiernos del Sur Global esperan una nueva fuente de ingresos. Y los especuladores de la industria de la compensación de carbono necesitan una apariencia de «integridad» para sus proyectos plagados de escándalos. 

La estructura de este nuevo régimen se está construyendo a través de cada vez más acuerdos bilaterales, los cuales socavarán las soluciones reales a la crisis climática, aumentarán el acaparamiento de tierras y traerán más perjuicios para las comunidades.

El tan pregonado Acuerdo de París sobre el cambio climático, firmado en 2015, hoy parece más que nunca un simple papel mojado. Durante una década de vigencia no ha logrado frenar las emisiones de gases de efecto invernadero ni exigir la rendición de cuentas por parte de las grandes corporaciones. Actualmente, su signatario más importante, Estados Unidos, no solo se ha retirado del acuerdo, sino que su ejército—uno de los mayores contaminadores climáticos del mundo—está reduciendo a cenizas la cooperación internacional con total impunidad, bajo el mando de su actual comandante en jefe.

Sin embargo, hay un aspecto del pacto que ha tenido consecuencias importantes para las comunidades locales. El acuerdo respaldó la idea de los mercados de carbono. Esto permite a las corporaciones que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero comprar créditos de carbono para compensar sus emisiones en lugar de reducirlas directamente. Al hacerlo, el Acuerdo de París desencadenó una carrera por establecer proyectos—principalmente en el Sur Global—que puedan generar estos créditos y venderlos a corporaciones, ubicadas mayoritariamente en el Norte Global.

Las compensaciones de carbono son muy controversiales. La mayoría de los créditos emitidos hasta ahora se pueden considerar patrañas, en el sentido de que no se basan en una reducción real de las emisiones ni en la captura de carbono[1]. Sin embargo, sí han causado daños reales a nivel local. Comunidades enteras han sido desalojadas de sus bosques y pastizales, han perdido tierras de cultivo debido a las plantaciones de árboles y han sufrido graves violaciones a sus derechos, sin obtener prácticamente ningún beneficio[2].

Hasta la fecha, casi todos estos proyectos de compensación de carbono operan en lo que se conoce como mercados voluntarios. En estos mercados, las corporaciones que desean implementar proyectos dependen de unas pocas agencias privadas para certificar sus planes y establecer las normas y metodologías que deben seguir. Los créditos generados se venden posteriormente a corporaciones que desean compensar sus emisiones por motivos propios, no por ninguna obligación legal. Sin embargo, los precios que se pagan en estos mercados son muy bajos, dada la generalizada falta de confianza, por lo que resulta difícil que este sector pueda crecer y obtener beneficios.

Están dándose importantes esfuerzos para cambiar todo esto.

El infame Artículo 6

El Acuerdo de París no solo respaldó los mercados voluntarios de carbono para las corporaciones, sino que también sentó las bases para que los gobiernos comerciaran con créditos de carbono. El artículo 6 del acuerdo establece dos mecanismos mediante los cuales los Estados pueden adquirir créditos de carbono para compensar sus emisiones nacionales. El primero, el artículo 6.2, permite a los gobiernos desarrollar mecanismos bilaterales para el intercambio de créditos de carbono entre sí. El segundo, el artículo 6.4, establece un mecanismo centralizado, bajo la supervisión de la ONU, mediante el cual los gobiernos pueden comprar créditos a las corporaciones.

En la jerga de la ONU, estos se denominan mercados de cumplimiento o mercados regulados. Esto se debe a dos razones. La primera es que los proyectos deben estar registrados por el país de origen y la exportación de créditos debe contabilizarse para cumplir con las obligaciones nacionales de reducción de emisiones de dicho país. Por ejemplo, si Indonesia vende al gobierno de Japón créditos de carbono por valor de dos millones de toneladas procedentes de un proyecto de conservación forestal en su territorio, no puede contabilizar esas dos millones de toneladas como una reducción de sus propias emisiones. (Si lo hiciera, se produciría una doble contabilización).

La segunda razón es que las normas y metodologías que rigen estos mercados son establecidas por los propios gobiernos. Esto puede hacerse de forma bilateral, para los proyectos contemplados en el artículo 6.2; y también puede hacerse de forma multilateral, con la asistencia de un grupo de expertos designado por el gobierno, para los proyectos que se llevan a cabo en virtud del artículo 6.4.

