La expansión de la
inteligencia artificial no solo está transformando la manera de trabajar,
comunicarse y tomar decisiones. También plantea interrogantes sobre la
desigualdad, la concentración del poder y el lugar de la persona humana en una
sociedad cada vez más marcada por la tecnología. Desde la Teología de la
Liberación, el desafío pasa por mirar estas transformaciones desde la realidad
de quienes pueden quedar al margen.
Así lo plantea César
Kuzma, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Paraná (PUCPR),
Brasil, y coordinador ejecutivo del Foro Mundial de Teología y Liberación,
quien participará este viernes 28 de agosto en el primer conversatorio del
ciclo promovido por Amerindia, bajo el título “El poder tecnológico, la IA y la
Teología de la Liberación”.
La dignidad humana como
punto de partida
Para Kuzma, la Teología
de la Liberación mantiene una estrecha relación con el magisterio social de la
Iglesia al colocar la opción por los pobres como fundamento de su reflexión. En
este horizonte sitúa también las preocupaciones expresadas por el papa León XIV
en Magnifica Humanitas y anteriormente en Dilexi Te, particularmente frente a
la pobreza, la desigualdad y las estructuras que oprimen y explotan.
“No nos oponemos a la
tecnología ni a estos avances, pero debemos garantizar siempre lo humano”, explica
el teólogo. El criterio, añade, debe ser que el progreso alcance a todos y que
nadie quede excluido de sus beneficios.
Esta mirada adquiere
especial relevancia ante una inteligencia artificial cuyo desarrollo y control
pueden concentrarse en pocas manos. Por este motivo, Kuzma considera que la
Iglesia está llamada a formular preguntas relacionadas con “el derecho, la
dignidad, la justicia y la libertad”, entendidas de manera integrada.
El académico retoma, además, la crítica al paradigma tecnocrático presente tanto en Laudato Si’, del papa Francisco, como en Magnifica Humanitas. A su juicio, este paradigma puede desplazar a la persona del centro y convertirla en rehén de sistemas tecnológicos que tampoco pueden considerarse neutrales, pues están gestionados por personas, instituciones y estructuras de poder.
“Mientras haya excluidos, habrá teología de la liberación”
Frente a estos desafíos, Kuzma sostiene que la Teología de la Liberación debe mantenerse abierta a los nuevos escenarios y a los cambios que atraviesa la sociedad. “Debe estar en constante actualización, de forma dialogante y abierta a las nuevas realidades”, sostiene.
Esto implica establecer un diálogo con la ciencia y la tecnología, reconocer a nuevos actores sociales y buscar nuevas herramientas para interpretar una realidad que cambia rápidamente. La inteligencia artificial también se convierte en un nuevo campo para la reflexión teológica.
“Mientras haya excluidos, habrá teología de la liberación”, expresa Kuzma. Por ello, cuando los avances tecnológicos no son inclusivos, corresponde desarrollar una mirada crítica y un “profetismo utópico”, inspirado, señala, en la herencia teológica de Ignacio Ellacuría.
La pregunta, entonces, no es únicamente qué puede hacer la tecnología, sino a quién beneficia, quién queda fuera y qué estructuras de poder se reproducen a través de ella. La mirada de esta teología, indica Kuzma, debe dirigirse “siempre hacia quienes se ven vulnerables y en situación de precariedad por el sistema”.
Teología “en salida y sinodal”
El teólogo manifiesta que las nuevas tecnologías están acompañadas por nuevas estructuras de poder y por formas de exclusión que no siempre son visibles. Ante este escenario, considera que la labor teológica requiere valentía para abordar los desafíos que surgen del cruce entre las dinámicas globales y las realidades locales. “En esta búsqueda de la justicia y la verdad, lo global y lo local se entrecruzan y nos interpelan a realizar nuevos aportes teológicos”, señala.
Su propuesta apunta a una reflexión “abierta y receptiva, crítica y constructiva, en salida y sinodal”, capaz de dialogar con las transformaciones del presente sin perder de vista la dignidad humana y la opción por quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.
César Kuzma