Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

17 de febrero de 2026

PALABRAS A VOLEO: COMUNICAR

Martín Valmaseda

Esta vez  sacamos  de nuestra  lanzadera (la  máquina  de lanzar palabras)  una  muy actual e importante, tanto para ambientes laicos como para las distintas comunidades religiosas. Su raíz es la palabra COMÚN muy utilizada en todos  los  pueblos.  Ya  saben: lo que no es propio de un individuo o de un grupo  sino lo que es de todos, eso es COMÚN.  Algo  que marca  los destinos  de los seres  humanos.

Si quieren ir al fondo de lo común les recomiendo el libro PARA QUE  OTRO MUNDO SEA POSIBLE que analiza la lista de los COMÚN (compartir,  convivir,  colaborar, construir, etc…)

Si  la palabra clave de  este blog  es  que TODOS  SOMOS  UNO, es lógico que  todos  los que estemos convencidos de ello tengamos en común todo,  especialmente la  que  hoy  echamos  a  voleo que  es….

COMUNICAR   ¿no les parece?

EVANGELIO DOMINGO 22 DE FEBRERO 2026. REFLEXIONES DE J. A. PAGOLA

 LAS TENTACIONES DE JESÚS

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo:

Si eres hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le contestó:

Está escrito: <<No solo de pan vive el hombre>>.

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo:

Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús le contestó:

Está escrito: <<Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto>>.

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo, y le dijo:

Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: <<Encargará a los ángeles que cuiden de ti>>, y también: << Te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras>>.

Jesús le contestó:

Está mandado: <<No tentarás al Señor, tu Dios>>.

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión (Mt 4, 1-11).

TENTACIONES

Los cristianos de la primera generación se interesaron muy pronto por las <<tentaciones>> de Jesús. No querían olvidar el tipo de conflictos y luchas que tuvo que superar para mantenerse fiel a Dios. Les ayudaba a no desviarse de su única tarea: construir un mundo más humano siguiendo sus pasos.

MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV PARA LA CUARESMA DE 2026

Escucha y ayuno. 

La Cuaresma como tiempo de conversión.

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma de 2026

El mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026, titulado "Escucha y ayuno. La Cuaresma como tiempo de conversión", fue publicado el viernes 13 de febrero por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

En su mensaje , el Santo Padre explica que «la Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con maternal solicitud, nos invita a volver a situar el misterio de Dios en el centro de nuestras vidas», para que «el camino cuaresmal se convierta en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar nuestra decisión de seguir a Cristo, caminando con él por el camino que conduce a Jerusalén». En esta Cuaresma, el Papa León XIV nos invita, ante todo, a pedir «la gracia de una Cuaresma que nos haga más atentos a Dios y a los últimos», y a ser capaces de «dejarnos enseñar hoy por Dios a escuchar como Él lo hace».

«Nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamadas a emprender un camino compartido durante la Cuaresma, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como el clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en una forma de vida común», subraya el Santo Padre.

Además, el Papa nos animó a pedir «la fuerza de un ayuno que toque también nuestras lenguas, para que disminuyan las palabras hirientes y haya más espacio para la voz de los demás».

 “Trabajemos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de quienes sufren sea acogido y donde la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más disponibles y deseosos de contribuir a construir la civilización del amor”, escribió.

PALABRAS PARA EL SILENCIO. EL POBRE

 

Recibe

lo que se le da,

da lo que recibe,

sin retener nada jamás,

sin poseer nada.

 

Comparte

sin temor al mañana,

en la simplicidad

de un corazón

que sabe,

que no se le debe nada,

que todo es don.

 








El pobre

jamás habla de pobreza.

Nunca busca la pobreza,

pues es pobreza,

anónimo sin voz.

Va solitario entre

la multitud de los hombres.

 

AL LADO DE LOS ÚLTIMOS

La santidad cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad.

Los más pobres entre los pobres-- los que no solo carecen de bienes, sino también de voz y de reconocimiento de su dignidad, ocupan un lugar especial en el corazón de Dios.

Son los preferidos del Evangelio, los herederos del Reino (cf Lc 6,20).

Es en ellos donde Cristo sigue sufriendo y resucitando. Es en ellos donde Cristo sigue sufriendo y resucitando. Es   en ellos donde Cristo sigue  sufriendo y resucitando. Es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica.