Aunque los detalles aún están en negociación, muchos países están avanzando con sus planes nacionales de reducción de emisiones, que dependen del comercio de créditos de carbono. De hecho, casi todos los 129 países que han presentado planes nacionales en el marco del Acuerdo de París confían en utilizar créditos de carbono para alcanzar sus objetivos[3]. A finales de 2025, la Unión Europea tomó una decisión que la convertirá en el mayor comprador de créditos de carbono en virtud del artículo 6.[4]

Además de esto, existen varias iniciativas nuevas que no se rigen por el Acuerdo de París y que solo estarán abiertas a proyectos autorizados por este artículo. Estas incluyen el Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional, utilizado por las principales aerolíneas, y los planes de impuestos al carbono—como el de Singapur—que permiten a las corporaciones comprar créditos autorizados en por el Artículo 6 en lugar de pagar un impuesto.

Un frenesí de interés

El interés político en todo esto es fácil de comprender. Los grandes países contaminadores, principalmente del Norte Global, quieren comprar créditos de carbono a otros países como una alternativa barata y menos complicada (aunque sea engañosa) para reducir sus propias emisiones o establecer compensaciones en sus territorios. Los gobiernos del Sur Global, por otro lado, están interesados en obtener ganancias con la venta de créditos de carbono provenientes de proyectos que utilizan las ricas tierras, bosques y aguas de sus poblaciones.

MUNDOS DEL MUNDO: ¿HAY GENOCIDIO CRISTIANO EN ÁFRICA?

 

En los últimos meses, titulares impactantes han inundado los medios: se habla de un “genocidio cristiano” en África y de una persecución sistemática por motivos religiosos. Pero este documental no se queda en esas narrativas.

Alfonso Masoliver, periodista especializado en conflictos africanos y yo viajamos hasta Nigeria, señalado como epicentro del conflicto, y nos adentramos en regiones del Cinturón Central, una de las zonas más peligrosas del país, marcada por masacres, secuestros y violencia constante.

Aquí no se imponen discursos: hablan los nigerianos. A través de testimonios directos, el documental muestra una realidad compleja. Hay miles de muertes, ¿pero es la religión el motivo principal de estos asesinatos? Conflictos por la tierra, recursos escasos y tensiones históricas entran en escena.

Más que dar respuestas simples, el documental cuestiona la narrativa dominante y plantea una pregunta clave: ¿estamos entendiendo realmente lo que ocurre?

LethalCrysis

16 de abril de 2026

PALABRAS A VOLEO: LEÓN

 MARTÍN VALMASEDA +

Se trata de una palabra de actualidad no solo para los católicos encantados con el papa León XIV y su remoto antecesor el XIII, en su honor se puso el nombre el actual, porque al estilo de su encíclica RERUN NOVARUM quería seguir luchando como un león por la justicia social   -

Está de moda la palabra pero yo aquí le quiero dar un sentido nuevo igual que  quien come mucho es un comilón,  el tipo agresivo es un peleón, también  propongo a los señores de REAL  ACADEMIA  DE  LA  LENGUA  incluyan en el diccionario al que lee mucho llamarlo LEÓN.

EVANGELIO DEL DOMINGO 19 DE ABRIL 2026. Lucas 24:13-35

 Lucas 24:13-35

Jesús se manifiesta a dos discípulos

13 Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros[a] de Jerusalén. 14 Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. 15 Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. 16 Pero sus ojos estaban velados[b] para que no le reconocieran. 17 Y Él les dijo: ¿Qué discusiones[c] son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste. 18 Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe[d] las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19 Entonces Él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta[e] poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que Él era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron. 22 Y[f] también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro, 23 y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que Él vivía. 24 Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a Él no le vieron. 25 Entonces Jesús[g] les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿No era necesario que el Cristo[h] padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? 27 Y comenzando por[i] Moisés y continuando con[j] todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras. 28 Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos. 29 Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que al sentarse[k] a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero Él desapareció de la presencia de ellos. 32 Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría[l] las Escrituras? 33 Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. 35 Y ellos contaban sus experiencias[m] en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.

RECUPERAR LA ESPERANZA