Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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3 de octubre de 2018

Jardines de Alberto Iniesta

Recordando a Alberto Iniesta

Vallecas es un barrio de  las afueras de Madrid. Un barrio de  medo millón de habitantes que en los años 60… 70… del siglo pasado fue muy conflictivo  por la pobreza y la reacción popular contra situaciones injustas. En ese barrio estuvo por aquellas fechas un obispo que se integró entre la gente al estilo que hoy propone el papa Francisco. Fue criticado, amenazado… pero el contó en su vida cristiana y pastoral con el pueblo.  El recuerdo que dejó  después de su muerte ha hecho que muchos quieran mantener viva su memoria. Aunque no murió asesinado como Romero (a cuyo entierro asistió) y  Gerardi,  fue amenazado y en toda su vida siguió a Jesús con su entrega.


En su recuerdo se ha dedicado un parque del barrio a su memoria. Les presentamos algún reflejo de esa celebración popular en la inauguración de los jardines de Alberto Iniesta.

VALLECAS DEDICA UNA ROTONDA AL OBISPO AUXILIAR DE MADRID, "EL JARDINERO FIEL"

José Cobo: "Alberto Iniesta ha sido un hombre que se creyó el Evangelio, y que ha puesto a los pobres en el centro"

El Ayuntamiento de Madrid lo define como un gran defensor de los derechos humanos y la democracia.


El 'cinturón rojo' de Madrid es, curiosamente, el barrio de la capital que más calles y plazas dedica a sacerdotes y obispos. El último homenajeado ha sido el obispo de Vallecas, Alberto Iniesta, en cuyo honor el Ayuntamiento ha dedicado una rotonda, el 'Jardín del Obispo Alberto Iniesta", que este mediodía ha unido en torno a una hermosa encina a políticos, vecinos e, incluso, a un obispo: el auxiliar de Madrid, José Cobo.

Tuvo que ser el pueblo quien reclamó a la Junta Municipal un rincón que recordara al obispo rojo de Vallecas. Un rincón que fue inaugurado hoy, junto al Cerro del Tío Pío, desde el que se divisa todo Madrid. Dos centenares de personas rieron, recordaron y cantaron en memoria de Alberto Iniesta, con la inestimable colaboración de nuestro colaborador Juan Antonio Espinosa.

Emi y el cura Pinillos, emocionados, veían cómo se cumplía un sueño de muchos años. "Un jardín para nuestro 'jardinero fiel'", señaló Emilia Robles durante su intervención, en la que definió a Iniesta como "un creyente radical, fiel a Dios y a la Historia". "Rezaba mientras caminaba, mientras conducía su utilitario o contemplaba la realidad más cercana". "Practicaba siempre la cultura del encuentro, sin hacer proselitismo (...). Era una buena persona y un buen pastor, que sabía cuál era su ministerio, y velaba por el diálogo y la unidad profunda, incluso en el conflicto".


Por su parte, el obispo auxiliar de Madrid, José Cobo -al que muchos señalan como el obispo 'social', el sucesor natural de Iniesta-, apuntó que "un jardín es un lugar precioso, porque aquí se encuentra la gente, se cuenta confidencias en torno a un banco".

Para Cobo, "Alberto ha sido -y digo ha sido, y no fue- un hombre de Evangelio que se lo ha creído, y que ha puesto a los pobres en el centro. Y este es un objetivo que todos podemos compartir: sacar a los pobres de su injusticia. Y hacerlo como lo hacía Iniesta: con diálogo, perdón y entendimiento".
"Era un hombre bueno, un cristiano que creía lo que decía", añadió Francisco Catalán. "Creía en una Iglesia del Vaticano II, evangélica, comprometida con los más pobres, abierta, generosa, con fuerte participación popular y laica en su seno, más democrática, más laica, luchadora y defensora de los derechos de los trabajadores, y que cree en la justicia".

Finalmente, el concejal de Puente de Vallecas, Francisco Pérez, defendió cómo el obispo Iniesta fue un gran defensor de los derechos humanos, se opuso públicamente a la pena de muerte y a los malos tratos durante la dictadura y, ya durante la Transición, trabajó intensamente por la libertad de expresión y la democracia.