Santa Teresa de Calcuta, canonizada en 2016, se convirtió en un icono universal de la caridad vivida hasta el extremo en favor de los más indigentes, descartados por la sociedad Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida a los moribundos abandonados en las calles de la India.

EL PROBLEMA DEL FARISEÍSMO NUNCA FUE LA ORACIÓN

El problema del fariseísmo nunca fue la oración, la ley o el deseo sincero de fidelidad a Dios, sino cuando la religión dejó de ser camino de vida para convertirse en un sistema de control, de pureza y de exclusión. Jesús no criticó la fe intensa, criticó una espiritualidad incapaz de conmoverse ante el sufrimiento humano.

El fariseísmo aparece cada vez que la norma pesa más que la persona, cuando la doctrina se usa para señalar antes que para sanar, o cuando la preocupación por “estar correctos” nos hace olvidar a quienes apenas sobreviven bajo el peso de la injusticia. Es una tentación permanente: construir una religión ordenada mientras el dolor real queda fuera del templo.

Superarlo exige cambiar la mirada. No preguntarnos primero quién cumple o quién falla, sino quién necesita ser levantado. No defender a Dios como si fuera frágil, sino reconocerlo ya presente en la vida herida de los pobres, de los descartados, de quienes cargan historias que no encajan en esquemas religiosos cómodos. Allí, donde la dignidad humana lucha por respirar, la fe recupera su verdad.

EL FRACASO ÉTICO Y MORAL DE LA HUMANIDAD. Leonardo Boff

Nuestros orígenes están en África. Por eso todos somos africanos. El Valle del Rift, visible desde la luna, que se extiende 3.000 kilómetros desde el norte de Siria hasta el centro de Mozambique, es una zona privilegiada. En este valle se produjo una gran división: a un lado, al norte, permanecieron los bosques donde vivieron nuestros ancestros antropoides y, posteriormente, simios superiores como gorilas y orangutanes, que disponían de abundante alimento. No necesitaron evolucionar para sobrevivir.

Algunos permanecieron en la parte baja del Valle del Rift, que se convirtió en una especie de sabana. Nuestros ancestros en esta "zona árida" desarrollaron sus cuerpos, comenzaron a caminar erguidos, y sus cerebros, con más sinapsis que neuronas, fomentaron un proceso de pensamiento inicial, ansiosos por buscar lo necesario para la supervivencia. Ecológicamente, la vida en la sabana no es tan abundante en recursos como en otras biorregiones.

En 1974, se descubrió un fósil bastante completo de 3,18 millones de años en el desierto de Afar, en Etiopía. Parecía pertenecer a una mujer. Por esta razón, se le llamó "Lucy", nombre tomado de la canción de los Beatles "Lucy in the Sky with Diamonds".

En conclusión, la bioantropología ha aclarado que los humanos descendemos de un ancestro común. Este no fue un simio, como se suele pensar, sino un primate primitivo que se ramificó: por un lado, dio origen a los grandes simios mencionados anteriormente, y por otro, a las diversas etapas de la evolución humana, como el Homo habilis, luego el Homo erectus y, finalmente, el Homo sapiens, del que procedemos.

El gran cambio comenzó con el Homo habilis, hace más de 2 millones de años. Ya utilizaba herramientas como piedras puntiagudas, palos afilados y huesos gruesos para manipular la naturaleza y facilitar la caza de animales. Pero esta manipulación aún no era destructiva.

Cientos de años después, surgió el Homo erectus, ya bípedo y equipado con herramientas más poderosas, capaz de cazar ganado e incluso elefantes en grupos coordinados. Utilizó el fuego por primera vez, marcando el comienzo de una verdadera revolución cultural, pasando de la comida cruda a la cocinada, como estudió el antropólogo Claude Lévi-Strauss. Su manipulación de la naturaleza aumentó, llegando a animales de mayor tamaño, como los grandes perezosos.

Tras milenios en África, migrando de un lugar a otro, pero siempre dentro del continente africano, comenzó la gran migración del Homo erectus. Emigró a Eurasia, Asia Central, llegando a India, China e incluso Australia. Posteriormente, sus descendientes, el Homo sapiens, llegaron a América hace unos 20.000 años, ocupando así todo el planeta.

