Martín Valmaseda +
Cambios
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Cambios
¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
Al llegar a la
región de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
¿Quién dice la
gente que es el Hijo del hombre?
Ellos
contestaron:
Unos que Juan
Bautista, otros que Elías, otro que Jeremías o uno de los profetas.
Él les preguntó:
Y vosotros,
¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro tomó
la palabra y dijo:
Tu eres el
Mesías, el hijo de Dios vivo.
Jesús le
respondió:
¡Dichoso tú,
Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso,
sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tu eres Pedro, y sobre
esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te
daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado
en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías ( Mateo 16,13-20 ).
Evangelio es decir
amigo,
es decir hermano.
Evangelio es darte mi
tiempo, darte mi mano.
Evangelio es mirarte a
los ojos, es reír contigo,
es compartir tu pena,
es llevarte a Cristo,
es compartir tu pena,
es llevarte a Cristo.
Evangelio es llevar la
paz
siempre contigo.
Evangelio es amar de
balde hasta caer rendido.
Evangelio es decir
"" te amo "" a tu enemigo,
abandonar tu vida
en manos de Cristo,
abandonar tu vida
en manos de Cristo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor
(salmo 88)
Cantaré, Señor, tu misericordia,
misterio insondable,
arco iris que abraza el mundo,
regazo que lo sostiene,
hálito que lo vivifica.
Tu misericordia es como el mar
como la montaña más alta,
como el canto más hermoso,
como el sol de mediodía.
Tu misericordia es infinita y eterna.
Creaste el mundo en tu misericordia,
bendijiste a Abrahán en tu misericordia,
santificaste a José en tu misericordia.
Y, al final de los tiempos,
entregaste a tu Hijo, en tu misericordia.
para reflexionar sobre los desafíos del mundo actual a la luz de Magnifica Humanitas
La iniciativa reunirá a especialistas de distintos países entre agosto y noviembre para abordar temas como la inteligencia artificial, la crisis de las democracias, el transhumanismo y el capitalismo digital desde la opción por los pobres y la Tierra.
Amerindia convoca a agentes pastorales, teólogos, religiosos, laicos y a todas las personas interesadas a participar en el ciclo de conversatorios “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”, una propuesta formativa que tiene como propósito ahondar en los desafíos del mundo contemporáneo a partir de la lectura de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.
El ciclo se desarrollará entre agosto y noviembre de 2026, y tiene como fin generar espacios de análisis, diálogo y formación que permitan comprender la realidad social, cultural, política y tecnológica actual desde la perspectiva de la teología latinoamericana de la liberación.
Alejandro Ortiz, Coordinador de Amerindia, explicó que la iniciativa pretende ir más allá de un estudio académico del documento pontificio: “El objetivo principal de este ciclo de conversatorios es compartir un análisis de la realidad social latinoamericana y mundial”.
Añadió que el propósito es ofrecer “diagnósticos, análisis, miradas y perspectivas, desde la opción por los pobres y teniendo como medio la lectura de la encíclica de León XIV Magnifica Humanitas”.
Comprender el mundo de hoy
Ortiz explicó que cada encuentro reunirá a especialistas de diversas disciplinas para ayudar a interpretar las transformaciones que atraviesa la humanidad: “Queremos generar un ciclo de discusión, de diálogo, de reflexión y formación en torno a cómo está nuestro mundo, cómo está nuestra realidad social, cultural, digital y cómo nos está afectando”.
Según señaló, participarán teólogos, sociólogos y antropólogos que ofrecerán herramientas para comprender los cambios actuales y, posteriormente, dialogarán con los asistentes. “El objetivo es comprender cómo está el mundo hoy, pero, sobre todo, desde la lectura de la encíclica del Papa León XIV, cuáles son los desafíos teológicos que debemos asumir, las acciones pastorales y los impulsos de esperanza que debemos realizar en estos tiempos”, manifestó.
Cuatro grandes temas para leer los desafíos contemporáneos
El primer conversatorio se celebrará el viernes 28 de agosto y estará dedicado a “El poder tecnológico, la IA y la Teología de la Liberación”.
