Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

22 de febrero de 2017

Los mellizos de Dios

MADRID.
ECLESALIA,
10/02/17

El pasado 19 de enero asistí al estreno del documental “LOS PÁRPADOS CERRADOS DE CENTROÁFRICA” de Alfredo Torrescalles (director) y Berta Mendiguren (antropóloga que vive en Bangui). El documental se grabó en el 2014 y 2015. Es un interesante documento en el que los propios habitantes de República Centroafricana se expresan en primera persona sobre la violencia de unos contra otros, las muertes, el éxodo de los desplazados y la absoluta desestructuración del país. Todo empezó en marzo 2013.

Escuché que el arzobispo de Bangui (nombrado cardenal por el Papa Francisco el pasado mes de diciembre) y el imán de la mezquita central de Bangui se unieron para intentar pacificar a sus respectivas comunidades. Me pareció muy interesante y comprometido que estas dos personas, de gran representación en su país, pudieran no sólo entablar diálogo sino que también pasaran a la acción juntos, intentando pacificar y ayudar a curar las terribles heridas abiertas en su pueblo a causa de la gran violencia sufrida. Pero la cosa fue mucho más allá…


Al salir de la sala me dieron un tríptico informativo del XXIX ENCUENTRO ÁFRICA, del 3 al 5 de febrero de 2017, en el que se trataría de “ISLAM y CRISTIANISMO – Diálogo bajo un mismo techo”. Encuentro organizado por MUNDO NEGRO (Misioneros Combonianos) en el que se haría entrega del Premio Mundo Negro a la FRATERNIDAD-2016, Dieudonné Kzapalainga y a Kobine Layama, arzobispo e imán de Bangui.

Ahora con nombres y apellidos pude ver al arzobispo y al imán y entender el porqué del premio que se les había concedido.

En los enfrentamientos de diciembre de 2013. En apenas de dos días murieron cerca de 1.000 personas, buena parte de la comunidad musulmana tuvo que abandonar la ciudad. El ahora cardenal Dieudonné Nzapalainga acogió en su casa al imán Kobine Layana junto con su familia. Estuvieron viviendo allí nueve meses. Este gesto fue duramente criticado por parte de las comunidades musulmana y cristiana, que no entendían esa forma de acogida y respeto mutuo. Sin embargo, ese gesto también llevó a que unos y otros conocieran a uno y a otro como “los mellizos de Dios”. *
Iré al encuentro”, me dije, “esto hay que verlo de cerca”.

Se inició el Encuentro con la presencia del cardenal Nzapalainga, el imán Layana y la participación del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y Riay Tatary, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España. Ante la mesa había un gran ramo de flores de muy diversos tipos y colores y un cirio encendido. El director de MUNDO NEGRO, Jaume Calvera, explicó el porqué de las flores y del cirio: flores, naturaleza, diferentes pero juntas en el mismo jarrón, nos muestran Unidad; la luz del cirio: la luz del Corán, la luz de Jesús en el Nuevo Testamento (“yo soy la luz del mundo”).

Del encuentro se podrían escribir muchas páginas intentando expresar lo que nos compartieron tanto de sabiduría como de experiencia de la vida en República Africana. Pero creo que en esta ocasión debo dejar paso y palabra (a través de mis notas en un cuaderno) a los dos premiados, o mejor dicho, a los “mellizos de Dios” que han recorrido un camino de acogida, diálogo, convivencia, trabajo, dificultades, peligros, problemas… que les han llevado a reconocerse como hermanos unidos en la misma causa, por amor a su pueblo.
El cardenal Nzapalainga nos fue desgranando lo vivido y compartido:
Lo primero decir que no somos los dos solos, sino tres, también el pastor protestante de Bangui.

Juntos tomamos nuestras responsabilidades como padres e hicimos una Carta Pastoral Única.

En la Carta explicamos lo que pensábamos de la crisis y el peligro al que nos deslizábamos.

Nosotros no tenemos armas, sólo abrirnos a caminos diferentes.
Los que sí las tenían decidieron usarlas.

Los que tenían el poder demonizaban a los otros como yihadistas.

Salimos, hacía poblaciones que nadie podía llegar, como enviados de Dios.

Decidimos abrirnos para buscar la solución juntos (él y el imán).

En cada población juntamos a todos los líderes de las comunidades y nos sentamos alrededor de una mesa con la finalidad de escucharnos unos a otros.

La verdad salía cuando estábamos en grupo.

Buscábamos la manifestación de la verdad.

