Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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23 de junio de 2016

Lo que va de ayer a hoy...Ver juzgar y actuar

Historias bíblicas  de ayer que se repiten hoy



Mirar + repetir + actividades
        o…
Ver + juzgar + actuar


Este  título es lo que se llama un dilema  entre 3 pasos u otros 3 pasos distintos que  tendremos que resolver en nuestras opciones de vida.

Ayer
Cuando hablamos de ayer,  en esta ocasión nos referimos sobre todo a un modo de vivir en este mundo, con  sus  acontecimientos, cambios  físicos o sociales… pero  abordar  todo  dando tres  pasos tímidos  que podemos llamar:
Mirar + repetir + actividades.

VER:
Me explico: Una cosa  es mirar y otra ver.
Para ver hay que mirar, sí, pero se puede mirar sin ver
Recuerden la conocida frase  “cuando al tonto le señalan algo con el dedo…  él se queda mirando al dedo; no se entera de lo que le están señalando.
También puede suceder que a alguien le señalen una realidad, y la  mire,  pero no ve lo que le señalan sino algo que distrae su atención…
¿Qué pensarían ustedes de  quien, al contemplar esta foto comentase:  “¡qué tejido más bonito! ¿De qué país es típico?” Pero no se fijase en el rostro y  las costillas que resaltan en el cuerpecito del niño. 

Entre el mirar y el ver, tenemos como enlace el “fijarse”. Naturalmente cada uno se fija en lo que le interesa.
Ese es precisamente  uno de los trucos de la publicidad: Ante una realidad  nos seleccionan aquello en lo que nos debemos fijar.  Ninguna foto es neutral. Cuando  enfocamos algo con  el objetivo  de nuestra cámara, ese objetivo ya es “subjetivo”.


Por algo dicen los técnicos en sociología de la información que lo que no aparece  en la prensa, la televisión… no existe.

Pero no queremos hablar ahora de los medios de comunicación sino de nuestra visión de la realidad.  De aquello en que nos fijamos, lo que vemos También, hablando del oído: lo importante no es lo que oímos sino lo que escuchamos.  “No hay mayor sordo – decimos – que el que  no quiere  escuchar”. Pues ahora     dejamos el ver y damos otro paso:

REPETIR. 
Ante lo que hemos  visto, si es algo que nos llama la atención,  nos surgen pensamientos…  pero  esos pensamientos no nacen de la nada, porque según vamos avanzando en la vida,  vamos teniendo en nuestra memoria una serie de conocimientos, de sentimientos, de ideas “prefabricadas”  y según esas ideas analizamos lo que vemos.

Volviendo a la imagen anterior: quien  desde su infancia, en una sociedad  racista  ha  aprendido a mirar a los que son distintos por raza, clase social… como  despreciables, ese al ver la foto,   no hará mucho caso de la situación  del pequeño.  Dirá que está así por culpa de sus padres que no trabajan, por mala suerte… y sólo fijará su interés en dónde podría comprar una tela típica como esa de la foto para ponerla en la mesa del comedor como mantel (porque él come sobre manteles todos los días).

Por eso  más que reflexionar sobre lo que ve, sus causas y consecuencias, automáticamente su cerebro repite  los conocimientos que ha  adquirido  gracias a su ambiente social y a  la educación  que  ha recibido. Procura no hacerse muchas preguntas.

Su comentario a la foto le  puede llevar a  decidirse  por alguna…:
  
ACTIVIDAD  en consecuencia de lo que vio, que podría ser: “voy a enterarme dónde se pueden comprar unas  telas de esas tan bonitas. Dentro de  una semana es el cumpleaños de mi prima.  A ella le gustan los objetos típicos”…

Tal vez sea esto una caricatura, pero en nuestra vida podemos convertir situaciones  más o menos dramáticas o trágicas en caricaturas de una realidad que nos trae sin cuidado, tanto a nivel individual como colectivo.

Conozco asambleas donde, ante problemas serios o angustiosos la reacción no es poner remedio, sino realizar “actividades”, más o menos interesantes o folklóricas - eventos se suelen  llamar - donde, como dice el refrán,  todo queda en “mucho ruido y pocas nueces”.  Actividades tal vez  muy movidas,  pero que no tienen consecuencias en el fondo de la cuestión,  porque miraron sin ver,  repitieron tópicos sin  pensar  con espíritu crítico y luego lo único que hicieron fueron ACTIVIDADES sin consecuencia. 
Y con eso saltamos al  

Hoy 

Como decía al principio,  aquí  el ayer, es mirar atrás, a lo que “siempre se ha hecho así” y el hoy  es mirar- más que al futuro,- mirar al frente, al presente  que podríamos transformar.
De ese modo,  el hoy presente nos pide tres pasos distintos:

VER + JUZGAR + ACTUAR

VER.- No tratamos de ver fotografías o películas,( lo  que también puede ayudarnos,) sino tener los ojos abiertos a la realidad viva.