Ortiz explicó que este tema quiere ahondar en el concepto de “poder tecnológico” desarrollado por la encíclica. “Queremos entender no solamente qué es la inteligencia artificial, sino sobre todo lo que la encíclica llama poder tecnológico”.
Añadió que el interés es analizar críticamente el papel que desempeñan las grandes plataformas digitales y los retos que estas representan para la teología de la liberación.
266 millones de
personas en 47 países y territorios padecen hambre aguda. Este índice se ha
duplicado en diez años, según el INFORME GLOBAL SOBRE LA CRISIS ALIMENTARIA
2026, que es la instancia que ha dado estos datos.
Para el secretario
general de la ONU son los conflictos la
principal causa de las hambrunas y malnutrición para millones de personas.
Según el INDICE GLOBAL
DE PAZ DE 2025, hay en el mundo 59
conflictos armados activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial.
La diferencia entre el
dinero que se invierte en proyectos de paz( la construcción y mantenimiento de
un mundo pacífico) y los gastos militares es abismal: 47.200 millones, en 2024,
de inversión en el primer concepto, que representa el 0,52% de 2,7 billones de
dólares, dedicado a gastos militares, en
ese año.
Manos Unidas ha
calificado la situación de "tormenta perfecta", pues los recursos
para la paz son cada vez menores y, por
tanto, insuficientes.
Ante este trágico panorama, me pregunto qué viabilidad tiene el sistema económico actual, cuya lógica es dejar por el camino a millones de personas.
Mt 15, 21-28
Hijo de su tiempo, parece ser que Jesús tenía claro que su misión debía ceñirse al territorio y a la gente de Israel. Y, sin embargo, en este texto —que probablemente no sea histórico, sino un añadido posterior que buscaba justificar la apertura de la comunidad a los gentiles—, se presenta como alguien capaz de soltar su creencia anterior, abriéndose a la novedad que descubre tras el diálogo con esta mujer extranjera. Esto, en lenguaje evangélico, se llama “conversión” (o “metanoia” = más allá de la mente = dar la vuelta a nuestro modo de ver).
Es probable que todos y
todas hayamos pasado por etapas de rigidez, convencidos de que era eso lo que
exigía la coherencia con nuestro propio punto de vista o nuestra propia
creencia. Entre los humanos, la adhesión a lo que pensamos o creemos nos
conduce fácilmente a la intolerancia.
La persona sabia, sin
embargo, es flexible. Porque es humilde y porque ha trascendido el apego a las
propias ideas y creencias, desde la “sabiduría del no saber”. La humildad y el
desapego la convierten en una persona abierta y dócil a la vida, como cauce
limpio que permite que la vida y la verdad fluyan a través de él.
Vivir apegados o
aferrados a las propias ideas o creencias o a la propia perspectiva, no es sino
una consecuencia de la necesidad infantil de tener razón, que denota una
carencia de seguridad básica. La inseguridad no permite soltar, porque, sin
asideros —aunque sean ficticios o ilusorios—, la persona teme venirse abajo.
Soltar, dejarse mover, cambiar…, “convertirse”, solo es posible cuando la persona experimenta una seguridad de fondo que es fuente de confianza y le permite situarse ante lo que pueda ocurrir sin sentirse vitalmente amenazada
El verdadero reto no es recortar vidas humanas, sino sustituir la cultura de la acumulación por una economía de la suficiencia
El gran chivo
expiatorio de la demografía
Un reciente estudio
plantea una tesis tan directa como inquietante: para salvar la Tierra del
colapso ecológico, la población mundial debería reducirse a la mitad y situarse
en unos 4.000 millones de personas para el año 2200. Bajo una apariencia de
rigor científico y neutralidad técnica, el argumento apela al viejo pánico
malthusiano: si los recursos son finitos y la casa se queda pequeña, la
solución matemática parecería ser deshacernos de la mitad de los huéspedes.
