Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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20 de mayo de 2017

La Santísima Comunidad 2da parte


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A los anteriores y deportivos sucesos
Toda esta historia se merece una reflexión. En todos los rincones de ella aparecían en “caricatura” o en espíritu tres misteriosos personajes. Con sus nombres, los cristianos hacemos más o menos rápida y conscientemente esa señal de la cruz sobre la frente y el pecho. La hacemos al comenzar alguna oración, al salir de viaje, al pasar por delante de un templo, antes de comer... o cuando nos lanzan un penalty.
Es difícil de entender para los creyentes cómo son dichas personas que son tres pero un solo Dios. Para escaparnos del problema decimos que esto es un misterio. Como ya hay bastantes misterios en el mundo no nos preocupamos mucho de si la Trinidad, aunque sea misterio para entenderla, tiene que ver con nuestra vida y nuestras ocupaciones.
Parece que en la historia que contábamos la Trinidad sí tenía algo que ver.
Vamos pues a reflexionar qué hay detrás de este cuento.

Capítulo 1:  Humanidad = Comunidad?

“Cada uno es cada uno”.

Cada uno, cada persona distinta y diferente, esa es la realidad. Todos los seres humanos somos más o menos distintos.

Otra realidad es que cada uno de nosotros no sirve para nada sin los demás.
Imagínese que está usted solo en el mundo, que desaparecen todas las personas, mujeres y hombres y queda usted en total soledad absolutamente solo o sola en todo el universo.

Terrible ¿verdad?

Un niño, en cuanto empieza a ser empieza a comunicarse. Primero todavía en el seno, con su mamá, aunque sea dándole deportivamente pataditas, como diciéndole: ¡Eh que estoy aquí!

Luego, al nacer, con los primeros lloros, las primeras risas... agarrándose al pecho que le da el sustento.

Desde que nace una persona necesita estar “con”... con alguien
Dios no creó al hombre, así, singular y aislado. Creó mujeresss y hombresss. Creó la humanidad.

No es bueno que el hombre esté solo, se dice en la Biblia.
Llega usted a casa, entra y no hay nadie. ¡Qué bien se está tranquilo. Se sienta usted en un sofá. Saborea esos minutos de tranquilidad, se sirve un café...
Pero suponga que sigue sin aparecer nadie. Mira usted el reloj y se da cuenta de que ya tenían que haber llegado... Le empieza a recorrer por el cuerpo un pequeño hormigueo. La tranquilidad se le va convirtiendo en inquietud.

Échele imaginación a la historia. Imagínese que pasan horas y horas y sigue sin aparecer nadie. La inquietud se irá convirtiendo en angustia.

Sale usted a la calle. Nadie. Pasan las horas. Recorre usted las calles, Nadie, nadie por ninguna parte. Usted va enloqueciendo de terror. Es que somos imagen de Dios.


Capítulo 2: Imagen?

-       ¿Y Dios qué tiene que ver con el miedo a estar solo?
-       Pues que todos (¡TODOS!) somos imagen de UN solo Dios. ¿Sí?
-       ¿ Todos imagen de un solo Dios?.
-       Dios hizo al ser humano a su imagen. Hombre y mujer los creo y les dijo: “crezcan y multiplíquense”. A imagen de Dios.
Es un solo Dios, ¡pero no es un Dios “sólo”!
-       ¿Cómo es eso?
-       Que no es un Dios “solitario”
Por eso, al mismo tiempo que hablamos de un solo Dios, hablamos también de tres personas en Él. ES decir: un solo Dios es tres que llamamos personas: la que llamamos el Padre, la que llamamos el Hijo, la que llamamos Espíritu Santo.
¿Complicado?
Somos seres humanos y usamos el lenguaje que sabemos. Utilizamos las palabras de Jesús que, como también es ser humano, hablaba del Padre, del Espíritu y de Él mismo: el Hijo.
Pues tengamos conciencia de que ¡ningún lenguaje nuestro puede explicar completamente a Dios!
Un solo Dios y tres Personas, ninguna anterior o superior que las demás. Decimos.
Como dice San Juan y tanto repiten los creyentes: “Dios es amor”.
El amor no puede ser de una sola persona sin otras. El que solo se ama a sí mismo tiene egoísmo, no tiene amor. Cuando alguien ama, ama a otra, o a otras personas.
Un poeta. Charles Péguy,- decía: “Algunas personas se creen que aman a Dios porque no aman a nadie”.
Los seres humanos cuando se aman de verdad, aunque los amantes sean dos, se aman como formando uno solo. Pero no dejan de ser cada uno una persona distinta. Cuanto más se amen, irán pensando y sintiendo igual, trabajando por lo mismo, compartiendo las mismas cosas... Pero están lejos de llegar a la unidad total. Somos personas limitadas. Tenemos límites, tenemos barreras. Pues eso. Cada uno es cada uno.


