Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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14 de julio de 2019

Palabras a Voleo-Fin


Pues esta vez   abordamos una   palabra breve, de tres letras, que nos hace pensar en momentos clave  de nuestra  existencia.  Una palabra   que, como los tapices, vista por  un lado o  por otro tiene sentidos muy distintos.  Todos usamos o sufrimos   la presencia  de esa expresión en nuestras vidas.  La palabra que hoy  echamos a voleo es

FIN

Como les decía, esa expresión tiene una doble utilidad,  aunque les extrañe.  Me van a decir que  el fin es algo que se termina, se mire por  donde se mire.  Pues no, a veces tiene sentido distinto. 
Como en estos casos siempre sacamos del bolsillo  alguna etimología  de  los antiguos clásicos , vamos ahora a  ponernos   filosóficamente latinos. finis est primus in intentione, sed ultimus in ordine executionis:  El fin es lo primero en la intención y  lo último en la ejecución.

Ustedes me entienden. Antes de llegar al fin, como al horizonte,  hay que mirarlo desde lejos  para ver cómo llegar. In omnibus réspice finen:  En todo lo que vayas a hacer mira primero al fin: qué vas a hacer, cómo, por qué…., si no quieres actuar a lo loco

Los primeros  realizadores del cine  se sentían en la obligación de poner un hermoso letrero de FIN  cuando se acababa la película.  Hoy el final de la proyección es una larga lista de los  realizadores:  director, actores, camarógrafos, etc. La lista   corre por la pantalla  mientras los espectadores se van levantando para salir.Esos letreos finales no les interesan.

Conozco una excepción. Al final de   <Johnny tomó su fusil>,  los espectadores se quedaban sentados  un rato, sin aplaudir, tragando saliva… como si la película de  Dalton Trumbo  hubiera sido una losa que les paralizaba. 

Desgraciadamente, ese alegato contra a guerra no impidió  que siguieran en el mundo los conflictos armados.  La diferencia está en que  Johnny hoy no son los soldados que van a la guerra,  sino  los niños sirios, por ejemplo,  sobre  los que   llueven las bombas de  los países mejor  armados. Del cielo les cae el fin que no esperaban.

Olvidando los finales de película,  en la  filmación de nuestra  existencia es  normal   que llegues o no llegues a los fines que te propongas, pero mira desde lejos a dónde vas. Acaso eso te ayude a buscar mejor el futuro o detenerte,porque ese fin lo encuentres demasiado lejano o difícil.

Puede suceder también  que el fin se convierta en principio   porque  ese  objetivo que mirabas de lejos, al intentar llegar a él se convierta en final brusco, en fracaso, y ahí queda cortado el intento.  Aunque es posible  que entonces aparezca  un nuevo  cambio de rumbo. ¡El fin se convierte en principio!. Se lo pueden preguntar a jubilados que al  terminar su profesión de toda la vida, en vez de quedarse con sensación de inutilidad  han descubierto otra actividad que  para ellos  es un nuevo comienzo.

Estás hoy mismo – piensas - en el primer día  de todo lo que te queda de vida.
Esto nos  abre una ventana    que se nos presenta individualmente  como el fin  más absoluto. El  final de nuestra vida. Ante ese fin  los creyentes  de distintas religiones  tenemos también diferentes  respuestas.   Sin detenernos en ninguna confesión religiosa   vamos a pedir prestado  a Anne Marquier unos párrafos de su libro ”El  maestro del corazón”.  Dentro de una  explicación 
más profunda que hace en él,  nos  ofrece este poema  de Mary Elizabeth Frye, escrito en 1932:

No llores ahí de pie ante mi tumba 
No estoy durmiendo en ella 
Ahora soy los mil vientos que silban en la tarde 
Soy los destellos que resplandecen en la nieve 
Soy la luz del sol que madura las semillas
Soy la lluvia que cae suavemente en el otoño. 
Cuando te despiertas en la paz de la mañana 
Soy el rápido movimiento de los pájaros 
Que levantan el vuelo y forman círculos en el cielo 
Soy las silenciosas estrellas que brillan en la noche. 
No llores ahí de pie ante mi tumba 
No estoy en ella
Estoy en todas partes. Estoy viva… 
+  +  +  
La ciencia actual,  sin anclarse en ninguna religión  concreta,  se abre a lo que hoy  llamamos espiritualidad.  Junto a ella cada uno de nosotros   tendrá una visión del futuro y del final.
Pensemos que nuestro presente  fue consecuencia  de muchos  principios y finales anteriores.
Y lo que llámanos nuestro final es un punto de partida de algo nuevo.
Si el grano de trigo no cae en tierra y muere no produce fruto ( ev. Juan 12, 24).