Sin embargo, centrar la salvación del planeta en recortar vidas humanas es una trampa ética y analítica. Desvía la atención del verdadero motor de la crisis: un modelo socioeconómico cimentado en la acumulación desmedida, la ambición sin límites y una maquinaria hiperconsumista que engulle el planeta a ritmo acelerado.
La invención del
consumidor: El dogma del capitalismo posbélico
Para entender cómo
llegamos a esta encrucijada, es necesario mirar la raíz histórica. Tras la
Segunda Guerra Mundial, la potencia industrial estadounidense necesitaba
mantener activo su gigantesco aparato productivo, reconvirtiendo la maquinaria
de guerra en una maquinaria de producción civil. La solución no fue reorganizar
la economía en función de las necesidades reales de las personas, sino elevar
el consumismo a la categoría de nueva religión secular.
Como sintetizó el
analista industrial Victor Lebow en 1955, en una frase que definiría la
arquitectura del sistema contemporáneo:
«Nuestra economía
enormemente productiva exige que hagamos del consumo nuestro estilo de vida,
que convirtamos la compra y el uso de bienes en rituales, que busquemos nuestra
satisfacción espiritual y del ego en el consumo... Necesitamos que las cosas se
consuman, se quemen, se reemplacen y se descarten a un ritmo cada vez mayor».
El capitalismo
neoliberal institucionalizó este culto mediante dos engranajes fundamentales:
La obsolescencia
programada: Diseñar objetos con una fecha de caducidad fabricada para forzar su
reemplazo constante.
La obsolescencia
percibida: Moldear la cultura a través de la publicidad para convencer al
individuo de que aquello que compró hace seis meses ha perdido su valor social,
estético o personal.
Comprar dejó de ser un acto de necesidad funcional para transformarse en la fuente principal de identidad, estatus y sentido de pertenencia.
La ilusión de la
economía lineal: Un planeta saqueado
El problema no es la
existencia de 8.000 millones de almas, sino la dinámica de una «economía de
materiales» lineal en un ecosistema cerrado. Diversos estudios sobre el flujo
global de recursos revelan un dato devastador: aproximadamente el 99% de los
materiales que extraemos, procesamos y consumimos en los modelos occidentales
se convierte en basura en un plazo de tan solo seis meses (Véase el documental
“Historia de las cosas”).
No estamos ante una crisis de espacio o de nacimientos, sino ante una crisis de saqueo y descarte. La asimetría del impacto ambiental habla por sí sola:
Hoy comenzamos la aventura por un país centroamericano que nos faltaba visitar. Hablamos de Nicaragua, un país que honestamente dudaba en visitar debido a las noticias que uno ve sobre que no dejan entrar YouTubers o periodistas en algunas ocasiones, pero al final todo salió bien y logramos entrará. En esta aventura vamos a recorrer los lugares turísticos más famosos y visitados de Nicaragua ¿Buscas que hacer en Nicaragua? O te preguntas “cuáles son los mejores lugares de Nicaragua” o “qué hacer en a Nicaragua” en esta serie de videos te lo cuento. En esta aventura decidimos comenzar por la ciudad de Managua su capital donde visitamos sus lugares más emblemáticos. ¡No te pierdas la aventura!
Martín Valmaseda +
Les va a llamar la
atención la palabra que hoy echamos a voleo.
Es una palabra que a
unos les parece necesario y a otros sin importancia... hasta cuando les falta.
Entonces la echan de menos.
Sí, porque les vamos a hablar de
LOS PIES
Parece que algunas personas los usan para pensar; o al menos eso dicen de ellos los vecinos, amigos o enemigos, “lo que ha hecho esta persona paree que lo ha hecho con los PIES.
La persona de que hablamos puede ser un arquitecto, un ingeniero, un escritor, un político, un obispo o un futbolista.
Imagínense estimados lectores lo que cada una de estas personas puede hacer con sus pies.
Todos los necesitan, lo importante es que los usen, o los usemos de verdad para lo que nos hacen falta y no al revés.
JESÚS Y LA MUJER PAGANA
Jesús salió y se
retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de
aquellos lugares, se puso a gritarle:
Ten compasión de
mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.