Del emigrante Homo erectus, llegamos al Homo sapiens de hace 100.000 años. Hace diez mil años, el Homo sapiens marcó el comienzo de la que quizás sea la mayor revolución de la historia, la única que se universalizó, cuyas consecuencias han perdurado y se han profundizado hasta nuestros días. Se trata de la revolución neolítica. Los humanos se volvieron sedentarios: crearon aldeas y ciudades. La gran invención fue la agricultura y el riego, especialmente a lo largo de los grandes ríos: el Tigris, el Éufrates, el Nilo y el Indo.

Con la agricultura, se creó un excedente de medios de subsistencia. En ese momento, comenzó su proceso de violencia y agresión, no solo contra la naturaleza, como había ocurrido cada vez más hasta entonces, sino también contra otros seres humanos. La producción agrícola produjo un excedente significativo. Esto posibilitó la guerra, ya que existían reservas para alimentar a los soldados. Fue en ese momento que el historiador Arnold Toynbee, en su extensa obra "Un estudio de la historia", presenció el surgimiento de un fenómeno que nunca ha desaparecido de la faz de la Tierra: la guerra. Comenzó la verdadera "abominación de la desolación", como se describe bíblicamente el nivel de destructividad humana.

Castigo a esclavos en Brasil en una imagen de la época

Castigo a esclavos en Brasil en una imagen de la época

Pero la violencia sistemática contra otros seres humanos y la naturaleza alcanzó proporciones sin precedentes con la colonización y esclavización de África, América Latina y otras regiones, empezando por Europa. Millones de personas fueron sacrificadas. Solo en América, 61 millones, a lo largo de un siglo y medio. Fue el mayor holocausto de la historia. Hubo verdaderos genocidios, que aún perduran, como el de la Franja de Gaza contra los palestinos. El advenimiento de la industrialización moderna, con sus formas más sofisticadas de dominación sobre las personas y la depredación de prácticamente todos los ecosistemas mediante inteligencia artificial, ha llevado al auge de la violencia. Esto ha llevado a la creación del principio de autodestrucción con todo tipo de armas letales.

Debemos reconocer que, gracias a la ciencia y la tecnología modernas, el bienestar de la humanidad ha crecido prodigiosamente. Ha logrado que la vida sea más cómoda y larga, aunque gran parte de la humanidad está condenada a la exclusión de estos beneficios. Sin duda, ha habido avances en todos los ámbitos: en salud, educación, movilidad y mil inventos más. Pero no deberíamos presumir demasiado, ya que, como observó el genetista francés André Langaney (*1942), las algas y las mariposas han desarrollado su ADN más que nosotros. En términos de masa, las lombrices de tierra poseen más que toda la humanidad.

A pesar de este desarrollo cultural, en términos morales (formas de organizar la vida) y éticos (los principios que la guían), aún nos encontramos en la prehistoria

A pesar de este desarrollo cultural, en términos morales (formas de organizar la vida) y éticos (los principios que la guían), aún nos encontramos en la prehistoria. La maldad, la crueldad, las mentiras intencionadas y la falta de empatía siempre nos han acompañado, como lo presenciamos hoy. Los escándalos de pederastia y el atroz abuso infantil, atestiguados en los archivos de Epstein, que involucran al presidente Trump y a otros, dan testimonio del nivel de degradación moral y ética.

Somos los últimos seres dotados de inteligencia reflexiva en entrar en el proceso evolutivo. Estamos en el último minuto antes de la medianoche, si reducimos la edad del universo (13.700 millones de años) a un año solar. ¿Podría ser que aún tengamos la oportunidad de que la bondad prevalezca sobre la brutalidad, la preocupación sobre la destructividad, en nuestra forma de vida? Un hombre mentalmente demente como el presidente Donald Trump amenaza con usar su poder militar para subyugar a todos los países, arriesgando la eliminación de la vida humana mediante una guerra nuclear. ¿O, mediante su desenfrenado afán destructivo, él, el enemigo de la vida, el representante del Anticristo, pondría fin a la saga humana? La Tierra seguirá girando alrededor del sol durante milenios, pero sin nosotros, o solo con los billones y billones de microorganismos subterráneos que sobrevivirán. El destino está en nuestras decisiones, en nuestras manos. ¿Cómo podemos salvarnos a nosotros mismos y a la vida haciendo del amor, el cuidado y la empatía las piedras angulares de un nuevo tipo de civilización? Sin esto, no tendremos futuro.