Capítulo 3: El amor infinito. Dios:

Es Padre: también le podemos llamar Madre o Amigo o Amante, o fuerza creadora... porque la palabra padre es limitada también. Esa palabra “Padre” no explica todo lo que es Dios. Pero alguna palabra hay que podamos emplear.
Es Hijo: manifestado como hombre, de carne y hueso, en Jesús. Compañero nuestro de camino, salvador, que entrega su vida, su cuerpo, parte el pan para todos y comparte la vida con todos.
Es Espíritu Santo: Espíritu que comparamos con el viento, el “soplo” que entra en nuestros pulmones y nos da vida. O lo comparamos como “fuego” que anima, da calor e ilumina.
También está en el Evangelio la comparación del Espíritu con la “paloma”... pero para nosotros eso tiene un simbolismo menos claro y la palomita ha servido para chistes.
Para inspiramos, quedan mejor los símbolos del viento, el soplo, el fuego. Como les digo: ese lenguaje que habla de Padre, Hijo y Espíritu está tomado de nuestro lenguaje diario, porque no tenemos otro y es también el que Jesús empleó.
Pero ¡qué curioso!: cuando Jesús hablaba del Padre parecía que hablaba de la Madre.

Estoy pensando en la parábola del Hijo pródigo. Si la leen atentamente: ese padre que espera a su hijo en la puerta, que cuando le ve llegar se le viene encima y lo abraza, que prepara la mejor comida, echa la casa por la ventana... ¿verdad que más parece madre que padre, según nuestras experiencias y sentimientos?
Capítulo 4: Humanidad: imagen.
Dios nos hace, a los seres humanos, a su imagen. Él es “trinidad”. Nos hace a imagen de la Trinidad, pues. Su imagen. No algo individual y aislado. Pero ¿imagen de Dios es cada hombre o mujer en particular o lo es toda la humanidad?

Lo que llamamos sociedad mundial humana (Por ahora unos 6400 millones de seres) es imagen de la Trinidad: de la Santísima Comunidad. No se rían.
-¡Cómo no reírse por no llorar!: ¿Una sociedad humana que está hoy incomunicada, dividida en bandos, guerras, clases sociales, multimillonarios, ricos, pobres y miserables, violencias y asesinatos, abandonos, odios... ¿Decimos que “eso” es imagen de Dios, comunidad de amor infinito?
Esa es la ironía y la tragedia: porque no somos “copia” de Dios. Somos su “imagen”.

La copia: lo que hoy se llama “clonación”. Algo reproducido igual hasta en sus menores detalles.