Él no le
respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
Atiéndela, que
viene detrás gritando.
Él les contestó:
Solo me han
enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
Ella los alcanzó
y se postró ante él, y le pidió de rodillas:
Señor,
socórreme.
Él le contestó:
No está bien
echar a los perros el pan de los hijos.
Pero ella repuso:
Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
Jesús le
respondió:
Mujer, ¡ que
grande es tu fe ¡, que se cumpla lo que deseas.
En aquel momento quedó curada su hija ( Mateo 15, 21- 28 ).
Bendeciré tu nombre ( salmo 144 )
El Señor es clemente.
bendigo, Señor, tu
clemencia.
El Señor es
misericordioso:
alabo, Señor, tu
misericordia.
El Señor es clemencia y
misericordia,
oh Rey del amor.
El Señor no tiene
cólera, ni pizca.
El Señor es rico en
piedad, multimillonario.
El Señor es bueno con
todos,
incluso con los
malvados,
¡oh amor sin medida!
Es cariñoso con todas sus criaturas, pero extrema su cariño con los débiles y los más necesitados.
Los fundamentos de la Doctrina social.
El ser humano, imagen
del Dios trinitario
La Doctrina social de la Iglesia nos conduce al corazón mismo de nuestra fe: el misterio del Dios viviente, revelado en Jesucristo como comunión de personas;Padre, Hijo y Espíritu Santo: amor en relación, que se da recíprocamente y se comunica al mundo.
Como recuerda el Concilio, el ser humano está llamado a la comunión con Dios y <<no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo >>; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido.
Participantes en una de
las ediciones del FMTL
¿Ha muerto la teología
de la liberación (TL)?
Es la pregunta que me
plantean con frecuencia en mis conferencias tanto en el Norte global como en el
Sur global. La pregunta refleja implícitamente la idea de su muerte, muy
extendida en el imaginario colectivo, tanto laico como religioso.
Mi respuesta suele ser
que tal idea no responde a la realidad, sino, más bien, al deseo de no pocos
sectores ubicados del lado de los fundamentalismos religiosos, del
neoliberalismo económico y del conservadurismo político. Y añado: la TL está
viva y activa en el nuevo escenario político, religioso, cultural y económico
no solo en América latina, donde nació, sino en todo el Sur global, dando lugar
al nacimiento de las teologías del Sur global y a su tendencia descolonizadora
de los discursos cristianos (Juan José Tamayo, Teologías del Sur. El giro
descolonizador, Trotta, 2024, 2ª ed.).
La mejor prueba de
dicha vitalidad es la celebración del 12º Foro Mundial sobre Teología y
Liberación (FMTL), que está teniendo lugar del 31 de julio al 8 de agosto en la
ciudad de Cotonú, de Benín (África Occidental) en el marco del 17º Foro Social
Mundial (FSM). Entre las razones que han llevado a elegir Benín como lugar del
FSM y del FMTL cabe referirse a las siguientes: Benín es un cruce de la
espiritualidad vodú y la cultura panafricana, un lugar de memoria histórica de
la trata de personas esclavas y la fuerte movilización de la sociedad civil
beninesa.
Es el sexto Foro que se
celebra en África. Los cinco anteriores tuvieron lugar en Bamako (Mali, 2006),
Nairobi (Kenia, 2007), Dakar (Senegal, 2011) y Túnez (Túnez, 2013 y 2015).
En el FMTL de Benín participan teólogas, teólogos, activistas, investigadores y comunidades de todo el mundo para reflexionar sobre la intersección de experiencias religiosas, justicia social y lucha contra todas las formas de opresión. Se trata de un encuentro global de mentes y corazones que busca fomentar el diálogo, explorar alternativas y tejer conexiones en la búsqueda colectiva de Otro Mundo Posible. El tema del encuentro no puede ser más importante y de urgente análisis. Rechazando la dominación económica, política y religiosa; reimaginar la soberanía desde una perspectiva de liberación.
