S.S. LEÓN XIV
Sobre el amor hacia los pobres.
La santidad
cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la
humanidad.
Los más pobres
entre los pobres, los que no solo carecen de bienes, sino también de voz y de
reconocimiento de su dignidad, ocupan un lugar especial en el corazón de Dios.
Son los
preferidos del Evangelio, los herederos del Reino (cf Lc 6,2o). Es en ellos
donde Cristo sigue sufriendo y
resucitando.
Es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica.
Santa Teresa de Calcuta, canonizada en 2016, se convirtió en un icono universal de la caridad vivida hasta el extremo en favor de los más indigentes, descartados por la sociedad.
Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida a los moribundos abandonados en las calles de la India.
Recogía a los rechazados, lavaba sus heridas y los acompañaba hasta el momento de la muerte con una ternura que era oración.
Su amor por los más pobres entre los pobres la llevaba no sólo atender sus necesidades materiales, sino también anunciarles la buena noticia del Evangelio.
<< Queremos proclamar la buena nueva a los pobres de que Dios les ama, de que nosotros les amamos, de que ellos son alguien para nosotros, de que ellos también han sido creados por la misma mano amorosa de Dios, para amar y ser amados.
Nuestros pobres son grandes personas, son personas muy queribles, no necesitan nuestra lástima y simpatía, necesitan nuestro amor comprensivo.
Necesitan nuestro respeto, necesitan que les tratemos con dignidad >>.
Santa Teresa de
Calcuta no se consideraba una filántropa ni una activista, sino esposa de
Cristo crucificado, a quien servía con amor total en los hermanos que sufrían.
DILEXI TE
Te he amado
S.S. LEÓN XIV