Redes Cristianas

PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO EN GUATEMALA DEL SECTOR INTERRELIGIOSO CENTINELAS

MUNDOS DEL MUNDO: LA GUARDIA SUIZA PONTIFICIA


El ejército más pequeño y enigmático del mundo: la Guardia Suiza Pontificia. Este documental sigue a los soldados desde su reclutamiento hasta su entrenamiento militar en el corazón del Vaticano, en una vida entre la religión y las armas.

150 hombres forman esta unidad de élite que vive en el centro del Vaticano. Solo ciudadanos suizos y católicos practicantes pueden postularse para la Guardia Suiza Pontificia y prestar juramento de defender su fe hasta la muerte. Son los herederos de una tradición de 500 años, cuando solo los mercenarios suizos más experimentados y leales eran elegidos para proteger al papa. Entrenados en el manejo de alabardas y rifles de asalto semiautomáticos, los guardias suizos conforman un ejército único. Pero ¿quiénes son realmente? ¿Qué impulsa a estos jóvenes a unirse a este cuerpo militar y religioso? Una mirada exclusiva a un mundo normalmente inaccesible para las cámaras.

El misterioso ejército del Papa

12 de febrero de 2026

PALABRAS A VOLEO: TOMÁRSELO EN SERIO

MARTÍN VALMASEDA

En  el  mundo  actual  hay  demasiado  abuso  de  promesas,  juramentos,  votos y  compromisos que hacemos,  sin  darnos cuenta  muchas  veces.  Cada  uno  de  los   que  leen  esto  pueden volver  su  memoria   atrás  y  darse  cuenta  las  veces  que  en su vida se han comprometido a algo incluso sin darse cuenta. Los que  nacieron en un país cristiano pueden recordar en el primer paso en el, los  comprometieron sin preguntarles si querían o no. A mi fue según leí en  mi  partida  de bautismo  a  los 5  días  de  nacer,  cuando  me  preguntaron  si  renunciaba al  pecado,  si creía  en  Dios y  en  Jesús  y  si  quería  ser  bautizado y  los  padrinos   dijeron  que  si y...¡Zas! me echaron el agua  mientras  yo  lloraba   y  todos  volvían  a  casa  a   tomar  chocolate.  Luego, pocos  años más tarde  fui  haciendo  la primera  comunión,  la  confirmación...

EVANGELIO DEL PRÓXIMO DOMINGO 15 DE FEB. MATEO 5, 17-37.( Reflexiones de J.A. Pagola)

 

PARA MEDITAR

 

"Jesús es la luz que ha disipado las tinieblas, pero aún permanecen en el mundo y en las personas. Es la tarea del cristiano dispersarlas haciendo brillar la luz de Cristo y proclamando su Evangelio... Somos instrumentos para que la luz de Jesús llegue a todos".


Colaboración de Juan García de Paredes

AL LADO DE LOS ÚLTIMOS. S.S. LEÓN XIV

La santidad cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad.

Los más pobres entre los pobres, los que no solo carecen de bienes, sino también de voz y de reconocimiento de su dignidad, ocupan un lugar especial en el corazón de Dios.

Son los preferidos del Evangelio, los herederos del Reino (cf Lc 6,20). Es en ellos donde Cristo sigue  sufriendo y resucitando.

Es en ellos donde la Iglesia  redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica.

Santa Teresa de Calcuta, canonizada en 2016, se convirtió en un icono universal de la caridad vivida hasta el extremo en favor de los más indigentes, descartados por la sociedad.

Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida a los moribundos abandonados en las calles de la India.

NUEVO CLAMOR POR LA PAZ DEL PAPA: "EL FUTURO ESTÁ EN EL RESPETO Y LA HERMANDAD ENTRE LOS PUEBLOS"

El Papa anima a transformar la realidad al "compartir el pan con el hambriento, albergar a los pobres sin techo, cubrir al desnudo, sin despreocuparse de los vecinos y familiares", condena los ataques en Nigeria y reza por las víctimas de las inundaciones en España, Portugal e Italia.

"Continuemos orando por la paz, porque las estrategias militares no dan futuro a la Humanidad. El futuro está en el respeto y la hermandad entre los pueblos". Vivir las Bienaventuranzas, el 'DNI' del cristiano, es la clave para transformar el mundo. Así lo mostró este domingo, durante el Angelus, el Papa León, quien, como Jesús, invitó a los discípulos a ser "la sal de la tierra, la luz del mundo", esa alegría verdadera que "da sabor a la vida y hace surgir lo que antes no existía".