La vecina musulmana que transforma su casa en refugio de dignidad
Entre cazuelas, duchas y ropa limpia, la galardonada activista ceutí abre las puertas de su hogar en Los Rosales para socorrer a los migrantes desamparados
Encarnar el mandato supremo de la acogida al hermano.
En medio del desamparo que rodea a los cientos de personas que aún buscan refugio en Ceuta tras las recientes entradas masivas, un rincón de la barriada de Los Rosales se ha transformado en un verdadero faro de humanidad. Se trata de la vivienda de Sabah Hamed, una conocida activista ceutí de confesión musulmana que, sin esperar burocracias ni protocolos institucionales, ha abierto de par en par las puertas de su hogar para ofrecer lo más básico y urgente: un plato de comida caliente, agua limpia, ropa seca y la posibilidad de ducharse con dignidad.
Sabah, española de origen bereber y reconocida en la ciudad por su incansable compromiso social —que en 2022 le valió el prestigioso Premio María de Eza—, encarna la mejor tradición de solidaridad interconfesional de la frontera sur. Lo que comenzó como una respuesta instintiva ante el sufrimiento de quienes vagaban por las calles sin rumbo, se ha consolidado en pocos días como un punto vital de atención comunitaria y consuelo.
Cada jornada, decenas de personas acuden a su puerta buscando no solo auxilio material, sino también el gesto caluroso de alguien que las mira a los ojos y las reconoce como iguales. En sus cazuelas no solo se cocina alimento para el cuerpo; se prepara un refugio para el alma frente a la intemperie y la incertidumbre de la migración.
Esta iniciativa solidaria pone de manifiesto la fuerza del tejido social y el poder transformador de la fe hecha obras. La entrega incansable de Sabah personifica, en primer lugar, el sagrado deber de la hospitalidad (ikram al-dayf) y la compasión que constituyen el corazón mismo del Islam. Al mismo tiempo, su gesto tiende un puente espiritual fraterno al coincidir plenamente con el núcleo del mensaje evangélico del cristianismo: el mandato inequívoco de acoger al forastero, vestir al desnudo y reconocer el rostro de lo divino en los más vulnerables.
Por qué el prójimo es nuestra brújula hacia la puerta estrecha
La relación entre la fe y la riqueza suele debatirse desde la moral o la culpa, pero su verdadero misterio podría radicar en una cuestión de geografía espiritual.
El peligro real de la opulencia y el apego parece no ser el dinero en sí mismo, sino su capacidad sugerida para alterar nuestra visión: puede funcionar como un muro de cristal que ensancha el ego y aísla al individuo. La riqueza corre el riesgo de llevarnos por un sendero alternativo —el del egoísmo— que desvía la mirada del único mapa válido. Al final, se podría sugerir que el verdadero bloqueo para la trascendencia no es la imperfección humana, sino la indiferencia. No mirar al otro bien podría equivaler a borrar la brújula; al ignorarlo, el camino parece simplemente desaparecer.
1. El prójimo como dirección y geografía
El Evangelio invita a pensar que el Reino de Dios no se alcanza acumulando méritos abstractos ni cumpliendo normas mecánicas; se encuentra, más bien, en la densidad del encuentro con el otro.
El mapa vivo: El prójimo puede leerse no como un deber moral ni una carga, sino como la señalización viviente que Dios ha puesto en el mundo para evitar nuestro extravío.
La brújula de la acción: Cabe interpretar que cada vez que nos detenemos a ayudar a quien lo necesita, esa persona nos marca la dirección exacta por donde seguir. Su vulnerabilidad apela a nuestra humanidad y parece obligarnos a salir de nosotros mismos.
La disolución del sendero: Si nos apegamos a la riqueza, el prójimo corre el riesgo de dejar de existir para nosotros. Y si no hay prójimo, podría decirse que no hay camino, porque el texto evangélico parece sugerir que él es el camino. No hace falta cometer grandes males para perderse; quizás basta con cerrar los ojos y no mirar.
2. La paradoja de los caminos cruzados
Afirmar que el prójimo marca nuestro rumbo encierra una paradoja sugerente: dirección mutua, pero caminos estrictamente individuales. Esto reinterpreta la caridad, alejándola de la idea de caminar en una masa uniforme.
