Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
.

29 de noviembre de 2019

Francisco - Nagasaki


El Pontífice exigió un desarme nuclear "colectivo y urgente"Francisco aseguró en Nagasaki que la carrera armamentista es “un atentado continuo que clama al cielo”

El Papa convocó a los líderes mundiales a que frenen la acumulación de armas atómicas de manera y les pidió que piensen en el “impacto catastrófico” sobre la humanidad

“Este lugar nos hace más conscientes del dolor y del horror que los seres humanos somos capaces de infringirnos”

"Nuestro mundo vive la perversa dicotomía de querer defender y garantizar la estabilidad y la paz en base a una falsa seguridad sustentada por una mentalidad de miedo y desconfianza"

"En el mundo de hoy, en el que millones de niños y familias viven en condiciones infrahumanas, el dinero que se gasta y las fortunas que se ganan en la fabricación, modernización, mantenimiento y venta de armas, cada vez más destructivas, son un atentado continuo que clama al cielo"

“Es necesario considerar el impacto catastrófico de un uso desde el punto de vista humanitario y ambiental, renunciando al fortalecimiento de un clima de miedo, desconfianza y hostilidad, impulsado por doctrinas nucleares"


24.11.2019 | Hernán Reyes Alcaide, enviado especial a Tokio

El papa Francisco volvió a convocar a los líderes del mundo para un desarme nuclear “colectivo y urgente” y, desde la ciudad japonesa de Nagasaki, denunció que la carrera armamentista y sus gastos son un “atentado continuo”.

“Este lugar nos hace más conscientes del dolor y del horror que los seres humanos somos capaces de infringirnos”; inició el pontífice su histórico discurso en el Parque de la Memoria, que mantiene vivo el recuerdo de la masacre cometida por el bombardeo estadounidense en 1945.

“La cruz bombardeada y la estatua de Nuestra Señora, recientemente descubiertas en la Catedral de Nagasaki, nos recuerdan una vez más el indescriptible horror sufrido en su propia carne por las víctimas y sus familias”, agregó Bergoglio.

De cara a un mundo en el que al menos nueve países continúan teniendo arsenales nucleares, Francisco sentenció que “uno de los anhelos más profundos del corazón humano es el deseo de paz y estabilidad”.

Desde el epicentro de la explosión
Francisco habló desde el lugar que fue el epicentro de la explosión del 9 de agosto de 1945: dentro del Parque de la Paz de la Ciudad, bajo una enorme escultura de Seibo Kitmura que simboliza el temor atómico, pero al mismo tiempo la esperanza de unidad entre pueblos. Antes, rezó en silencio y encendió una vela de homenaje a los caídos.

“La posesión de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva no son la respuesta más acertada a este deseo; es más, parecen continuamente ponerlo a prueba. Nuestro mundo vive la perversa dicotomía de querer defender y garantizar la estabilidad y la paz en base a una falsa seguridad sustentada por una mentalidad de miedo y desconfianza, que termina por envenenar las relaciones entre pueblos e impedir todo posible diálogo”, lamentó.

Amenaza de aniquilación total

En ese marco, reiteró su posición crítica con el armamentismo en general y nuclear en específico, y planteó que “la paz y la estabilidad internacional son incompatibles con todo intento de fundarse sobre el miedo a la mutua destrucción o sobre una amenaza de aniquilación total; sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana de hoy y de mañana”.

“Aquí, en esta ciudad, que es testigo de las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales de un ataque nuclear, serán siempre pocos todos los intentos de alzar nuestra voz contra la carrera armamentista”, criticó.

Además, como había adelantado Religión Digital, Bergoglio tuvo palabras para los millones de dólares que el mundo vuelca en armas por sobre otras prioridades: “Esta desperdicia recursos valiosos que podrían, en cambio, utilizarse en beneficio del desarrollo integral de los pueblos y para la protección del ambiente natural. En el mundo de hoy, en el que millones de niños y familias viven en condiciones infrahumanas, el dinero que se gasta y las fortunas que se ganan en la fabricación, modernización, mantenimiento y venta de armas, cada vez más destructivas, son un atentado continuo que clama al cielo”, criticó.

Así, convocó a que “un mundo en paz, libre de armas nucleares, es la aspiración de millones de hombres y mujeres en todas partes”.

“Convertir este ideal en realidad requiere la participación de todos: las personas, las comunidades religiosas, la sociedad civil, los Estados que poseen armas nucleares y aquellos que no las poseen, los sectores militares y privados, y las organizaciones internacionales. Nuestra respuesta a la amenaza de las armas nucleares debe ser colectiva y concertada, basada en la construcción ardua pero constante de una confianza mutua que rompa la dinámica de desconfianza actualmente prevaleciente”, animó.

“Es necesario romper la dinámica de desconfianza que prevale actualmente, y que hace correr el riesgo de conducir al desmantelamiento de la arquitectura internacional de control de las armas. Estamos presenciando una erosión del multilateralismo, aún más grave ante el desarrollo de las nuevas tecnologías  de armas; este enfoque parece bastante incongruente en el contexto actual marcado por la interconexión, y constituye una situación que reclama una urgente atención por parte de todos los líderes, así como dedicación”, pidió.

Llamamiento a los líderes políticos

Tras repasar el compromiso de la Iglesia con el desarme, en especial de parte de los obispos japoneses, el Papa realizó un fuerte llamado a los líderes mundiales.
“Con el convencimiento de que un mundo sin armas nucleares es posible y necesario, pido a los líderes políticos que no se olviden de que las mismas no nos defienden de las amenazas a la seguridad nacional e internacional de nuestro tiempo”, les reclamó.


Antonio Spadaro
@antoniospadaro

Articulo tomado de: Religión Digital