"Esta alegría se irradia de un estilo de vida que se desea y elige, de un modo de habitar la tierra y de vivir juntos. Es la vida que resplandece en Jesús, el sabor nuevo de sus gestos y de sus palabras", subrayó el Papa, destacando "su pobreza de espíritu, de su mansedumbre y sencillez de corazón, de su hambre y sed de justicia, que impulsan a la misericordia y a la paz como dinámicas de transformación y reconciliación".

Balcón de la plaza de San Pedro

¿Cómo se transforma el mundo? Al "compartir el pan con el hambriento, albergar a los pobres sin techo, cubrir al desnudo, sin despreocuparse de los vecinos y familiares", porque "la luz no se puede esconder porque es grande como el sol de cada mañana que disipa las tinieblas". Y porque "la herida que antes ardía, ahora sana".

PALABRAS PARA EL SILENCIO

EVANGELIO ES DECIR AMIGO

Evangelio es decir amigo,

es decir hermano.

Evangelio es darte mi tiempo, darte mi mano.

Evangelio es mirarte a los ojos, es reír contigo, 

es compartir tu pena, es llevarte a Cristo,

es compartir tu pena, es llevarte a Cristo.



Evangelio es llevar la paz

siempre contigo.

Evangelio es amar de balde hasta caer rendido.

Evangelio es decir "" te amo "" a tu enemigo,

abandonar tu vida en manos de Cristo, 

abandonar tu vida en manos de Cristo.

 

PARA REFLEXIONAR

El CAPITALISMO COMO SOCIEDAD DE LA IMPUDICIA

 

Desde una perspectiva crítica, el primer gran gesto impúdico es la apropiación privada del producto del trabajo. El capitalismo no sólo roba valor; roba también sentido. El fetichismo de la mercancía, analizado con rigor por Marx, no es una ilusión óptica sino una operación semiótica, las relaciones entre personas aparecen como relaciones entre cosas, y las cosas adquieren una vida social autónoma que encubre la explotación que las produce. La impudicia consiste en que este encubrimiento ya no necesita ocultarse. La obscenidad del capital no es secreta, es pública, cuantificable, celebrada en rankings de riqueza extrema que conviven obscenamente con masas empobrecidas. La desigualdad ya no se justifica con pudor; se exhibe como mérito, como espectáculo aspiracional. La semiosis dominante convierte el robo estructural en éxito individual y el fracaso social en culpa personal.

Definida como Sociedad de la Impudicia no por un accidente moral ni una suma de deslices individuales, sino por una formación económica e histórica concreta, es una estructura de sentido producida y reproducida por las relaciones sociales de dominación extremadamente humillantes. En ella, la impudicia no es simplemente obscenidad visible, sino un régimen semiótico que naturaliza el despojo, estetiza la desigualdad y convierte la degradación humana en mercancía simbólica de consumo cotidiano. Su núcleo no es el exceso, sino la impunidad, la posibilidad de robar el producto del trabajo ajeno, de vaciar de contenido la dignidad humana y de hacerlo a plena luz del día sin vergüenza alguna, incluso con aplauso mediático. La impudicia es, así, una pedagogía del cinismo social.

En este contexto, la ideología burguesa opera como una maquinaria de banalización. No se limita a mentir, trivializa. Vacía las palabras de su densidad histórica y ética para reutilizarlas como eslóganes. Libertad se reduce a capacidad de consumo, democracia a procedimiento electoral sin poder popular efectivo, derechos a favores administrados por el mercado. Esta operación es profundamente impúdica porque despoja a los conceptos emancipatorios de la humanidad que los engendró. La vulgaridad no es aquí una disquisición sobre el mal gusto burgués, sino una estrategia política, rebajar el pensamiento, estereotipar el discurso, impedir la pausa reflexiva necesaria para reconocer la injusticia. La grosería mediática, la simplificación agresiva y la espectacularización del conflicto son dispositivos de control simbólico.

Naturalizar la vulgaridad cumple una función disciplinaria. Al imponer un horizonte cultural donde todo es intercambiable, desechable y rápido, se erosiona la capacidad de indignación. La impudicia se vuelve norma, y lo verdaderamente escandaloso pasa a ser cualquier gesto de decencia radical, la solidaridad, la coherencia ética, la crítica profunda. Desde la semiótica social, esto puede leerse como una inversión de los valores de pertinencia, los signos que antes denunciaban la injusticia ahora resultan “exagerados” o “ideológicos”, mientras que los signos del abuso se presentan como neutrales, técnicos, inevitables. La ideología dominante no grita; bosteza. Su eficacia radica en el cansancio moral que produce.

