Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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7 de octubre de 2019

Buen Provecho


Buen provecho, Giordano.

Durante junio, el diputado Juan Manuel Giordano alimentó su apetito con mariscos, asados y pizza. Comió bien. Seguramente platos servidos con productos frescos, seleccionados y de primera calidad. Hasta ahí todo en orden para mí. Cero bolas. El buen vivir es un derecho y una aspiración legítima; humana. Es más, estaría perfecto que se coma una vaca entera si así quiere, toda vez pagara cada bocado que se traga con su salario.
POR FERNANDO BARILLAS / 25 SEPTIEMBRE, 2019

Pero no. El ya no tan dipukid endosó las facturas de esas viandas, que ascienden a unos Q18 mil, a las arcas del Congreso de la República. Es decir, usted que lee estas letras y yo, pagamos, además del salario del dignatario, cada camarón y cada corte de carne que degustó el individuo.


No es solo él, evidentemente. Buena parte de los diputados actuales exprimen financieramente a la institución para la que fueron electos cual parásitos en cuerpo enfermo. Se sirven del Estado, viven de él, y el sistema, ese perverso que se disfraza de patriotismo cervecero, de verde militar, de prédicas devotas los domingos y de patrón organizado, se los tolera. Al final, está claro que la mayoría de congresistas está a servicio de él.

Esta noticia llegó a mi mientras realizaba un recorrido documental por la zona del corredor seco ubicada entre Camotán y Jocotán. Antes de viajar a esta región yo al menos necesito prepararme emocionalmente, ante las dramáticas situaciones que sé que encontraré.

Porque en esta zona, mientras Giordano disfruta a plenitud de sus comidas, la gente vive solo de tortillas, hierbamora -planta silvestre que crece en el lugar-, frijoles y café sin azúcar. Todos los días, los tres tiempos. No hay para más. No hay opción. La tierra no produce, las sequías matan las pocas cosechas que crecen y están tan aislados que pensar en bajar a los cascos urbanos más cercanos a buscar algún trabajo, es francamente inviable.

El frijol es delicado. Si hay mucho sol no brota; si hay mucha lluvia se muere. Y en el corredor seco o no llueve nunca, o cuando llueve -cosa rara- lo hace sin parar. Así que dicho grano se ha convertido también en un privilegio, al punto de que a veces prefieren venderlo antes de consumirlo. Si la cosecha fue muy mala lo recolectado no lo utilizan para comerlo, sino para volverlo a sembrar. Lo sacrifican a la tierra con la esperanza de que en el siguiente ciclo la cosecha sea mejor y pueda generarle algunos centavos.

Difícil no sentir rabia porque, mientras Giordano le endosa al Congreso una factura de Q2,385 en asados, en el corredor seco los pobladores luchan por obtener, aunque sea, un poco de maíz. Definitivamente este grano no puede faltar. Ante la ausencia de frijoles en la mesa, las tortillas se las pueden comer solas o con sal. Pero sin maíz no tienen absolutamente nada.
Yo vi a un perro disputarse con un pato unos pocos granos de maíz.
Y si las familias viven este drama a diario, no querrán ver la situación de los perros y gatos que sobreviven con ellos. Los gatos al menos cazan ratones silvestres. A algunos perros, si bien les va, les dan una tortilla al día y no es por maldad; es porque no hay. Yo vi a un perro disputarse con un pato unos pocos granos de maíz.

Mientras Giordano gasta Q4,270 en una sentada con sus colegas y amigos, el gobierno argumenta no tener recursos suficientes para atender el drama sanitario que se vive aquí. La presencia del Estado se circunscribe a la asistencia de algunos enfermeros del Ministerio de Salud, que trabajan de planta en los puestos de salud ubicados en algunas aldeas, pero que también tienen qué realizar rondas de vacunación o de inspección. Enfermedades abundan por la baja calidad de alimentación de los pobladores, sin hablar de las tasas de desnutrición. Inevitablemente, estos técnicos no se dan abasto para atender las diversas necesidades médicas de la región.

De la infraestructura vial ni hablar. No existen más que brechas que atraviesan cerros y pinos, y solo se puede circular en ellas con vehículos todo terreno. Cuando les toca viajar a Camotán o Jocotán para algún trámite o realizar alguna compra, los pobladores deben pagar Q24 de pasaje ida y vuelta, gasto que es un lujo para ellos. Pero Giordano, fresco, casual, le pidió al Congreso que le reintegren Q870 que dilapidó en pizza italiana.

Los habitantes del corredor seco, que poco a poco se mueren de hambre y enfermedades, no son prioridad para el Estado.

Sin embargo, paradójicamente, el Ministerio de Energía y Minas autorizó recién la explotación de grafito y óxido de hierro en un lugar a pocos kilómetros del inicio de la ruta que conduce a La Palmilla. Su nombre comercial es Cantera El Porvenir y al pasar por ahí se observa maquinaria pesada aplicando balastro para mejorar el acceso a la misma. En su entrada, personas fuertemente armadas vigilan e intimidan a cualquier vehículo que transita por la zona, como si estuvieran protegiendo algo más grande que lo que dicen están extrayendo.

Los hombres, esperanzados, han acudido a buscar trabajo. Dicen que ofrecieron pagarles Q75 por día, pero al final del mes reciben Q50 diarios por picar piedra, abrir brechas y talar árboles, labor que ha de ser sumamente extenuante y agotadora, más aún si recordamos de qué se alimentan a diario.
Ingreso a la Cantera El Porvenir
La desigualdad debería ser el tema de prioridad nacional. Si tuviéramos diputados responsables y comprometidos realmente con transformar la realidad del país, los veríamos en este momento discutiendo, proponiendo y aprobando un presupuesto que en el 2020 permita llevar obras básicas de salud, vivienda, tramos viales y proyectos productivos, que son indispensables para contribuir sustancialmente con las condiciones de vida de los habitantes del corredor seco. Y, obviamente, asumiendo de forma paralela medidas de austeridad y de decencia, que pasan, entre otras cosas, por pagar de su bolsa lo que comen.

Ah, y por supuesto: deberían estar fiscalizando las razones por las que fue autorizada la instalación de un proyecto extractor en una de las regiones más pobres del país y que, una vez más, no representa para ellos ni al país mayor beneficio.

Pero no. La legislatura actual está ahí, entre manjares, aprobando beneficios fiscales para los ganaderos, organizándose para perseguir a la comisión internacional que los evidenció como lo que son, y buscando garantizarse la elección de jueces cuestionables para que jamás paguen por sus actos.

Como bien dice Jorge Mario García Laguardia, este Congreso se ha dedicado a destruir al Estado y no merece otra cosa más que desaparecer. Pero más allá de ello, las actuaciones de estos diputados deberían ser suficientes para que lleguemos al hartazgo, a menos que decidamos como sociedad seguir conformándonos a normalizar el descaro y a aceptar que el anhelo por construir un país más igualitario, cada vez está más lejos.

Septiembre está por concluir y Giordano seguro ha seguido comiendo variado y sustancioso. No sabemos a cuánto ascenderán sus facturas de este mes, pero humildemente hago votos porque la grasa acumulada en las arterias y el ácido úrico, también le pasen factura más pronto que tarde.