Trayectos independientes: Que el otro sea mi brújula no significa necesariamente que caminemos juntos el mismo destino. Cada alma sostiene su propia biografía, su cruz, su libertad y su combate íntimo.
Reciprocidad horizontal: Se podría pensar que nos salvamos en los cruces de destino, en una dinámica de guía mutua: yo le marco la dirección a él y él me la marca a mí. Se elimina así la falsa caridad vertical (donde uno asume una postura de superioridad por dar).
Salvación mutua: El desprotegido puede salvar al bendecido de morir en el egoísmo de su abundancia, mientras que este busca aliviar la necesidad material de aquel. Ambos parecen necesitarse para recordar hacia dónde van.
Música desde Sión -
Padre Fernando Morales y Padre Fernando - El Evangelio desde Sion
Martín Valmaseda +
Se trata de una palabra que hasta hace poco se usaba solo para los niños, se les llamaba con frecuencia los enanitos, los pitufos, o los PEQUEÑOS... Pero con la necesidad de buscar cómo llamar a los simplemente pobres, ahora se les va llamando los vulnerables, los nadies (en el poema de Galeano) o los PEQUEÑOS en este artículo de la revista ÉXODO que con su permiso les presentamos:
--Sinodalidad, un proceso sin vuelta atrás nacido de la vida de los pequeños
Por Luis Miguel Modino
Nº Éxodo 159
La sinodalidad no es algo nuevo en la vida de la Iglesia, podemos decir que estuvo muy presente en el primer milenio de su vida, y que el Concilio Vaticano II propuso este camino sinodal, fundamentado en la Teología del Pueblo de Dios, que aparece en la Lumen Gentium como un elemento fundante para la vida de la Iglesia.
También podemos afirmar que la llegada del Papa Francisco + a la Sede de Pedro supuso una retomada de esta dinámica sinodal, que va mucho más allá de la celebración de un Sínodo de los Obispos, una práctica que, por otra parte, ha estado presente en la Iglesia postconciliar. El primer Papa latinoamericano, fruto de una tradición presente en la Iglesia del continente, desde el principio de su pontificado, insistió en esta dinámica sinodal, hasta el punto de afirmar que la Iglesia del siglo XXI, o es sinodal o dejará de ser Iglesia.
En esta nueva forma de caminar eclesial, fundamentada en la sinodalidad, hay dos elementos que son fundamentales, la escucha y el discernimiento. Por eso, me permito decir que la primera experiencia real de sinodalidad en la Iglesia postconciliar fue el Sínodo para la Amazonía. El motivo de esta afirmación está en el hecho de que fue el primer Sínodo después del Vaticano II en el que de verdad se llevó a cabo un proceso de escucha, en el que todos tuvieron la oportunidad de participar.
¡ÁNIMO, SOY YO!
Después
de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran
a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la
gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar.
Llegada
la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de
tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se
les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el
agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les
dijo enseguida:
¡Ánimo,
soy yo, no tengáis miedo!
Pedro
le contestó:
Señor,
si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
Él
le dijo:
Ven.
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero al sentir la fuerza
del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
¡Señor,
sálvame!
Enseguida,
Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
¡Qué
poca fé! ¿Por qué has dudado?
En
cuánto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante
él diciendo:
Realmente eres Hijo de Dios (Mateo 14, 22-23).
EN LA IGLESIA HA ENTRADO EL MIEDO
Por cada palabra del salmo yo pregunto,
como Job preguntaba a su Señor:
Si haces justicia a los oprimidos,
¿por qué triunfan los opresores ?
Sí das pan a los hambrientos,
¿por qué hay millones que mueren de hambre?
Sí das libertad a los cautivos,
¿por qué tantos inocentes se pudren en las cárceles?
Ven, Señor, a salvarnos.
El Señor abre los ojos al ciego.
Pues ¿dónde está su consulta?
¡ Hay tantos en lista de espera!
El Señor endereza a los que ya se doblan.
