Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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6 de noviembre de 2020

El cuento de Willy

 WILLY

 Historia de un niño algo especial que de mayor lo siguió siendo… a su manera



CAPÍTULO 1

TIEMPOS DIFÍCILES

Guatemala,  finales  del  siglo  XX .   En el barrio  donde estamos,  ni  muy  rico  ni muy pobre, poca gente por la calle, caminando deprisa.  Los que van juntos sin hablar o  platicando en  voz baja  y  mirando a  todas  partes.

Es que de todas partes, por las esquinas, salen Jeeps militares cargados de metralletas.

Doña Paula, madre de familia,  con la bolsa de la compra y de la  mano  un  pequeñín, va a cruzar la calle y se  detiene para dejar pasar a  uno de  los vehículos,  pero el  chiquitín  de unos  5 años se suelta  de  la mano y  sale corriendo a la calzada.  El piloto frena brusco y el chirrido se funde con el grito de Doña Paula, ¡Willy!.  Un soldado salta del carro y agarra al pequeño. El pequeño emocionado echa mano al fusil del militar.  Este  sorprendido no sabe qué hacer. La mamá nerviosa sale a resolver la situación, pero  también el niño defiende sus “derechos”:  “¡mamá déjame jugar!”.  “Cuando seas  grande y te hagas soldado” -le dice el militar-  “¡Ni  grande ni, pequeño!”  corta furiosa Paula, arrastrando al  juguetón  hacia  la acera.

Estamos en tiempos de  golpe de estado, otro de los muchos que paralizan el país, que no encuentra la paz firme y duradera,  como mienten uniformados y  políticos.

Doña  Paula  sigue con  prisa a casa arrastrando a Willy  que camina mirando  hacia  el fusil perdido… 

Al  llegar a casa Paula, mientras  saca las cosas  de  la compra  le cuenta al  marido  la  hazaña  bélica de Willy. 

Ramón se  queda  mirando al  niño…. “Lo que nos faltaba. Desde  que  quitaron de en  medio a Arbenz  y no ha habido presidente normal, todo ha sido violencia en el  país.  El  hijo de la vecina  se ha ido con la  guerrilla de la  ORPA.

La mamá  se  asomó  a la  ventana  del patio y  comentó:

“A  este bicho, déjale crecer  - Al bicho se le escuchaba patear la pelota en el  pequeño  patio de la casita- ya  veremos lo que será de él.   El mes que viene empieza la  escuela…

Paula  y  Ramón vivían en un  barrio al norte  de la  capital.  Ramón  tenía  una pequeña  papelería y Paula  maestra sin trabajo, cuando en la  capital y  sobre todo en  los pueblos  había  tanta  falta  de maestros. Bromeando tristemente hablaban de poner un anuncio en las calles:<MAESTRA SIN  ALUMNOS  BUSCA ALUMNOS  SIN  MAESTRA > Sabían  que  no tendría  éxito  porque también faltaba dinero  en el gobierno e  interés en  bastantes familias. La  falta  de medios  de  vida  les obsesionaba,  no miraban  al futuro  ni se enfrentaban  al  presente.