No hace
falta ni investigar en
el origen etimológico
de este nombre con su adjetivo. Todos, incluso quienes no tienen carnet de conducir,
saben lo
que significa… lo que no saben
muchos es el hasta donde.
…¿hasta dónde qué ?
Podemos empezar recordando a Enrique Jardier Poncela, dramaturgo que los expertos en teatro español conocerán muy bien. Este exitoso autor escribió una comedia: CUATRO CORAZONES CON FRENO Y MARCHA ATRÁS. Ya pueden imaginar que no es una comedia mecánica automotriz sino sobre funcionamiento de los sentimientos, emociones de personajes y “personajas”. Se plantea en ella cunado los afectos de los protagonistas se paran, se detienen y dan marcha atrás… y hasta dónde seguir con esa marcha, que es el problema.
Fíjense: No es que el templo está vacío. Es que el público no está delante, está “reculado”, como su nombre indica. Y si tuviéramos sonido oiríamos también palabras reculadas en una lengua muerta.
Pero
como les digo, aunque esa foto es simbólica
hay muchas otras situaciones de
movimientos sociales, no solo
de iglesia que reflejan esa marcha atrás.
En vez de marcha atrás los suelen llamar “en mis tiempos”. Cuando alguien habla de “sus tiempos” suele ser naturalmente situaciones de la vida pasada de quien no acepta cambios que se van dando en el presente. Y no son solo viejos quien dice eso. A veces son jóvenes con corazón “con freno y marcha atrás” que viven mirando los adelantos de sus papás y no acepta ni comprende los cambios que se dan de cultura, sociología, antropología, teología … Mis tiempos son los de sus papás, por lo general gente bien situada económicamente que no quiere vivir perdiendo privilegios.
Por eso volvemos para frenar la marcha atrás y el “en mis tiempos” a uno párrafos que leemos en Religión Digital:
·
"Sí,
apresúrese y lleve a cabo cuanto antes la reforma que precisa la Iglesia para
parecerse a la idea que Jesús tuviera de ella que esta otra que padecemos con
formulaciones hasta para-dogmáticas en muchos casos"
"Les resulta incómodo -incomodísimo- a no pocos “católicos,
apostólicos y romanos”, y más a los pertenecientes del 'Alto y bajo'
clero"
"Quienes,
jóvenes y mayores, siguen el ritmo eclesial de acuerdo con las doctrinas y
comportamientos pontificios a pobres y desamparados, ni quieren ni pueden saber
nada de lo que es hoy la Iglesia-institución"
Por Antonio Aradillas
Así que mucho cuidado con la marcha atrás. O, dicho de otro modo. La marcha atrás más avanzada fue la de Jesús de Nazaret. Esa es la no quieren (¿queremos?) seguir muchos que hoy se llaman cristianos, pero se asustan y no hacen más que… “recular”