Nuestro trabajo juntos nos ha llevado a una gran amistad.

Cuando había un problema, nos poníamos de acuerdo antes de tomar una decisión.

Éramos conscientes que todos podían mentir y crear rumores.

Nuestra historia de diálogo nos ha traído riesgos pero han sido por el pueblo.

El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, nos llamó para que fuéramos a su diócesis, por la violencia que había.

Llamamos a todos: católicos, musulmanes y protestantes y estuvimos hablando toda la noche.

El diálogo interreligioso no era una cosa de los tres sino de la gente del pueblo. Tenían que dialogar.

Formamos a jóvenes que enviamos como mensajeros de paz.

Mensaje: “El otro no es una amenaza es un hermano”.

El diálogo interreligioso es transmisión de vida.

El diálogo interreligioso ha de pasar por las mujeres que son las que dan vida.

Y así las mujeres se pusieron juntas a protestar, escribir y defender la vida.

Esta es nuestra experiencia y sabemos que no tenemos otra alternativa.

Quienes se repliegan sobre sí mismos, llevan la muerte; los que se abren, arriesgan, pero llevan la vida.

Mis propuestas y sus propuestas son del Espíritu.

No tengo el monopolio de la Verdad.

Esto es lo que estamos intentando vivir en República Centroafricana. Y lo que queremos es que se adhieran muchos más.

Y concluyó diciendo, sonriente y mirando al imán: “Ahora quiero dejar a mi hermano que hable”.
Tomó la palabra el Imán Layama también con amplia sonrisa: “Creo que ya lo ha dicho todo, pero quiero añadir algún testimonio más”.

Ha habido situaciones de gran peligro.
Los violentos nos acusaron de haberles hecho perder el poder ante la gente, desde que nos unimos los dos para intentar pacificar juntos a nuestras comunidades.

Se creó una Plataforma del Diálogo. No queremos ser sólo tres, queríamos que se unieran sacerdotes, imanes, pastores…Ya se están empezando a reunir.

Se ha hecho un documento estratégico en donde están escritas las cosas que se quieren hacer: una radio para informar de lo que ocurre en verdad, sin esparcir rumores. Durante el conflicto ha habido muchas mentiras y rumores difundidos por radio. Para hablar del diálogo interreligioso.

Quieren evitar la ignorancia en nuestros niños. Crearán una escuela para los niños católicos, musulmanes, protestantes y animistas.

El personal de la radio y de la escuela será también de estas religiones.

También se creará un hospital para que no se vuelva a repetir lo que en esta crisis: sacaban a los enfermos y los mataban allí mismo.

Queremos la refundación de las bases del país basada en la aceptación del otro.
El 65% de la población de República Centroafricana son jóvenes, de los que la mitad no han ido a la escuela y no tiene trabajo.

Se necesitan centros de formación para que puedan progresar.
Han visitado varios países (USA, Holanda…) en donde les han invitado a compartir su experiencia de unidad y ya hay comunidades ecuménicas que se han puesto en marcha para añadir al dialogo la acción en proyectos conjuntos; la vía para conocerse, compartir y crear fraternidad.

El imán agradeció muy especialmente el Premio MUNDO NEGRO a la FRATERNIDAD, porque se lo conceden por la fraternidad que se ha creado entre los dos (por cierto, es la primera vez que se concede este premio a dos personas juntas) desde que se unieron para ayudar a unir a su pueblo.

En los tres días del Encuentro hemos sido testigos de la complicidad fraterna de estos dos hombres unidos por amor a su pueblo de Bangui y expuestos a la acción del Espíritu que convierte en hermanos a quienes se abren y comparten vida. Son ejemplo a seguir en un mundo que levanta muros y alambradas en las grietas que provoca la injusticia y la sinrazón.
Repaso, humildemente, lo que acabo de escribir y creo son pequeñas migajas de lo vivido en este Encuentro África, así que animo a esperar el reportaje que, seguramente, saldrá en el próximo número de la Revista MUNDO NEGRO.

Y también a “participar”, aunque sólo sea de forma virtual, en la Eucaristía que clausuró el Encuentro, televisada por RTVE, La 2, en el programa “El Día del Señor”, domingo 5 de febrero 2017. Presidida por el cardenal Nzapalainga y en la que estuvo presente el imán Layama. (*)

Doy desde aquí las gracias a “los mellizos de Dios” por dar ese paso hacia delante por la Paz, la Unidad y la Fraternidad.

* Información recogida en el tríptico del XXIX Encuentro África