No podemos ver toda  esa realidad, pero sí  hacer un esfuerzo por enterarnos de lo que sucede a nuestro alrededor., o en alguna situación que estamos pasando.  

La realidad con todos sus matices, elementos positivos y negativos… no vamos a encontrarla nunca.  Nuestros ojos y oídos no van a poder   abarcar  todo lo que sucede cerca o lejos de nosotros,  pero no  estemos  pasivos, sin hacer un esfuerzo por ver, para ser conscientes de lo que está sucediendo.  Ese es el primer paso.  Por eso  es bueno  que el diálogo, la discusión amistosa, no agresiva,   nos ayude a acercarnos humildemente a la realidad.  Pues  así    demos un paso más. 

JUZGAR   Esa palabra suena peligrosa, agresiva. “No juzguen y no serán juzgados” dijo Jesús. Pero aquí no  se trata de juzgar al prójimo, sino  juzgar la realidad que hemos visto y tal vez juzgarnos a nosotros mismos. En vez de juzgar podríamos  decir: pensar, analizar, reflexionar, … Pero elijo juzgar en homenaje al hombre  que fue de los primeros en proponer este modo de  discernir nuestra misión en la vida  Muchos sabrán a quien me refiero:
Joseph Cardijn sacerdote belga  que entregó su vida por la liberación de los jóvenes obreros. Fundó la JOC, : juventud obrera cristiana,  que hoy se ha extendido por gran parte del mundo. Su método “la revisión de vida”, se apoyaba en estas mismas  palabras, ver + juzgar + actuar.   

Esto ha influido en muchas personas y grupos de reflexión para trabajar  por la verdad  y la justicia con los pies en la tierra.  En el  último concilio  los obispos trabajaron  siguiendo este sistema  y es un instrumento importante para buscar el camino  de vida y acción.

Estábamos, después de ver,  abordando el juzgar. Después de haber visto lo que sucede en algún caso de nuestra situación personal o comunitaria y de preguntarnos: ¿y esto qué causas  tiene?,  ¿qué  consecuencias  puede tener?...  Vamos al fondo de la situación vista y pensamos qué hace falta  para que sea algo positivo en  la vida, no  sólo  nuestra, sino de la sociedad.

Si somos seguidores de aquel Campesino Galileo, de su acción y su palabra: ¿Cómo  se refleja en Él esta situación nuestra y qué respuesta podemos darle?. O sea: juzgamos esa realidad iluminándola con  el espíritu, palabra y acción de Jesús .Si estas reflexiones  se hacen en grupo se trata de buscar juntos esa luz  para saber que tenemos que hacer. Así nos preparamos para dar el tercer paso. 

ACTUAR.  No podemos quedarnos solamente en analizar la realidad y reflexionar que respuesta puede tener en nuestra vida.  Hace falta que ahora se responda con acciones concretas para  que nuestra realdad y el ambiente donde estamos vaya cambiando. Es preciso ser decididos y no quedarnos en palabras, sino de verdad actuar  sobre esa  situación que habíamos planteado. Este paso es el más delicado.
Podíamos limitarnos a: ver, reflexionar… y ahí termina todo sin acción. No se trata de actividades superficiales que no produzcan ningún cambio personal ni social.  Es cuestión  de ir poco a poco transformando este mundo en que vivimos según lo que hemos visto y reflexionado en los pasos anteriores.

También es posible  que demos el tercer paso pero nos equivoquemos en la acción o  nos acusen de que es errónea  nuestra toma de compromiso, Puede que tengan razón.  También es posible  que nuestras acciones sean fieles a la justicia a la paz, al evangelio,  pero por  eso  han molestado a quienes se limitaban a “mirar sin ver”, a “repetir normas pasadas” sin conciencia crítica, a hablar, hablar… “sin hacer nada”.

En todo caso  si nos acusan de cometer errores en la acción,  es bueno responder a quienes se empeñan en que todo siga igual,  a  los  que critican toda  iniciativa que inquiete su tranquilidad…  es bueno  responderles:
Ustedes llevan mucho tiempo equivocándose a favor de los privilegiados. Permitan que alguna vez nos equivoquemos cuando intentamos un mundo nuevo donde quepan todos. 

Este  sistema de “revisión de vida” que hemos presentado  puede servir para quienes  revisan  en soledad  su camino  personal y sus actos, o para  quienes en  grupos, pequeñas comunidades, equipos de trabajo y reflexión  no quieren quedarse en palabrerías  y ponen su vida en la tierra  al servicio  de este mundo que somos todos.