Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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31 de enero de 2020

Palabras de a voleo...



PALABRAS A VOLEO
A nuestro equipo le gusta sorprenderles, y ahora, empezando el año queremos sorprenderles de modo especial.  Acaban de ver la trastada que le ha hecho a nuestro amigo Mino, Maximino Cerezo, robándole de beña pintura de “La cena ecológica” robándole   la pequeña ecología del bosque brasileño(amazónico)…. esos arbolitos… y hasta uno cortado…  ¿Quién se ha atrevido a hacerlo?
Una tal Ana Isabel, que ha osado colocar los personajes de Mino perdidos, o encontrados entre los astros, galaxias, satélites del cosmos. En esa

Cena en el Universo 

Para que no se extrañen Ni enojen déjenme decirles que esa jugadita fue hecha con el permiso, naturalmente del dibujante Mino que nos dijo:


Querido Martín, por lo que veo habéis entrado en el 2030 con ánimos y coraje de renovación de TODOS SOMOS UNO. Lo que me da mucha alegría. He visto el montaje de Ana. Bien. Lo que he pintado y dibujado, ya sabes que no me pertenece. Lo importante es que se salve lo que tú y el equipo que hace la página quieren transmitir. 

Con un aplauso a nuestro amigo, queremos también ofrecerles una pequeña explicación que se puede referir a TODOS. Los modernos científicos cuánticos    nos dicen que ese TODOS que somos uno no se refiere solamente a la todidad (¡Huy qué palabra!) de los seres humanos.   Sino   a todos los seres creados que siendo    tierra, piedras, hierbas, flores, arboles animales, seres mono celulares, atómicos, partículas subatómicas, estrellas o galaxias… toda la creación es una unidad… la que según nos contó el jesuita Lemaitre brotó del Big Bang y se va desarrollando en un universo cada vez más grande.

Los que   escribimos estos documentos no somos especialistas pero  a la sombra de   los científicos  queremos  jugar  con nuestras pequeñas reflexiones  y levantar o bajar los ojos a ese cielo con el cual los  seguidores  de distintas religiones o  creencias  han bailado entre las nubes  y nos siguen  haciendo bailar  con sus músicas, pensamientos, sospechas equivocaciones,  y sentarnos en el espacio a seguir compartiendo el pan y el vino… igual   que  algunos lo  hacemos en nuestros templitos  mirándonos a los ojos y  deseándonos la paz, también bajo las estrellas, del Padre  que  está  en los cielos. Amén (¿en qué cielos?)