Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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8 de abril de 2017

Eventos y Procesos

Lo que va de ayer a hoy
Historias bíblicas de ayer que se repiten hoy


Eventos y procesos

AYER

Parece ser que lo primero fue un evento, cuando todo comenzó a existir. Sonó el gong: ¡Bang! Y todo empezó… aunque, vaya usted a saber. Eso se dice ahora como antes se explicaban otras teorías. Pero por el momento nos vale: un evento, pero sin alfombras ni banderas como suelen ser todos los eventos.

Y en cuanto se produjo ese evento comenzó el proceso o los procesos, uno tras otro y se fue estructurando este universo tan bonito.

13.800 millones de años, poco más o menos, lleva el universo procesando y eventeando (permitan el neologismo).

Porque este inmenso proceso está compuesto de otros muchos procesos y eventos. Esto nos pide una explicación. ¿Qué entendemos por esas dos palabras que andamos barajando? Verán:


EVENTO: es algo que sucede en no mucho tiempo y que para algunos marca algo importante en su vida; puede ser alegre o triste, trágico, solemne, escalofriante, ridículo…

Eso que “sucede en no mucho tiempo” para algunos puede ser eterno, como algún discurso o sermón de una persona importante del que se esperaban grandes revelaciones o ideas geniales pero no está haciendo más que divagar ¡y no termina!

PROCESO: es algo que sucede paulatinamente, durante más tiempo, que suele marcar la vida de los que están dentro de él, porque el proceso pide ” estar incluido”, implicado, en él, mientras que un evento se puede ver desde el balcón y no deja ninguna huella en los observadores. Aunque también se puede asistir desde dentro, marcar fuertemente a quienes lo viven y… ¡desencadenar un proceso!

Hay seres humanos que viven en continuo proceso y otra gente que solo vive de eventos. Por lo general el evento hace más ruido y el proceso cala más por dentro.

Seguro que ya están ustedes queriendo concretar más y dejarse de teorías. Pongamos ejemplos:

El día en que un señor en lo alto de un mástil gritó ¡tierra!, unas quillas con gente encima se fueron acercando por mar a esa playa. Allí hicieron extrañas ceremonias con estandartes y espadas en alto (por lo menos así lo pintan). Aquello fue un evento grandioso, solemne, histórico para unos y dramático, trágico para otros, aunque en aquel momento los “otros” no se enteraron, porque no estaban allí.Resultado de imagen para rodrigo de triana grita tierra.

Pero ese evento desencadenó unos procesos en la historia de la humanidad del que todos hemos sufrido o gozado las consecuencias y muchos estudiosos sacan enseñanzas positivas o negativas, depende de cómo les va hoy la vida a los historiadores o cómo es su conciencia personal.

Pongamos otro ejemplo que ilumine más aún las dos expresiones.

Empezando ahora por un proceso, pensemos en un país cualquiera donde un predicador popular andaba de pueblo en pueblo proclamando sus ideas. Parece ser que esas ideas y la conducta del orador no iban siendo del gusto de quienes mandaban en aquellas tierras. 
Llegó un momento en que eso que llamaríamos proceso, del que iba sembrando día tras día su palabra en el pueblo, explotó en un trágico evento. Apresaron al predicador, lo juzgaron, lo molieron a golpes y lo mataron clavado en una cruz como delincuente.

Pero eso no terminó ahí - me dirán ustedes.

No, porque ese evento desencadenó un nuevo proceso, que llega a nuestros días. Calladamente los que habían acogido muy dentro el aguijón de las palabras del profeta y lo habían descubierto vivo , a pesar de todo, se juntaron en grupos pequeños primero y luego en asambleas nacionales e internacionales que han llegado a nuestros días.

Ya ven: los eventos se convierten en procesos, los procesos desembocan en eventos… así sucesivamente.

Bueno, no siempre.

A veces el evento hace desaparecer el proceso. Muchos profetas y revolucionarios había en tiempo del maestro galileo. Muchos que sufrieron la amputación de su cabeza y no se volvió a hablar de ellos.

Otros aparentemente fueron silenciados, como a aquel Galileo (su nombre propio) quien se atrevió a sospechar que la tierra giraba en torno al sol. Lo callaron y quemaron sus papeles, pero la tierra siguió dando vueltas y el evento dramático del juicio aquel dejó en ridículo a los organizadores.

