Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
.

7 de junio de 2018

PARA LEER BIEN Y BONITO EN PÚBLICO

PARA LEER BIEN Y BONITO EN PÚBLICO

Uno de los modos de ayudar al prójimo es  leer en público, ya sea en la radio o en la misa o en alguna reunión. Leer bien no es leer deprisa sino conseguir que la gente se entere ¡y se interese! por lo que se está  leyendo.

Los locutores profesionales hacen prácticas y estudios detallados  para su profesión.
Pero a veces en reuniones y  hasta en la misa hay quienes  se ofrecen a hacer las lecturas y, sin haberlo  preparado  buscan la página que van a leer y ¡hala! Leen lo que sea y como sea… Entonces dicen cosas como esta: en vez de “carta a los tesalonicenses” leen carta a los teeeesi…telisi…celonenses.   En vez de “ Jesús entró en Cafarnaúm”  dicen que entró en caefernuón… y cosas parecidas.  Y la gente que escucha no se entera de nada.

Un lector respetuoso de lo que lee y del público,  debe prepararse bien.
Aquí tienen cinco  pistas para cumplir bien su misión de lectores:



1.-  Antes de empezar  leer en silencio varias  veces el texto:  sólo moviendo los labios y si hay alguna palabra que no se entiende preguntar qué significa o mirar al diccionario. No se puede leer bien lo que no se comprende.

2.- En la lectura intervienen 4 partes de la persona:  los ojos, el cerebro, el corazón y la boca: los ojos ven, el cerebro piensa, el corazón siente y la boca pronuncia lo que se ha visto, pensado, sentido. Si uno pronuncia sin entender  lo que lee ni  sentirlo en su corazón puede decir tonterías y no se da cuenta. Ejemplo:  Si el lector dice “a Jesús le dieron latigazos” lo dirá con sentimiento distinto que si dice; “aquella mujer ungió con perfume los pies de Jesús”.
Una frase la  dirá con un tono más triste, otra  con tono más emocionado.

3.- Cuando se lee  llevar los ojos por delante de la boca.  Ejemplo: si digo lectura de la carta a los romanos  cuando digo carta ya estoy  viendo romanos,: siempre la vista  ve  y va un poco por delante para saber lo que tiene que decir.

4.-  Respirar, respirar,  y hacer pausas, no querer leer todo de corrido. Así  se pronuncia mejor, se tiene mejor voz y la gente entiende mejor.

5.- Importantísimo: pronunciar todas la letras  las consonantes, la vocales… y sobre todo la última  sílaba de cada palabra.  Hay gente que por ejemplo si lee:”” los  apóstoles  preocupados  preguntaron a Jesús”” se le escucha decir;   los apost… perocupa.. pregunta…. A jes… (lo que indico en puntos suspensivos es que lo dicen  en un todo bajito que no se entiende casi). Mejor decir los apóstoLES preocupaDOS preguntaRON a JesÚS.

El peligro que tenemos es comernos la última sílaba de cada palabra y no se entiende bien la frase (cuando escuchen leer a la gente verán como lo que menos se oye son las  últimas sílabas). Verán  cómo los locutores profesionales pronuncian todas las sílabas muy clarito- y lo dicen con sentimiento, no parece que leen sino que dicen lo que piensan y sienten de corazón  En eso se nota a un buen lector  que lee  de corazón y la gente lo entiende y lo sienten.

Un gran apostolado es ser lector, o ministro de la palabra como se dice. Pero para eso hay que prepararse.