La imagen: el dibujo que hace un muchachito de sus papás y se lo enseña tan satisfecho.”; Qué bien te ha salido!” - dice la mamá haciendo un guiño sonriente al papá-.
Hemos sido capaces de desfigurar esa imagen de Dios a golpes. La hemos desfigurado desde la primera narración de Caín eliminando a Abel, porque le hacía sombra, hasta las actuales noticias de televisión mostrando a los Caín modernos destrozando con bombas, a tiros, por hambre, a los pobres Abel de toda edad, nacionalidad, sexo y condición. ¿Y decimos que somos imagen de Dios?
Capítulo 5: Los intentos del Hijo.
El Hijo volvió a intentarlo el pobre. A intentar que fuéramos imagen: “Este es mi mandamiento, que se amen”
“Que todos sean uno como tú, Padre y yo somos uno”
“los jefes oprimen a quienes someten... el que quiera ser el primero que se haga servidor...”
Después de que a Jesús le destrozaron a latigazos y martillazos: destrozaron su imagen, su rostro, su cuerpo, pero algo grande consiguió en su resurrección:
Consiguió que por la fe en Él, se juntasen unos grupos: pequeñas comunidades que intentaban tener un solo corazón y una sola alma, poner los bienes en común, partir el pan, compartir la vida.

Pero no se crean que a aquellas comunidades que empezaban, les salió del todo bien el invento.

El individualismo, el egoísmo y la competencia con frecuencia volvían a salir a flote entre ellos, los primeros cristianos.

Las personas de aquellas primeras comunidades dejaban muchas veces de ser personas para ser solo individuos. Y eso nos sigue sucediendo hoy.

La persona - dicen los filósofos - es un ser en relación, un ser que se comunica con los demás.

Los individuos en cambio aparecen aislados, separados unos de otros, encerrados cada uno en su egoísmo; una individualidad contra otra individualidad. El individuo se aísla, no da signos de comunicación.

Como decía aquel “filósofo” popular: En este pueblo cada uno va a lo suyo, menos yo... que voy a lo mío.

Muchas veces uno hace lo que le da la gana y no cuenta con los demás.

Nos juntamos para comer, para trabajar y hasta para rezar. Pero luego cada uno a lo suyo. Cada uno no cuenta con los otros ni les cuenta nada a los otros de lo que hace y piensa o podrían hacer juntos.

Sí. Hasta entre gente que se dice creyente, en la comida, en el trabajo o en la oración muchas veces cada uno se encierra en su torre. No digamos en los negocios y en tantas competiciones, oposiciones, concursos, enfrentamientos, pleitos, discusiones, donde para que uno gane tiene que perder el otro.

    ¿Y seguimos hablando los creyentes de la Trinidad?

   ¿todavía me atrevo en estas líneas a proponer la Santísima Trinidad, la Santísima Comunidad, como fundamento o modelo de la humanidad, de la comunidad humana?

Avergonzado escribo esto, sintiendo que es un sueño de una realidad que llegará a ser así... en el infinito.

Pero, si creemos en la Santísima Comunidad - Trinidad - nuestra fe nos pide a gritos que caminemos, lo más juntos que podamos, hacia ese horizonte soñado. Ese sueño que por lo menos nos sirve para... para caminar.
Somos imagen de eso que soñamos.

Capítulo 6:; Cómo hemos intentado llegar a la unidad?
Los intentos de libertad y de unidad que atormentan a mujeres y hombres a lo largo de la historia los hemos intentado resolver de varias maneras.
1.- Todos unidos, porque hay uno que une a todos a la fuerza:
“Busquemos un rey que nos dirija” (ver 1 Samuel 12, 12 ss) - decía el pueblo de la Biblia -. Ese rey puede tener otros nombres: dictador, general, jefe autoritario, padre tirano...

Ese “rey” da unidad al país, a la comunidad humana. Eliminando a quienes no acepten su gobierno. Todos sometidos.

El tirano lo es en el plano político. También se manifiesta en familias, (en el padre mandón sin diálogo sobre mujer e hijos) y en grupos, en empresas (con un jefecillo impositivo), hasta en la religión: (obispo, sacerdote o presidente de comunidad que... “aquí se hace lo que yo digo”)

Se manifiesta por el paternalismo, el machismo, la falta de diálogo del que impone lo suyo a los demás -

Así hay dominio. Gente sometida en masa. Unidad de mentira. Así no hay asociación ni parroquia. No hay comunidad.
2.- “Que cada uno haga lo que quiera:
“Todos somos libres”: Lo malo es que, al final, unos (los que pueden más), son más “libres” que otros (los más débiles).