Así la historia de la humanidad ha ido transcurriendo entre eventos y procesos.

Para nosotros es muy importante cómo nos enfrentamos con ellos también.


HOY

Tanto desde el punto de vista laico como religioso el mundo actual está plagado de eventos y procesos.

Un evento trágico del que no conseguimos librarnos son las guerras, que además son una mezcla de las dos situaciones porque, salvo guerras relámpago, de pocos días, la mayor parte duran años y años, parece que aparecen y desaparecen o se convierten en guerras frías, pero sigue el triste proceso.

Bajando a tiempos de casi paz, en la vida de la sociedad actual, se han construido cantidad de, teatros, salones municipales y nacionales, auditorios, estadios, catedrales, salas para eventos… A ellos acuden en momentos especiales políticos, artistas, personajes públicos, y público en general que no es personaje. Algunos ciudadanos, como lo pajaritos de rama en rama, van ellos de evento en evento. Suelen ser jubilados, gente sin trabajo urgente o, claro, quienes viven de eso organizando los dichos eventos.Resultado de imagen para entrega de premio nobel
Pero la mayor parte de los mortales vive trabajando en procesos donde construyen edificios, vehículos, máquinas, realizan obras de arte, escriben documentos o libros, reconstruyen cuerpos humanos deteriorados, educan personas o se educan a sí mismos.

Al terminar una parte del proceso realizan su pequeño o gran evento: un nombramiento, una graduación con su toga y birrete, un homenaje, un funeral, una fiesta de despedida, acogida, o cumpleaños del que nadie se libra.

Las iglesias o grupos religiosos también están montadas sobre eventos y procesos. Por poner un ejemplo de lo que más conozco: los eventos de la Iglesia católica muchos se llaman sacramentos.

Ya saben, si lo saben, que se empieza por el pequeño baño bautismal, y se sigue por eventos en momentos principales de la vida, llegada a la juventud, compromisos de la vida matrimonial o sacerdotal, momentos de una enfermedad más o menos final. 

Pero el rey de esos eventos es una extraña comida que empezó siendo banquete festivo, con cordero, ensalada, pan, vino… pero ahora no es ni boquitas o aperitivo ni nada.

En memoria a lo que ese banquete era, en casas humildes, se ha montado una estructura ceremonial un tanto complicada en edificios grandiosos con vestidos ampulosos, objetos simbólicos, gestos a veces demasiado complicados…

Pero lo extraño de todo esto es que muchos de los que pertenecen a esa asociación, llamada de “ seguidores de Jesús”, han llegado, como los pajaritos que antes citamos, a vivir de rama en rama, es decir de evento en evento sin ninguna preocupación por bajar de las ramas a la tierra de los procesos.

Parece ser que el predicador galileo (de Galilea) a quien dicen seguir, no se preocupó mucho en su vida de los eventos y volcó su palabra y acción sobre los procesos: procesos de educación de sus seguidores, de buscar comida para los hambrientos, salud para los enfermos, consuelo y defensa de mujeres maltratadas y niños, de gente mal mirada por los vecinos. Esa fue su preocupación y luego, echar a latigazos del lugar de eventos sagrados a quienes hacían negocio con aquello.

Pues ya ven. Hoy los seguidores del galileo se preocupan más de los eventos, y si en esos eventos ellos pueden destacarse sobre el público, por el traje, por colocarse en lugar de mayor honra, pues mejor. De tener un proceso de conocimiento de ese Jesús y su palabra, de juntarse como los discípulos para defender a los pobres, a los mal pagados, a los enfermos y hambrientos, a los perseguidos por buscar la justicia, a educar a los mal informados… para eso no tienen tiempo, ¡aunque mira que el galileo insistió contando historietas de víctimas y samaritanos, sacerdotes y levitas mirando para otro lado…

TOTAL: Yo les preguntaría a quienes se consideran discípulos del galileo: ¿para qué están apuntados en esa asociación? ¿Para vivir de evento en evento, en días especiales, o para, día tras día, comprometerse en procesos de ayuda, de compasión, de liberación, de educación y defensa de la humanidad marginada?; aunque eso les resulte más incómodo y hasta peligroso como le sucedió al galileo de que hablamos.

Tanto es así que hay quien sugiere que a esos eventos religiosos donde muchos se quedan encerrados, en vez de llamarlos sacramentos se les podría llamar sacra-MIENTOS