Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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28 de diciembre de 2019

Palabras a Voleo PACHAMAMA


PALABRAS A VOLEO

 Se trata hoy de abordar una   palabra que tal vez les suene conocida a quienes estén atentos a los últimos sucesos de la Iglesia católica, aunque esa palabra no es precisamente católica no tiene que ver con el mensaje de Jesús… ¿o sí? Porque el amor universal del evangelio abarca más de lo que nos imaginamos.  Aunque algunos “demasiado católicos” se pusieran en contra de la 


 Pachamama

Pachamama es identificada con la Virgen de la Candelaria.

La divinidad de la Pachamama (la Madre Tierra) representa a la Tierra, pero no solo el suelo o la tierra geológica, como tampoco solo la naturaleza; es todo en su conjunto. No está localizada en un lugar, pero se concentra en manantiales, vertientes, o apachetas. Es una deidad inmediata y cotidiana, que actúa por presencia y con la cual se dialoga, ya sea pidiéndose sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra y por todo lo que nos provee.



No es una deidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los seres humanos, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor de la Puna Meridional está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no solo en los momentos y sitios predeterminados por el ritual sino, en todos los acontecimientos culturales significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad. Sin embargo, se la considera con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si se la ofende, provoca enfermedades.


Historia de su culto

El monolito Bennet de Bolivia o estela Pachamama el día de su redescubrimiento, en junio de 1932.

Los quechuas, los aymaras y otras etnias de la región andina realizan ancestrales ofrendas en su honor, sacrificando entre otras cosas camélidos para derramar su sangre. Entre otros objetos se ofrecen hojas de coca, conchas marinas mullu y sobre todo el feto de la llama, según una creencia para fertilizar la tierra sin que faltara jamás la cosecha. Este tipo de ofertorio suele llamarse en los Andes centromeridionales «corpachada».

La Pachamama, más las deidades Mallku y Amaru, conforman la trilogía de la percepción aimara sociedad - naturaleza;6 y sus cultos son las formas más antiguas de celebración que los aimaras realizan. Después de la conquista española y la llegada del catolicismo, la figura de la Virgen María fue equiparada a la de la Pachamama por muchas de las comunidades indígenas.

Se mantiene y conserva el sistema de creencias y rituales relacionados con la Pachamama, practicada por las comunidades quechuas y aimaras, y otros grupos étnicos que han recibido la influencia quechua-aimara, en las áreas andinas de Bolivia, Ecuador y Perú, en el norte de Chile y en el norte de Argentina. A través de los migrantes, se ha hecho conocida en otros lugares, y se ha expandido a numerosas ciudades y grandes metrópolis modernas como Buenos Aires, por este motivo se puede ver en tal ciudad (desde los años noventa) a gente que vuelca un poco del vino o la cerveza que está por beber diciendo: «Antes».

Ceremonia de la Pachamama

La ceremonia que muchos saben que es un ritual a la Pachamama o fiesta de la Madre Tierra. En Bolivia es llamada chaya o pago, que implica un acto de reciprocidad. Aunque se ha popularizado el primer día de agosto como día principal para su realización, de hecho, se lo practica durante todo el mes, y en muchos lugares también el primer viernes de cada mes. Las ceremonias están a cargo de personas ancianas o de mayor autoridad moral dentro de cada comunidad. En el caso del pueblo aimara en Bolivia esta persona recibe el nombre de 'yatiri'.

Se realizan ceremonias a la Pachamama en ocasiones especiales, como al partir de viaje o al pasar por una apacheta. Según Mario Rabey y Rodolfo Merlino (antropólogos argentinos que han estudiado la cultura andina desde los años setenta a los noventa), «el ritual más importante es el challaco». Challaco es una deformación de los vocablos quechuas ch'allay y ch'allakuy, que se refieren a la acción de ‘rociar con insistencia’, 'aspergar'; en el lenguaje de los campesinos del sur de los Andes Centrales, la palabra challar se usa como sinónimo de ‘dar de comer y beber a la tierra’. El challaco, como se practica en la zona estudiada, abarca una compleja serie de pasos rituales que comienzan en las viviendas familiares la noche de la víspera, durante la cual se cocina una comida especial, la tijtincha, y que culminan en un ojo de agua o la toma de una acequia donde se realiza el ritual principal a la Pachamama, con una serie de ofrendas que incluyen comida, bebida, hojas de coca y cigarros.


Sincretismo religioso

La religión centrada en la Pachamama se practica en forma paralela al cristianismo, al punto que muchas familias son cristianas y pachamamistas. En Bolivia, la Pachamama es identificada con la Virgen de Copacabana en La Paz1 la Virgen de Urkupiña en Cochabamba, y la Virgen del Socavón en Oruro.

Un antecedente artístico e histórico de este sincretismo lo constituye la representación de la Virgen Cerro del s XVIII, en la que el Cerro Rico de Potosí es antropomorfizado adquiriendo la imagen de la virgen.



En Puno, Perú, la Pachamama es identificada con la Virgen de la Candelaria.


LA PESCA MILAGROSA

Pedrito el pescador
en Araguaia
tenía aquel amanecer la suerte del revés.
Ninguna mojarrita se enganchaba
en el hilo engañoso
que agitaba el pequeño,
esperando ganarse el desayuno
con sudor de su frene
y gozo de su panza.

+ + + 






A aquella misma hora
Al otro lado
de las aguas profundas del océano,
al otro lado de su mentalidad cuadriculada,
Pietro, entró sin hacer ruido
 En la iglesia romana
junto el puente de Sant Ángelo.


Al lado del altar
había una ofrenda extraña:
los cuerpos de madera 
de deidades
con el vientre abultado
como madre   fecunda
esperando tal vez el homenaje
delos que allí se reunían
con respeto por la diosa Pachamama.



Pietro se acercó sigiloso   a
aquellos ídolos.

Los agarró con miedo,
Los envolvió en un paño
Y escapó mirando a todos lados
por se lo descubrían.

Desde lo alto del puente
Cayeron en el Tíber
Con suave chapoteo las imágenes.
Satisfecho se marchó el defensor de aquella fe,
Esa,
La suya
+++



Allá en el Araguaia
Pedrito continuaba
aburrido
sujetando el sedal;
Cuando de pronto
sintió que algo
más grande que los peces
de su pequeño arroyo
le pesaba en sus manos.

Agarro fuerte.

Sujetó en una rama el hilo,
metió los dos brazos   en el agua
y fue sacando poco a poco,


entre algas y ramaje
los cuerpos abultados
de cuatro pachamamas de madera
brillando en la penumbra del amanecer
en el recodo del arroyo 
que baja culebreando al Araguaia.
+++

Pedrito fue corriendo
a contárselo al Padre,
al obispo viejito que seguía gozando
de la paz merecida en la selva amazónica
y mientras le enseñaba esas viejas imágenes
salidas de las aguas.



Con sus manos temblonas
Pedro el anciano jubilado,
sonriendo, 
dobló el periódico
donde leía las ultimas noticias
y dijo al pequeño pescador.

“¡Ah, qué bien Pedrito
Ya sé de dónde vienen fugitivas esas diosas que sacaste del agua
y ya sé por qué vienen. 

No me extraña Pedrito,
 ¡no me extraña!