La libertad se corrompe y se convierte en la ley del más fuerte. Así es parecida a la “unidad” que existe bajo los tiranos.

Esta libertad se ha llamado liberalismo y desemboca en el capitalismo.
En nombre del liberalismo sucumben millones de personas, “libres” para morirse de hambre, por enfermedad, a tiros, de desesperación.

Porque como cada uno hace lo que quiere también puede engañar, estafar, dominar al más débil.

Por eso los que “pueden ser más libres” siguen defendiendo el libre mercado, la libre información, la libre empresa de los que “pueden” (de los que pueden arruinar a las pequeñas empresas o a las pequeñas personas). Total, que somos libres e iguales... pero ¡unos más iguales que otros!. Tampoco así hay comunidad.

Muchos pobres, no pueden llegar a esa libertad y no saben por qué. No se dan cuenta de que en este mundo, además de ser cuenta el tener. Los que tienen, quieren libertad para seguir teniendo cada vez más a costa de los que no tienen, los que no se pueden defender.

Los que tienen son.
Los que no tienen no son.

Pero la televisión y otros medios de comunicación siguen hablando de libertad en todo el globo terrestre, la llamada “globalización”, y disimulando las causas de tanta miseria y tragedia.

El mundo entero “unido” bajo las garras de los que tienen y manejan las riquezas a su gusto y conveniencia.

Les ayudan los medios de comunicación, porque la televisión, la radio, la prensa suelen estar en manos de los que tienen, o sea “los que son” (los que son los amos).

Los demás son los nadies, los que no pintan nada.
Parece que no hay solución

¿Podremos ser libres todos y al mismo tiempo estar unidos todos?. Esto merece capítulo aparte.
Capítulo 7: La solución no es un tercer camino.
No lo es, como piensan algunos “demócrata-cristianos.” Entre estos dos extremos (Unidad total o libertad total) hay infinitos modos de intentar ser todos uno, unidos, y a la vez ser libres.

Los que no tienen, intentan a veces, cuando les dejan pensar (porque a veces ni eso les dejan)... unirse. Unidos pueden mejor conseguir tener en común y así podrán ser.

Fijémonos que en esta bola del mundo tan poblada, son muchísimos más los que no tienen o tienen poquito que los que tienen mucho o muchísimo.
Y   eso, claro, impide que se viva en comunidad
En todos los tiempos ha habido rebeldes que no han aceptado esta desigualdad y han gritado: “¡este mundo, este país tiene que ser de otra manera!” Muchos de esos rebeldes también se han rebelado contra el dios que admite la injusticia.

“Si hay un Dios bueno - dicen - ¿cómo permite que otros nos roben, que nos exploten, que nos esclavicen...?

Y  todavía peor: algunos nos dominan y esclavizan ¡en nombre de Dios!, diciéndonos que nos resignemos porque así lo quiere el creador del mundo.”
Pero también hay otros rebeldes que creen en Dios y creen que ese Dios nos ha hecho libres y unidos, a su imagen.

Tal vez por eso un filósofo, un tal Berdiaeff, ruso, dijo algo que les puede parecer extraño, y que ha inspirado un poco este folleto:
“Nuestra política es la Santísima Trinidad”
Capítulo 8: ; Cómo puede ser eso?
Dios no se mete en política.
No se mete en esa política ayudando a que solo ganen los que pueden . Pero vamos a pensar un poco:

Lo que llamamos política es sencillamente la organización de las ciudades, de los pueblos, los países las relaciones humanas.

Esas relaciones no hace falta repetirlo están corrompidas por el individualismo. Cada uno no cuenta con los demás, no cuenta para los demás, o cuenta contra los demás.

También decíamos que para conseguir la unidad e igualdad de los hombres algunos han organizado falsas revoluciones sujetando a todos en una unidad de hierro (aquí mando yo) con dictadura y sin diálogo.
Entre el individualismo (que suelen llamar liberalismo) y la dictadura (que tiene muchos nombres) no existe nada. No hay ninguna tercera vía, ningún camino entre estos dos.

