Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

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19 de agosto de 2019

Desnutrición


Guatemala

En su libro La pantalla rota, cien años de cine en Centroamérica (Taurus, 2014), la historiadora del cine centroamericano María Lourdes Cortés nos cuenta que en 1957 Guatemala ganó por primera vez un premio en Cannes. El cortometraje documental Síndrome de pluricarencia infantil, del realizador suizo-guatemalteco Marcel Reichenbach y el pediatra Carlos Monzón ganó el premio al mejor documental en este festival. Dos años después repitieron la hazaña con Ángeles con hambre.

Para sumar al recuento, en 2010, Juan Manuel Méndez presentó su cortometraje Chapstick en el Short Film Corner; en 2012 los actores guatemaltecos Brandon López, Karen Martínez y el chiapaneco Rodolfo Domínguez ganaron el premio A certain talent, por la mejor interpretación con la película mexicana La jaula de oro en la sección “Una cierta mirada”; en 2013 Izabel Acebedo presentó su cortometraje Para armar un helicóptero en “La semana de la crítica”; y Julio Hernández Cordón estrenó su Cómprame un revolver, protagonizada por las también guatemaltecas Matilde y Fabiana Hernández Guinea, en la sección Quincena de realizadores. Añadir al recuento de Guatemala en Cannes que en 1970 Miguel Ángel Asturias fue el presidente del jurado de la Selección Oficial.


Así que César Díaz no es el primer guatemalteco en estar en Cannes, pero sí es el primer centroamericano en ganar la prestigiosa Cámara de oro, y el cuarto latinoamericano en 41 años de otorgar este premio a la mejor ópera prima presentada en el festival. Pero bien, a lo mejor esta historia no se trata de quién lo gana primero, en realidad ni siquiera se trata de “ganar”. A la industria del cine el mero hecho de haber sido seleccionado para este festival le basta para colocar una película en un espacio privilegiado y simple: el deseo de verla; y en ese deseo de verla, la industria, el arte y la memoria se reúnen en una butaca en donde nos gusta imaginar que todo se convierte en luz.

Esta historia se trata de la historia que ganó el premio, de cómo fue contada, de quiénes la contaron y cómo lograron llegar a ella. Y esto es un mérito incalculable para Guatemala, para Latinoamérica: colocar la búsqueda de los desaparecidos por el conflicto armado en Guatemala, y huelga decirlo, en Latinoamérica. La historia: un hijo cuyo padre fue desaparecido por el Ejército de Guatemala, trabaja como antropólogo forense en la búsqueda de cuerpos de la guerra. En esa búsqueda simbólica -y real- de su padre, la relación con su madre abre paso a una discusión que se ha ido construyendo lentamente en Guatemala, qué hacemos con lo que le sucedió a nuestros padres, qué hacemos con nuestras búsquedas y con lo que encontramos en ellas. No dudo que la Cámara de oro ayude a que esta discusión se expanda por el mundo y las madres, nuestras madres, ocupen ese espacio fundamental que tienen en la historia.

Cannes

Cannes es una ciudad pequeña, un pueblo en la Costa azul francesa en donde un buen número de habitantes son europeos retirados que disfrutan del clima mediterráneo. Y durante dos semanas desde hace 72 años, la ciudad se vuelve un espacio delirante entre el cine, la moda y el entretenimiento. El famoso Festival de Cannes reúne en el pequeño pueblo a grandes personajes del sistema de estrellas de Hollywood, a realizadores consagrados, poco conocidos, jóvenes “promesas”, productores, distribuidores, relacionistas públicos, actores, y miles de participantes que hacen cosas extrañas como vestirse de smoking con rótulos en la mano pidiendo entradas a funciones de alfombra roja, y van y vienen todos mezclados, todos caminando en el borde de la playa junto a los viejitos locales que llenan por completo las salas de exhibición de la películas. No es un capricho llamarle delirio, cuando pasan autos deportivos con visitantes distinguidos, limusinas con actores, caballos gigantes con policías, paparazzis que parecen personajes de Bukowski con trajes prestados que les quedan grandes y, eventualmente, entre todo eso, un grupo de cineastas guatemaltecos que fueron parte de la producción de Nuestras Madres, la película que además de ganar la Cámara de oro, ganó el premio de la Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos, SACD y el premio Rail d´or, del sindicato de ferrocarrileros.

