Ven a mi ( Salmo 103 )
¡Cómo te deseo, como te necesito, Espíritu de Dios, Espíritu de Jesús,
Espíritu Santo!
Ven a mí.
Tú eres consolador y yo
no sé cómo superar la tristeza.
Mi tristeza tiene nombre
concreto: por Maria, por Miguel, por José...
No es tristeza gratuita, tú lo sabes.
Aleja mi tristeza con tu aliento,
y encuentre el sentido de esa cruz,
la de Juan, la de Antonio, la de Carmen,
y cantemos el himno de la Pascua.
Tú eres santo y yo me siento manchado.
Limpiamente en el baño de tu gracia.
Ven a curar mi debilidad, mi miedo, mi cansancio.
Tú que eres fuerza divina,
ven a ablandar mi corazón, que está reseco y duro.
Tú, Espíritu sensible y misericordioso, ven, Espíritu de amor,
hazme amor en ti,
o hazme amor en mí.
LOS OTROS SALMOS
Colaboración de Juan García de Paredes.