El camino que existe está por encima, o por debajo de los dos polos opuestos.
Los cristianos podemos llamarlo la “comunión trinitaria”.

Dios uno, no único, formado por el amor de tres. Tres significa muchos, infinitos. Un amor donde cada uno es él y al mismo tiempo es unión con los demás.

Imagínense algo inimaginable: Una humanidad a imagen de Dios donde, aunque somos millones de seres, tenemos todos y todas tal unión, tal vida en común que somos como uno solo.

Imagínense que entre tanta gente no hay ni enfrentamientos, ni desequilibrios, ni robos ni despojos, ni aislamientos ni dominios.

Es un comunismo absoluto que nada tienen que ver con lo que se ha llamado comunismo.
Es un socialismo tan completo que no tiene víctimas sino sociedad total de todas las personas, sin quitarnos la libertad unos a otros

Es un liberalismo donde somos libres sin separamos ni rechazamos unos a otros, sin que haya altos y bajos

Es un personalismo tan especial que todos somos personas precisamente porque estamos unidos en completa y pacífica amistad unos con otros.

-          Todo esto es imposible.
-          Claro. Por eso es un misterio.

-           Es el misterio de la Santísima Trinidad vivido por las personas en comunidad.

Lo vemos como un horizonte allá lejos, lejos... en el infinito.
Lo vemos tan cerca, tan dentro, tan dentro de nosotros que no lo podemos alcanzar por eso, porque está demasiado cerca. Para alcanzarlo tenemos que cambiar por dentro completamente.

Por eso el auténtico político revolucionario es místico, contemplativo... (y por eso hay tan pocos). Contempla ese horizonte pero no para quedarse mirando quieto, sino para caminar, trabajar por llegar a él; Dios entregado, a disposición de todos.
Así intenta crear una sociedad nueva.

Cuando aquel condenado, coronado de espinas dijo “mi reino no es de este mundo” no dijo que no era del mundo sino que no era de ESTE sino de OTRO mundo que estaba por venir, una sociedad totalmente distinta.


En cambio, el político politiquero o tiene un liberalismo egoísta (cada uno a lo suyo) o tiene un socialismo a medias donde no pone en común su vida. Solo intenta que se tengan en común algunos bienes. Claro, los bienes de los demás. Pero ¿los suyos?...


Nuestra organización humana, la familia, el país, el mundo, está... ¡tendría que estar! habitada por ese Dios Trinidad, uno e infinito que nos transforma. Tendrá que ser la Santísima Comunidad.
Capítulo 9: Las falsificaciones
Como es difícil avanzar por ese camino de la Trinidad hemos fabricado sucedáneos, falsificaciones, comunidades “light” para tranquilizar nuestra conciencia. Así podemos seguir muy piadosos ante Dios sin hacer cambios ni revoluciones. Veamos cómo son esos sucedáneos descafeinados:

Falsificación a.) La Trinidad misterio vacío:


     Se hace la señal de la cruz, se dice en el nombre del Padre... etc., pero eso no tiene ninguna influencia en nuestra vida.

Cuando a un catequista le piden explicar eso de la Santísima Trinidad responde simplemente: “Es un misterio”, y se queda tan fresco.

Sí: es un misterio; pero el misterio no está flotando por encima de nosotros, como una extraña nube. Tampoco está detrás como historia pasada.
Está dentro de nosotros o delante.
Dentro: “¡Con nosotros está... y no le conocemos!”, dice la canción.
Y   San Agustín: “Dios está más dentro de mí que yo mismo.”
Piénsenlo.

Dios está en lo profundo de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, de nuestras comunidades. Una comunidad (familia, asociación, congregación...) cristiana es precisamente la que vive unida con Dios y unidos entre ellos todos los que la forman.

Cada uno es libre, es persona y al mismo tiempo está unido a los demás en colaboración, en amistad, en trabajos.

