Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

14 de diciembre de 2023

ISRAEL - PALESTINA

SERPAL:    LA PAZ MUNDIAL EN RIESGO

                    POR LA AGRESION ISRAELÌ

                    AL TERRITORIO PALESTINO  

Estados Unidos y Gran Bretaña bloquean el pedido de alto el fuego

Han transcurrido ya dos meses desde la incursión del grupo “Hamás” en la frontera de Israel, y el comienzo de la “respuesta de castigo” del gobierno de Tel Aviv con su saldo de destrucción y muerte. La comunidad internacional permanece impasible ante los persistentes bombardeos israelíes contra población civil palestina y la ocupación con sus tropas y blindados de gran parte de la Franja de Gaza.

La única excepción es la posición fijada por el presidente español. En su viaje a Tel Aviv, cuestionó al propio Netanhaju la matanza de civiles. “El derecho a defenderse no puede implicar la muerte de civiles inocentes en Gaza, incluidos miles de niños.”  El presidente israelí, tolera mal las críticas y se permitió decir que con esa posición España “apoyaba a Hamás“. Esto originó un intercambio de embajadores y una crisis diplomática.

Lo que algunos definen como “guerra” en realidad es una sucesión de operaciones militares absolutamente desproporcionadas que han provocado ya más de 17.000 muertos, de los cuales 8.000 son menores. Se consideran desaparecidas 7.800 personas y hay 45.000 heridos. Han muerto en 60 días tantos periodistas -63- como los que murieron durante la guerra de Vietnam que duró 10 años. Eso permite calibrar las características indiscriminadas de los ataques. El argumento del gobierno de Israel de que pretenden aniquilar a los miembros de Hamás, ha sido –una vez más - la excusa para invadir y ocupar territorio palestino con tropas y blindados.

Diariamente los medios nos muestran las escenas de los devastadores ataques. Edificios y viviendas que se derrumban como si fueran de arena, muertos y heridos entre las ruinas, niños que buscan a sus padres  entre los escombros, o a la inversa, todo en medio de un caos y una angustia insuperables. Desde un comienzo, Israel dejó sin energía ni agua a gran parte de la población. Hospitales y centros sanitarios también sufrieron ataques y redujeron las posibilidades de atención para los numerosos heridos. Debieron realizarse operaciones en condiciones precarias y sin anestesia, según denunciaron  Médicos Sin Fronteras. Los bombardeos también israelíes incluyeron universidades y mezquitas.

Este horror cotidiano lleva más de dos meses y la pasividad internacional solo ha sido interrumpida por  Antonio Guterres, secretario de las Naciones Unidas, quien  reclamó un alto el fuego.  Netanhaju le acusó de ser “un peligro para la paz mundial”, y no conforme, añadió que “era un aliado de Hamás”. O sea que el gobierno Israelí, se considera por encima del más importante organismo internacional y de los casi 200 países que lo integran.

En Europa el único gobierno que se pronunció claramente fue el español apoyando la propuesta para que se actuara lo antes posible. Ya en su visita a Netanhaju el presidente Sánchez  le había expresado que “El mundo entero está impresionado por las imágenes que vemos a diario de Gaza. El número de palestinos muertos es realmente insoportable.” . Sánchez también trasladó la propuesta española de una conferencia internacional de paz con las partes implicadas, una iniciativa que ya cuenta en la actualidad con un amplio apoyo internacional.  También ha defendido la solución de los dos Estados como "la mejor manera de derrotar al terrorismo y garantizar la seguridad de Israel."

En 1948 el “mandato británico” que ejercía el Reino Unido en la región decidió dividir el territorio históricamente árabe para crear el llamado “Estado de Israel” para que allí se radicara el pueblo judío. Esto fue aceptado por los beneficiarios, y rechazado por los palestinos. Israel contó desde un principio, con el respaldo de EEUU y otros países occidentales, que estimaron importante para sus propios intereses tener ese enclave en la región árabe.

Desde entonces se sucedieron numerosos conflictos armados, tras los cuales los palestinos fueron perdiendo territorio. Solo basta mirar la evolución de los mapas de la región para advertir este progresivo “adelgazamiento “ del territorio palestino a favor del estado judío. Estos dos meses repiten la misma historia, pero de una manera más trágica y con una evolución inquietante.

El especial interés del gobierno norteamericano y del Reino Unido en su apoyo a Israel, quedó en evidencia en la reunión del Consejo de Seguridad de las NN.UU. donde el secretario general Guterres pidió el  “alto el fuego humanitario inmediato” y ha descrito el “sufrimiento humano atroz, destrucción física y trauma colectivo en Israel y los territorios palestinos ocupados”. EE.UU. votó en contra y Gran Bretaña se abstuvo. El resto de países votó a a favor.

Es evidente la disparidad de criterios que aplican estos dos países ante situaciones críticas. En este caso no solo toleran sino que apoyan una intervención militar que con la excusa de “perseguir a miembros de Hamàs”, viola fronteras, provoca muerte y destrucción y además ocupa territorio palestino con tropas y blindados. Por contra, el resto de países apoyan ese urgente pedido para que Israel detenga sus bombardeos y acciones militares.

Es imprescindible restablecer la soberanía palestina en la zona atacada e invadida por Israel. De lo contrario puede haber graves derivaciones que nos lleven a una conflagración con intervención de otros países de la región.

* Carlos Iaquinandi Castro.