Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

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4 de febrero de 2026

LA BUKELIZACION DE COSTA RICA

 

El país centroamericano olvida su larga historia de gobiernos democráticos y camina hacia una autocracia como la salvadoreña. 

Costa Rica ante un giro de modelo: ¿se acerca la “bukelización” del sistema político?

Costa Rica enfrenta una elección presidencial y legislativa que podría marcar un giro histórico en su modelo político. Durante décadas, el país fue considerado la excepción democrática de Centroamérica: estabilidad institucional, respeto por la separación de poderes y una fuerte inversión social. Sin embargo, el actual clima político sugiere una transformación profunda del sistema, con señales de concentración de poder y un discurso de confrontación contra las instituciones. Analistas ya hablan de un posible proceso de “bukelización”, en referencia al modelo de Nayib Bukele en El Salvador.

 El riesgo de sacrificar instituciones por seguridad

Las encuestas ubican en primer lugar a la candidata del oficialismo, alineada con el presidente Rodrigo Chaves, mientras la oposición aparece fragmentada y debilitada. De confirmarse los sondeos, el oficialismo podría alcanzar una mayoría legislativa suficiente como para impulsar reformas constitucionales de gran alcance. El eje de la propuesta es desmontar lo que el gobierno describe como un aparato estatal ineficiente y capturado por élites burocráticas y judiciales que, según su narrativa, obstaculizan la lucha contra el crimen organizado.

 Vota Costa Rica entre su tradición democrática y un modelo de poder concentrado

El giro no es menor si se considera la trayectoria costarricense. A diferencia de sus vecinos, . La alternancia entre fuerzas socialdemócratas y socialcristianas estructuró un bipartidismo que garantizó previsibilidad política durante décadas.

¿Cambio de paradigma ? Del consenso institucional al liderazgo fuerte

Pero ese esquema se erosionó. El aumento de la desigualdad, el crecimiento del narcotráfico regional y el salto en los índices de homicidios generaron un clima de malestar social. En ese contexto emergió un liderazgo que construye legitimidad atacando al “sistema”, señalando a jueces, fiscales y organismos de control como responsables de la inseguridad y la parálisis estatal. El discurso es conocido en la región: orden versus garantías, eficacia versus institucionalismo.

El experimento Bukele como referencia y el debate que divide a Costa Rica

La reciente visita de Nayib Bukele y la cooperación con El Salvador en materia penitenciaria refuerzan esa señal política. El proyecto de un centro de alta contención inspirado en la megacárcel salvadoreña funciona como símbolo de ese nuevo paradigma: la seguridad como prioridad absoluta, incluso por encima de estándares tradicionales de debido proceso y derechos humanos. 

Cuando el miedo empuja a concentrar poder

El llamado “modelo Bukele” se basa en un esquema de poder altamente centralizado, con fuerte control sobre fuerzas de seguridad, sistema judicial y parlamento, y con regímenes de excepción prolongados. En El Salvador, ese enfoque logró reducir drásticamente ciertos indicadores de violencia, pero a costa de miles de detenciones sin garantías procesales completas y con crecientes cuestionamientos internacionales.

Seguridad vs. institucionalidad: la encrucijada electoral

La pregunta clave es si un modelo de ese tipo puede —o debe— trasladarse a Costa Rica. La estructura institucional costarricense es más densa, con organismos judiciales independientes y una cultura política históricamente legalista. Implementar un régimen de excepción sostenido requeriría neutralizar o subordinar contrapesos que forman parte del ADN constitucional del país.

La sociedad Costarricense está dispuesta a aceptar los cambios?

El debate de fondo no es solo sobre seguridad, sino sobre el tipo de democracia que la sociedad está dispuesta a sostener frente al miedo y la demanda de orden. La experiencia comparada en América Latina muestra que los procesos de concentración de poder suelen comenzar con amplio respaldo popular y justificación en crisis reales, pero luego resultan difíciles de revertir.

Del “oasis democrático” al liderazgo de mano dura

Costa Rica vota, entonces, no solo un presidente y un Congreso. Vota también entre dos tradiciones: la del reformismo institucional gradual y la del liderazgo fuerte con poder concentrado. El resultado dirá si la excepción democrática centroamericana se adapta, resiste o cambia de modelo.

Perspectiva Internacional