Su industria cultural desempeña un papel central en esta economía de la impudicia. No como simple aparato de entretenimiento, sino como fábrica de subjetividades adaptadas. El dolor ajeno se convierte en contenido, la miseria en formato, la violencia en rating. Hay una obscenidad específica en la repetición serial del sufrimiento sin contexto ni horizonte transformador. La imagen del hambre, de la guerra o de la exclusión, despojada de análisis estructural, se vuelve pornografía del desastre, consume empatía sin producir compromiso. Esta forma de impudicia no sólo explota cuerpos, explota emociones. Extrae plusvalor afectivo y lo devuelve como anestesia.

Desde un humanismo crítico riguroso, esta situación plantea una pregunta insoslayable, ¿la humanidad merece tanta bajeza? La pregunta no es moralista ni metafísica; es histórica y política. No se trata de una condena abstracta al “ser humano”, sino de una crítica. Nadie nace impúdico en este sentido estructural. La impudicia es aprendida, incentivada, premiada. Es el resultado de un orden social que separa ética y política, verdad y poder, conocimiento y responsabilidad. Un humanismo crítico no idealiza al sujeto; lo comprende en su conflictividad, pero se niega a aceptar como destino la reducción del otro a cosa, cifra o espectáculo.

Por eso la filosofía, cuando asume su tarea emancipadora, debe recuperar el pudor como categoría política, no en su acepción conservadora, sino como conciencia del límite, del otro, de la responsabilidad frente a la vida común. Pudor es reconocer que no todo puede ser mercancía, que no todo debe mostrarse para ser consumido, que hay una dignidad irreductible que no admite precio ni rating. La impudicia burguesa odia ese límite porque interrumpe la lógica de acumulación. Por eso lo ridiculiza, lo tilda de ingenuo o anticuado. Pero sin ese límite, la civilización se vacía de humanidad.

¿MOVILIDAD O NEGOCIO? LA CONVERSACIÓN INCÓMODA SOBRE EL TELEFÉRICO

Conversamos con Konstantinos Panagiotou, CEO de Doppelmayr para Guatemala y México, sobre el proyecto del teleférico, actualmente en construcción en la ciudad de Guatemala. Abordamos el origen del proyecto, la experiencia internacional de la empresa en sistemas de transporte por cable, el modelo de inversión privada, el rol de la municipalidad y el uso del espacio público, así como las principales críticas y cuestionamientos que han surgido en torno a su viabilidad, impacto urbano y relación con otros sistemas de transporte como el BRT.

Tan Gente Podcast

MUNDOS DEL MUNDO: NIGERIA

En Nigeria miles de niños son abandonados por sus familias en nombre de supuestos poderes malignos. Estos “niños brujos” pasan hambre, son maltratados, torturados e incluso explotados sexualmente. Acusados ​​de brujería, los llamados skolombo se han convertido en los parias de la sociedad de Nigeria, el país más poblado de África. Decenas de miles de skolombo sobreviven en la miseria robando lo que pueden y recogiendo basura en condiciones insalubres.

El horror al que son sometidos estos niños en Nigeria ha crecido en las últimas dos décadas, impulsado por profetas autoproclamados que buscan enriquecerse ofreciendo sesiones de exorcismo. No obstante, Sam Ituama lucha sin tregua contra el oscurantismo: a pesar de los recursos limitados, su ONG "Child's Right And Rehabilitation Network" intenta rescatar y reintegrar a tantos niños de África como sea posible.

4 de febrero de 2026

PALABRAS A VOLEO: OÍR, DECIR Y MISA

MARTÍN VALMASEDA

Esta vez lanzamos a voleo unas palabras con significado distinto según sean sus complementos. Son hoy dos verbos  con muchas aplicaciones.  Verán: las palabras que     vuelan con alas desplegadas sobre ustedes son OÍR y DECIR, Pero junto a ellas pongan la  piadosa palabra   MISA.

¡Ah claro!  dirán    ustedes.  OÍR MISA... DECIR MISA...  Unos la oyen y otro (casi siempre uno sólo) la dice.

Pero no nos gusta.  Suena bastante mal, que uno sólo diga las palabras de esa ceremonia mientras los demás se limitan a escuchar lo que dice el único que habla, vestido con extrañas ropas, es un poco aburrido. ¿No les parece?