Para terminar de entender el asunto, parece necesario entrarle a la taxonomía de Cannes: está la Selección oficial donde compiten largometrajes que suelen ser de reconocidos directores del mundo que estrenan en esta sección sus películas, de esta selección sale el ganador de la Palma de oro, el más alto reconocimiento del festival. Están también las subcategorías, Une certain regard, Cinéfondation y cortometrajes, y Cámara de oro que es un premio único para ópera prima en cualquiera de todas las categorías. Están también las secciones paralelas de la Semana de la crítica y la Quincena de realizadores. Es todo un aparato de exhibición y reconocimientos que, básicamente, está diseñado para la industria, esto hace que buena parte del público en las salas sean programadores de festivales, distribuidores, críticos, productores, en fin, detrás de esa sensación de vértigo emocional que dejan las grandes películas en nuestro pecho hay una maquinaria que mueve muchos millones de dólares, euros, y, si en Guatemala tuviéramos una ley de cine que soportara esta industria, también podríamos tener millones de quetzales en esa industria. Actualmente la Comisión del cultura en conjunto con Agacine, tienen abierta una mesa de diálogo para la elaboración de un nuevo proyecto. En 2012 el primer proyecto de la Ley de Cine quedó estancado en el Congreso.

La noche del estreno en Cannes. César Díaz, Armando Espitia, Emma Dib, Aurelia Caal, Julio Serrano, Pamela Guinea y Joaquín Ruano.
Bélgica y Francia

Estos dos países vecinos, son los países coproductores de la película. Entonces sí, es una película con tres nacionalidades y eso solo es una gran noticia, y básicamente el único modelo posible para hacer cine que cumpla los estándares de producción de la industria. En Guatemala no existe un fondo nacional para producción audiovisual, y la mayor parte del financiamiento de Nuestras Madres proviene de estos dos países europeos, de Bélgica, particularmente, de donde César Díaz también es.
Uspantán-Pambach-Carchá

Uspantán fue el primer nombre que tuvo este proyecto. César Díaz lo nombró así partiendo del lugar donde nació su investigación, una masacre donde las mujeres sobrevivientes del pueblo fueron obligadas a bailar marimba sobre la fosa común donde yacían sus hermanos, hijos y maridos. Una de las tantas historias de terror que la guerra nos dejó y que sembró miedo y muertos por todo el país.

Pambach fue la pequeña aldea Pocomchí donde se filmó parte de la película, en la frontera entre Alta y Baja Verapaz, esta aldea no es ajena a la guerra y sus masacres, como casi ninguno de los pueblos del centro y occidente de Guatemala. Dieciocho días de rodaje en esta comunidad, más de 50 personas de crew, carros, camiones, cámaras, equipo, asistentes de producción, caminando por todo el pueblo pidiendo que se apagaran los radios para que no entrararan en el audio de la filmación, castings para extras, meses de preproducción reuniéndose con autoridades, comités, vecinos. La producción local a cargo de Pamela Guinea y Joaquín Ruano contó con un gran equipo técnico que garantizó no solo un proceso continuado y respetuoso -tomando en cuenta lo invasiva que puede ser una filmación -, sino un ambiente idóneo para un rodaje minucioso y exhaustivo.

San Pedro Carchá es el pueblo donde vive Aurelia Caal, una de las protagonistas de la película. Hace el papel de Nicolasa, una viuda que busca los restos de su marido asesinado por el Ejército, y cuya búsqueda da pie al nudo y desenlace de la otra búsqueda, la de Ernesto (Armando Espitia) que busca a su padre y la de Cristina (Emma Dib) que busca justicia. Doña Aurelia el día del estreno de la película nos comentó que tenía algo así como 40 años de no ir a una sala de cine.

Los protagonistas: Armando Espitia, Emma Dib, Julio Serrano Echeverría y Aurelia Caal.

Nuestras madres
• Guion y dirección: César Díaz
• Producción: Pamela Guinea, Joaquín Ruano, Géraldine Sprimont y Delphine Schmit
• Fotografía: Virginie Surdej
• Edición: Damien Maestraggi
• Sonido: Vincent Nouaille, Gilles Bernardeau y Emmanuel De Boissieu
• Arte: Pilar Peredo
• Música: Rémi Boubal y Luis Pedro González
• Elenco: Armando Espitia, Emma Dib, Aurelia Caal, Julio Serrano Echeverría y Victor Moreira


https://nomada.gt/identidades/de-donde-venimos/guatemala-cannes-resena-de-una-historia-una-pelicula-y-tres-premios/