Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
.

19 de agosto de 2019

Palabras de a voleo..


PALABRAS A VOLEO



El tema de nuestra  conversación  se refiere a un lugar donde vivir  que bíblicamente tiene  un  amplio simbolismo.

 Y no solo simbolismo, sino, según las circunstancias  históricas,  camino a  una  amplia realidad. 



Se trata de la…

TIENDA DE CAMPAÑA


Uno de los temas en que el papa Francisco lleva insistiendo siempre  que tiene ocasión  es  el derecho de todo ser humano a tener  lo que él llama las tres T  Tierra Techo y Trabajo.   Pero  el querido obispo de Roma  nos va a que perdonar    que, por fidelidad a   Jesús,  hablemos  ahora en vez de techo,  de TIENDA… TIENDA DE CAMPAÑA…   por fidelidad, o simpatía o sentimiento cariñoso  a Jesús de Nazaret y a muchos compañeros en muchas  páginas de la biblia.

Es  que nos podemos  atrever a  llamar al libro  sagrado el libro de las acampadas.

Acaso estén de acuerdo conmigo en que una de las características  de los hombres y mujeres que, según cuenta el antiguo testamento,  iban por el  mundo  buscando  pastos para sus ganados y a Dios  en su vida, un signo    era que andaban de un lado para otro por aquellas  tierras desérticas  descansando por la noche  resguardándose  en cuevas, en chozas o bajo   cobijos de pieles  que les protegían  ,como en tiempos actuales las lonas   que protegen los sueños juveniles de los scouts


Empezamos dando un repaso a los patriarcas vagabundos. Nos imaginamos a   Abraham acarreando sus rebaños  con toda su tribu…    a Moisés  acampando   al pie del Sinaí. ¡Qué emocionante lugar de acampada!

Luego poco a poco los  líderes de aquellas tribus  fueron  conquistando tierras     donde  construir  viviendas con cimientos , poblados  donde sentirse seguros,  levantando murallas , trasformando sus  tribus vagabundas en lo que empezaron a llamar  reinos ,  terminando su vida  errante aunque, avergonzados de tener ellos un palacio,  empezaron a pensar en templos para  el ser supremo-…  A Dios  al principio no  le  habían  construido  templo sino  una gran carpa  que montaban  y desmontaban   por los parajes que recorrían ya que,  por consejo de Serrat y Machado, no hay caminos, se hace camino al  andar…

 Si se fijan en la biblia,  eso del templo no le hacía a Dios mucha gracia:

Hch 7:48 si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta (libro de los Reyes): El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?

Para descansar hagamos una visita virtual el templo de Salomón, comparándolo con los  refugios de los antiguos patriarcas:



Podemos pensar  que  el misterioso Dios de  Abraham, Moisés y compañía era un Dios caminante- Preferían los campos y los montes. Era bastante  scout, peregrino.
 Cuando  empezaron  desde Salomón a construir templos, se fue produciendo la extraña mezcla de construcciones  reales,  de templos y palacios, organización de ejércitos, invasiones y esclavitud de los pueblos… 

 Al cabo de los años  aparecieron Juan Bautista y Jesús  volviendo uno a refugiarse en los desiertos y el otro yendo con sus amigos de pueblo en pueblo, aunque clamando los dos contra los palacios y los poderes reales.

Jesús  con una gran desconfianza del templo… Echó a los que  reforzaban sus  riquezas y  sus negocios “sagrados”…

Recordemos a  aquellos antiguos caminantes del desierto,  ahora encerrados entre muros de piedra y    después sigamos nuestro camino con el hijo del hombre que no tenía una piedra done reclinar  su cabeza ni una lámina para resguardarse de la lluvia.

Para más detalles  tal vez  recuerden  que   algunos de los más fieles  seguidores de Jesús fue también    trabajador en…

Escuchen  lo que también  nos cuentan los hechos de los apóstoles:

Cuando Pablo visitó Corinto por primera vez, se quedó con Áquila y Priscila “por ser del mismo oficio”. (Hch 18:1-3.) 

El apóstol Pablo era de Tarso (Cilicia), una zona famosa por su tela de pelo de cabra llamada “cilicio”, con la que se fabricaban tiendas de campaña. (Hch 21:39.)

 Pero vamos más al fondo,   al prólogo del evangelio de Juan:
Kai o` logos sarx  egueneto kai skeneusen en hemin  

No se asusten por estas palabras en griego bíblico que literalmente nos dicen:   y la palabra se hizo carne y acampó, (plantó su tienda) entre nosotros.

 Me gusta esa expresión simbólica de  la  palabra de  Dios  que vive  acampando entre nosotros, no encerrado en  sagrarios no custodias.
Me  hace pensar  que la solidez de nuestra fe no está en  templos de piedra, no está  en  las basílicas  que empezó regalando el emperador romano  a los  que pensaba seguir al vagabundo  galileo.  Esa fe no está asegurada en piedra.

Por  eso como nos repiten también los hechos de los apóstoles, a los primeros seguidores  antes de llamarlos cristianos  les llamaban simplemente “los  del camino”: esa secta de aventureros que estaban  empezando una arriesgada nueva  senda,  menos segura que la de los templos de piedra,   de las normas y leyes,  de una vida cuadriculada y segura, la del que no tenía una piedra donde poner la cabeza.

Seguro  que si revisamos   la evolución que  ha tenido lo que llamamos religión cristiana, nuestras iglesias, asociaciones, comunidades religiosas  tendremos que reconocer  que hemos preferido  protegerlos con sólidos techos y columnas,  con derechos canónicos y rígidos ceremoniales,  que jugarnos el pellejo   en campamentos volantes que caminen siempre mirando al horizonte  con menos seguridades.
Quienes formamos parte de cualquier “tribu”,  congregación, asociación creyente  será bueno parar un rato, mirar un poco a la historia de nuestros comienzos y compararla con  nuestros progresos.

¿Construimos para los sin techo o reforzamos nuestros techos?
 Preguntarnos si lo que empezamos como acampada (ustedes ya me entienden) se nos  ha ido convirtiendo en ciudad amurallada.