Y, además, el que habla se repite mucho y los que oyen también dicen unas pocas palabras, siempre las mismas: "Y con tu espíritu! “, y, sobre todo: Amen, amen, amén ...

Para que les resulte la misa menos aburrida los que la OYEN demás se limitan a escuchar lo que dice el único que habla, vestido con extrañas ropas, es un poco aburrido. ¿no les parece? y, además, el que habla se repite mucho y los que  oyen también  dicen unas  pocas palabras, siempre las mismas: "Y con tu espíritu! “, y, sobre todo: Amén, amén, amén ...

EVANGELIO DEL PRÓXIMO DOMINGO MATEO 5, 13-16.( Reflexiones de J.A. Pagola)

SOIS LA SAL DE LA TIERRA

Dijo Jesús a sus discípulos:

Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre, que está en el cielo (Mateo 5, 13-16).

SI LA SAL SE VUELVE SOSA…

Pocos escritos pueden sacudir hoy el corazón de los creyentes con tanta fuerza como el pequeño libro de Paul Evdokimov El amor loco de Dios.

Así ve P.Evdokimov el momento actual: <<Los cristianos han hecho todo lo posible para esterilizar el evangelio; se diría que lo han sumergido en un líquido neutralizante.

¿De dónde procede este cristianismo inoperante y amortiguado?

Las críticas del teólogo ortodoxo no se detienen en cuestiones secundarias, sino que apuntan a lo esencial.

La Iglesia aparece a sus ojos no como <<un organismo vivo de la presencia real de Cristo>>, sino como una organización estática y <<un lugar de autonutrición>>.

Los cristianos no tienen sentido de la misión, y la fe cristiana <<ha perdido extrañamente su cualidad de fermento>>. El evangelio vivido por los cristianos de hoy <<no encuentra más que la total indiferencia>>.

Según Evdokimov, los cristianos han perdido contacto con el Dios vivo de Jesucristo y se pierden en disquisiciones doctrinales. El cristianismo se desplaza hacia lo exterior y periférico, cuando Dios habita en lo profundo.

Se busca entonces un cristianismo rebajado y cómodo. Como decía Marcel More, <<los cristianos han encontrado la manera de sentarse, no sabemos cómo, de forma confortable en la cruz>>. Se olvida que el cristianismo <<no es una doctrina, sino una vida, una encarnación>>.

Las páginas ardientes del teólogo ruso no hacen sino recordar las de Jesús: <<Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve

más que para tirarla fuera y que la pise la gente>>.

¿DÓNDE ESTÁ LA SAL?

Jesús ve a sus discípulos como hombres y mujeres llamados a ser <<sal de la tierra>>. Gentes que ponen sal en la vida. <<Vosotros sois la sal de la tierra>>. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

La sal aparece como imagen de lo que purifica, lo que da sabor, lo que conserva y da vida a los alimentos.

¿Dónde esta la sal de los creyentes? ¿Dónde hay creyentes capaces de contagiar su entusiasmo a los demás? ¿No se nos ha vuelto sosa la fe? Necesitamos redescubrir que la fe es sal que puede hacernos vivir de manera nueva todo: la convivencia y la soledad, la alegría y la tristeza, el trabajo y la fiesta.

DAR SABOR A LA VIDA

Una de las tareas más urgentes de la Iglesia de hoy y de siempre es conseguir que la fe llegue a la gente como <<buena noticia>>.

Con frecuencia entendemos la evangelización como una tarea casi exclusivamente doctrinal. Evangelizar sería llevar la doctrina de Jesucristo a aquellos que todavía no la conocen o la conocen de manera insuficiente.

Entonces nos preocupamos de asegurar la enseñanza religiosa y la propagación de la fe frente a otras ideologías y corrientes de opinión. Tratamos de mejorar nuestras técnicas y organización pastoral.

Pero no es esto lo único ni lo más decisivo. Evangelizar no significa solo anunciar verbalmente una doctrina, sino hacer presente en la vida de las gentes la fuerza humanizadora, liberadora y salvadora que se encierra en el acontecimiento y la persona de Jesucristo.

Lo decisivo no es tener hombres y mujeres bien formados doctrinalmente, sino poder contar con testigos vivientes del evangelio.

Las palabras de Jesús llamándonos a ser <<sal de la tierra>> y <<luz del mundo>> nos obligan a hacernos preguntas muy graves.