¿Habéis oído, hermanos míos, los que estáis doblados y
aplastados en la vida?
-- ¿Cuántos sóis? --
El Señor os va a quitar definitivamente los pesos y cargas que os asfixian.
«Se le puede encontrar en las bases. Está ligado a una comunidad concreta, inserto vitalmente en ella. Ejerciendo el servicio de la iluminación teológica, pertenece al caminar de la comunidad. Se le puede sorprender durante un fin de semana en alguna chabola, en un grupo de la periferia o en una parroquia rural. Allí está, caminando con el pueblo, hablando, aprendiendo, oyendo, interrogando y siendo interrogado. No existe el teólogo puro, sólo teólogo que solamente sabe teología... el teólogo de la liberación debe poseer en alto grado el arte de la articulación: articular el discurso de la sociedad, de los oprimidos, del mundo de las significaciones populares, simbólicas y sacramentales con el discurso de la fe y de la gran tradición. En el ambiente de la liberación querer saber solamente teología es condenarse a no saber ni la propia teología. Por eso el teólogo de la liberación posee su momento de pastor, de analista, de intérprete, de articulador, de hermano de fe y compañero de camino. Debe ser siempre un hombre del Espíritu para animar y traducir, en reflexión de fe, de esperanza y de amor comprometido, las exigencias del evangelio confrontado con los signos de los tiempos, que aparecen en los medios populares.
AL LADO DE LOS ÚLTIMOS
La santidad cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad. Los más pobres entre los pobres, los que no solo carecen de bienes, sino también de voz y de reconocimiento de su dignidad, ocupan un lugar especial en el corazón de Dios.
Son los preferidos del
Evangelio, los herederos del Reino ( cf Lc 6,20).
Es en ellos donde Cristo sigue sufriendo y resucitando. Es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica.
Santa Teresa de Calcuta,
canonizada en 2016, se convirtió en un icono universal de la caridad vivida
hasta el extremo en favor de los más indigentes, descartados por la sociedad.
Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida a los moribundos abandonados en las calles de la India.
Recogía a los rechazados, lavaba sus heridas y los acompañaba hasta el momento de la muerte con una ternura que era oración.
Hay quienes pasan de
puntillas, sin pena ni gloria.
Son los mediocres que
no se comprometen.
Otros pasan de largo,
encerrados en sí mismos y contando su
dinero.
Son ricos y están
ciegos.
Algunos no pasan,
pisan.
Son los poderosos de
este mundo, los dictadores o los falsos mesías que pasan arrasando.
Otros posan. Pendientes
de su imagen y de las revistas del corazón, pasean simplemente su gloria por
los escaparates de la vida.
Los hay que
sencillamente no pasan.
Son los inhibidos, los
fósiles, los muertos que, antes de nacer, enterraron sus talentos.
Una inmensa mayoría, o
pasa por el tubo o no la dejan pasar: son los oprimidos, los que pesan en los
planes de Dios.
Y, entre todos ellos, Jesús pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo ( He 10, 38 ).
Para escuchar a Jesús, nuestro Maestro interior, que nos conduce hacia el encuentro con el misterio insondable de Dios, hemos de cuidar el silencio interior.
No hemos de leer los textos evangélicos desde fuera.
Hemos de leerlos desde el silencio del corazón.
Juan de la Cruz lo dice de modo más profundo:
<<Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y esta palabra habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída por el alma.
Juan de la Cruz siente que << el centro del alma es Dios >>. La unión con Dios no es algo que hayamos de conquistar, sino una realidad que hemos de descubrir, vivir, agradecer y gozar.
Pero la mente no es el único ámbito de nuestra existencia.
Hay en nosotros un espacio interior más profundo que no está al alcance de nuestra actividad pensante.
Nos parece que Dios está separado.Imposible sentirlo cerca. Todo nos hace pensar que Dios, o no existe o debe de estar en algún lugar inaccesible para mí.
No podremos siquiera sospechar que, en lo más íntimo de nuestro ser, nuestra vida esté <<oculta con Cristo en Dios >>