-          Qué difícil ¿no?
-          Claro: estamos sumergidos, como en el fondo del océano, en el misterio de algo tan grande y maravilloso que no llegamos. Por eso decimos que La trinidad no está arriba ni detrás sino aquí en nosotros y nosotros en ella y allá delante como un horizonte que nos llama. Delante.

Ya pero todavía no, dicen los teólogos.
Ya está en nosotros y nosotros en Él.

Pero todavía no: aún está infinitamente lejos, tenemos que ir transformando nuestra vida continuamente.

Caminaremos hacia vivir la Trinidad.
(Muchas canciones de Iglesia hablan de caminar “¡caminamos hacia el sol!... ¡Un pueblo que camina por el mundo!...)
A los primeros cristianos, antes de llamarles cristianos les llamaban “los del camino”( Hechos 9, 2)

Todos los seres humanos unidos, compenetrados en total amistad, sin dejar de ser nosotros mismos, libres. Caminaremos toda la vida... Esa es nuestra vida. Caminar, ir cambiando buscando ser cada vez más unidos todos, más libres todos.
Caminaremos.

Al final de nuestra vida nos dirán: “felicidades. Has hecho lo que has podido”.

Como el susodicho niño que ha pintado la imagen de sus papás.
-  “¡Qué bien te ha salido!” y la mamá sonríe, mirando de reojo al papá.

A algunos y algunas de esos que han intentado ese camino les canonizan en la basílica del Vaticano. Les pintan en la cabeza un aro luminoso y les llaman beatos o santos.

Pero existen muchos otros que no están canonizados aunque a veces lo han hecho mucho mejor que los santos oficiales.

Si a estos santos desconocidos no los “han hecho santos” en Roma es porque sus amigos y discípulos, los que querían y admiraban al difunto, no tenían ni dinero ni ganas de empezar la causa de beatificación. Por eso muchos se quedan en santos anónimos. A los susodichos eso le trae, sin cuidado.
Moraleja: evitemos las falsificaciones de la Santísima Trinidad. No la colguemos del cielo entre nubes. La Trinidad está aquí en nuestro mundo, en nosotros, en nuestra comunidad... y esperándonos en el horizonte de nuestras vidas.
Vamos con otra...
Falsificación b.) La fe a trocitos:

Más que falsificación se trata de división. Aunque recemos el Credo: creo en Dios Padre... en Dios Hijo,... en Dios Espíritu Santo muchos de nosotros nos centramos en una de las “tres caras de Dios” y dejamos a las otras de lado. Eso hace que nuestra fe se ocupe de un aspecto y se olvide un poco de los demás.

Para unos, Dios es sobre todo Padre. Entonces su fe se vuelve como autoritaria. El retrato de Dios (aunque teóricamente sepa que a Dios nadie lo ha visto y, claro, no tiene retrato visible) es como ese anciano de barba blanca, con un cetro en la mano, sentado en un trono. Hago caricatura. La verdad es que para ellos Dios es el que manda, el que castiga a los malos y premia a los buenos, el que da mandamientos que “hay que” obedecer.

Para otros Dios es sobre todo el Hijo: Dios y Hombre verdadero, amigo y compañero de viaje, que nos lleva a comprometernos en este mundo no solo en la oración sino sobre todo en el trabajo por un mundo diferente, mejor, nuevo. Dios es el primer revolucionario que en Cristo se enfrenta contra las injusticias y acoge al pobre, bajo de este mundo. (Cuando Cristo caminó por la tierra no se había inventado la fotografía, pero ellos tienen la imagen que los pintores y el cine les presentan del hombre, joven, valiente cariñoso y abierto de espíritu...)
Para otros Dios es sobre todo Espíritu Santo. No miran mucho a Cristo ni al Padre. Se dedican a dejarse llevar por el viento del espíritu. (La imagen que tiene de Dios es pues como el viento suave o impetuoso.) Ese viento muchas veces no les empuja hacia adelante sino que les eleva sobre las realidades de este mundo y les hace mirar al cielo. O mejor, a las nubes. Ese viento las hace levantar las manos, cantar la alegría del espíritu, Para ellos Cristo está resucitado pero no se fijan mucho en el Jesús que antes de su resurrección pasó por los caminos de esta tierra, por los enfrentamientos con los amos del pueblo, por el cariño a los leprosos y pecadoras, por la cruz...
Como ven, todos tienen razón pero su fe se queda incompleta. Esa visión de Dios depende del temperamento, de la educación de cada uno, a veces del momento de nuestra vida, de lo que nos ha sucedido...
Lo importante aunque un poco difícil es no perder ninguno de estos aspectos de nuestra fe y tenerlos como complementarios, aunque a veces destaquemos más alguno pero sin perder los demás.
Vamos pues con otra:
Falsificación c.) La comunión mecánica:

     Comulgar para algunos es abrir la boca y tragar la eucaristía pero no es tragar al prójimo ni crear comunidad, unión en Dios y en la humanidad.

Se hace el rito de la misa totalmente ajeno a Dios y a la sociedad, Muchos “reciben” la comunión, pasivos, pero no la “hacen”

No intentamos que haya un mundo en comunión. Se nota en que al terminar la misa cada uno va a lo suyo.

No somos consecuentes conque la Santísima Trinidad se refleja, se vive en la comunión, en la Santísima Comunidad... voy a decir algo chocante en el comunismo Trinitario.
Me explico:

Un creyente en Jesús y en su palabra no puede separar “lo que Dios ha unido”. : la unión con Dios y la unión con la humanidad.

Esta unión con la humanidad empieza por la unión con los cercanos, próximos, prójimos.

Esto lo hemos disimulado con hacer comuniones, con ritos, con ceremonias.
Cierto que muy importante para la Iglesia es la eucaristía, la comunión.


La comunión: Com -unión, es un modo de unimos con Jesús y entre nosotros. Pero ya se esperaba él que íbamos a fallar cuando dijo: “No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos.” Como si dijera: Ustedes los que presumen de creyentes, menos cuentos, templos y ceremonias y más unión entre ustedes.

O cuando dijo:
“Cuando hicieron el bien a uno de estos pequeños a mí mismo me lo hicieron..”
Por eso parece una falsificación cuando algunos grupos creyentes se conforman con realizar muchas misas, cultos, procesiones, eventos pero se olvidan de trabajar para que exista una verdadera comunión entre ellos y en la humanidad.
Cuando veo que a mucha gente le da vergüenza tomar la eucaristía con la mano y solo sacan la lengua para comulgar pienso: “¿No será porque la boca sirve para comer y las manos para trabajar y preferimos comer sin trabajar? “
Jesús les dio a aquellos pescadores y comerciantes la comunión en sus manos callosas, tal vez sucias del trabajo y les mandó por el mundo a trabajar por su reino.
Pero estamos olvidando el tema de todas estas reflexiones: la comunión con la Trinidad, la comunión en la Comunidad.

RESUMEN FINAL DE ESTA DEPORTIVA CRÓNICA

Resumimos diciendo que lo más importante como cristianos es que vivamos este misterio de la Trinidad, viviendo el misterio de la Comunidad; ese que vemos tan lejos y tan cerca y que es la manera de seguir a Jesucristo.
Incluso aquellos que no se consideren cristianos, pensamos que, si son sinceros con ellos mismos y con la vida de la humanidad, también pueden entrar en este misterio de la vida: La Vida trinitaria, comunitaria, que nos pide a cada uno caminar en el absoluto respeto y comunicación con los que son distintos y con la total fidelidad a lo que somos cada uno.

La unidad junto con la libertad.
La libertad junto con la unidad,

La liberación de todas las mujeres y hombres del mundo: del globo este tan mal globalizado hoy.

Vivir con la Santísima Trinidad viviendo la santa Comunidad.
Entonces, con esa pelota universal: la comunidad, en la historia del mundo, habremos marcado el gol infinito que dé el triunfo a todos, ¡a todos!, a todos los equipos de la tierra que juegan la aventura de la vida.