¿Somos los creyentes una <<buena noticia>> para alguien?

¿Ponemos los cristianos en la actual sociedad algo que dé sabor a la vida, algo que purifique, sane y libere de la descomposición espiritual y del egoísmo brutal e insolidario? ¿Vivimos algo que pueda iluminar a las gentes en estos tiempos de incertidumbre, ofreciendo una esperanza y un horizonte nuevo a quienes buscan salvación?

LA LUZ DE LAS BUENAS OBRAS

No somos coherentes con nuestra fe cristiana y tratamos de justificarnos criticando a quienes han abandonado la práctica religiosa. No somos testigos del evangelio, y nos dedicamos a predicarlo a otros.

Tal vez hayamos de comenzar por reconocer pacientemente nuestras incoherencias para presentar a los demás solo la verdad de nuestra vida. Si tenemos el coraje de aceptar nuestra mediocridad, nos abriremos más fácilmente a la acción de ese Dios que puede transformar todavía nuestra vida.

Jesús habla del peligro de que <<la sal se vuelva sosa>>. San Juan de la Cruz lo dice de otra manera: <<Dios os libre que se comience a envanecer la sal, que aunque más parezca que hace algo por fuera, en sustancia no será nada, cuando está cierto que las buenas obras no se pueden hacer sino en virtud de Dios>>.

Para ser <<sal de la tierra>>, lo importante no es el activismo, la agitación, el protagonismo superficial, sino <<las buenas obras>> que nacen del amor y de la acción del Espíritu en nosotros.

CONTRA LA CORRUPCIÓN

Por una parte, la filosofía democrática proclama y postula libertad e igualdad para todos. Pero, por otra, un pragmatismo económico salvaje, orientado hacia el logro del máximo beneficio, segrega en el interior de esa misma sociedad democrática desigualdad y explotación de los más débiles.

Este es el principal caldo de cultivo de la corrupción actual. <<vivimos la vida como una rapiña>>. Seguimos defendiendo los valores democráticos de libertad, igualdad y solidaridad para todos, pero lo que importa es ganar dinero como sea. El <<todo vale>> con tal de obtener beneficios va corrompiendo las conductas, viciando las instituciones y vaciando de contenido nuestras solemnes proclamas.

¿Hay alguna <<sal>> capaz de preservarnos de tanta corrupción>> Nos faltan personas capaces de sanear esta sociedad introduciendo en ella honestidad.

Hombres y mujeres que no se dejen corromper ni por la ambición del dinero ni por el atractivo del éxito fácil.

<<Vosotros sois la sal de la tierra>>. Estas palabras dirigidas por Jesús a los que creen en él tienen contenidos muy concretos hoy.

Son un llamamiento a mantenernos libres frente a la idolatría del dinero, y frente al bienestar material cuando este esclaviza, corrompe y produce marginación.

Una invitación a introducir compasión en una sociedad despiadada que parece reprimir cada vez más <<la civilización del corazón>>.

José Antonio Pagola

Colaboración de Juan García de Paredes.


EL SILENCIO INTERIOR, EJE DE LA LECTURA ORANTE DEL EVANGELIO

Para escuchar a Jesús, nuestro Maestro interior, que nos conduce hacia el encuentro con el misterio insondable de Dios, hemos de. No hemos de leer los textos evangélicos desde fuera. Hemos de leerlos desde el silencio del corazón.

Juan de la Cruz lo dice de modo más profundo: <<Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y esta palabra habla siempre en eterno silencio,  y en silencio ha de ser oída  por el alma >>.

Juan de la Cruz siente que <<el centro del alma es Dios >>. La unión con Dios no es algo que hayamos de conquistar, sino una realidad que hemos de descubrir, vivir, agradecer y gozar.

Todo esto es muy hermoso, pero ¿ por qué la inmensa mayoría de nosotros vivimos con la sensación de que Dios está separado de nosotros, en algún lugar que queda fuera de nuestro alcance?. Esta sensación de separación de Dios, de su distanciamiento y lejanía, proviene de que vivimos con nuestra atención interior centrada exclusivamente en lo que acontece en nuestra mente o en nuestros sentimientos.

Pero la mente no es el único ámbito de nuestra existencia. Hay en nosotros un espacio interior más profundo.

Precisamente la apertura a la presencia del misterio de Dios y la comunión con ÉL acontece en lo más profundo de nuestro ser.