Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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8 de enero de 2017

Expresiones del diálogo interreligioso

Hacia un diálogo interreligioso juvenil para la transformación social
Edwin Roberto Mendoza Hipp


2.1.5) Expresiones del diálogo interreligioso.
Como se ha visto en el inciso anterior, el diálogo interreligioso se ha venido convirtiendo en una asignación ineludible de las religiones. Empero, existe todavía cierta inseguridad e
incertidumbre sobre cómo aplicar en la vida real, los presupuestos y actitudes que se acaban de exponer. Para ello, varias instituciones y estudiosos se han dado a la tarea de desmenuzar las diferentes formas en que se puede manifestar el diálogo interreligioso en la sociedad actual.

Algunos autores como Bud Heckman y Rori Picker Neiss, han optado por presentar una
interesante distinción de ciertos términos al momento de hablar del diálogo interreligioso, que más que definiciones, describen formas muy específicas en que se puede materializar el diálogo entre creyentes de distintas confesiones. Los términos más destacados que dichos autores plantean son:


a. Diálogo interreligioso: se refiere a los encuentros formales y organizados entre
representantes de diferentes religiones.

b. Diálogo intrarreligioso: es el tipo de diálogo que se da entre creyentes de una misma
tradición religiosa. Por ejemplo, entre católicos y protestantes, entre musulmanes sunitas y chiitas, entre judíos ortodoxos y reformistas, etcétera.


c. Diálogo interconfesional: son las interacciones casuales y cotidianas que se producen
entre personas de diferentes religiones, en lugares como el trabajo, la calle o la escuela.

d. Diálogo multiconfesional: tal y como lo definen los autores antes mencionados, el
diálogo multiconfesional ―es cuando personas de diferentes confesiones se reúnen pero
sin ninguna específica articulación o reconocimiento de sus confesiones individuales.

e. Diálogo multirreligioso: este tipo de diálogo se da cuando personas de distintas religiones
convergen en actividades que no están directamente relacionadas con un propósito
religioso. Un ejemplo de ello es cuando líderes religiosos, o representantes de diversas
religiones, acuerdan asistir a un seminario o una conferencia sobre alguna problemática
social, filosófica o ecológica.

A pesar de lo ambiguo y confuso que puedan parecer estas distinciones, dichos autores
consideran que esta diferenciación de conceptos puede ser útil para clarificar el camino hacia un entendimiento más profundo de las relaciones interreligiosas. Tomando en cuenta estas posibles limitantes, la presente investigación se apegará a utilizar el término de diálogo interreligioso en su sentido más amplio y común, ya que las expresiones descritas anteriormente refieren en última instancia, a la comprensión y cooperación entre creyentes de distintas religiones.

Por otro lado, de una manera más práctica, otros afirman que el diálogo interreligioso puede
expresarse también de otras formas. Aunque existen varias clasificaciones sobre los tipos de diálogo interreligioso, una de las más populares ha sido la del documento ―Diálogo y Misión, publicado en 1984 por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso98. El documento identifica cuatro modos de diálogo interreligioso que pueden darse según las circunstancias y las necesidades de las personas o de las comunidades religiosas:

a) Diálogo de la vida: es el esfuerzo cotidiano por practicar la sana convivencia entre los creyentes de distintas religiones en ámbitos comunes como la familia, la escuela, las amistades o el trabajo.

b) Diálogo de las obras: esta forma de diálogo se caracteriza por acciones de cooperación conjunta entre las religiones en favor de la promoción humana.

c) Diálogo de los intercambios teológicos: este diálogo está más orientado a los expertos y especialistas que buscan ahondar en los valores espirituales y en las reflexiones
teológicas de otras religiones.

d) Diálogo de la experiencia religiosa: se basa en la apertura por compartir las riquezas
espirituales de otras tradiciones religiosas a través de la oración, la meditación y la
contemplación.

En una forma muy similar, el brasileño Roberlei Panasiewicz elabora también una
clasificación sobre las diversas formas en que se manifiesta el diálogo interreligioso, catalogándolo así en cuatro distintos niveles: 1) nivel existencial (presencia y testimonio); 2) nivel místico (oración y contemplación); 3) nivel ético (liberación y promoción del ser humano); y 4) nivel teológico (enriquecimiento y aplicación de los patrimonios religiosos).

Estos distintos modos en que se expresa el diálogo entre creyentes, también deja entrever dos formas bastante sutiles de explicar el diálogo interreligioso. La primera forma parece ser una corriente más teórica que pone un mayor énfasis en el diálogo como una herramienta de comprensión y entendimiento mutuo entre las religiones (sin excluir tampoco por ello el compromiso político y social). Y por otro lado, un segundo grupo, que además de concebir el diálogo interreligioso como un instrumento de enriquecimiento y entendimiento recíproco, acentúa con más fuerza la dimensión ética, política y social como productos de un verdadero diálogo interreligioso.


Independientemente del acento que se ponga para explicitar el diálogo interreligioso, cada uno de los modos de diálogo enunciados anteriormente constituye un enorme desafío para todas las religiones, no sólo porque invita a replantearse la manera en que se vive la propia espiritualidad, sino también porque obliga a asumir una responsabilidad compartida para encontrar mejores maneras de relacionarse con otros creyentes.