Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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6 de diciembre de 2018

ADVIENTO: DETECTIVES DEL DIOS ESCONDIDO

ADVIENTO: DETECTIVES DEL DIOS ESCONDIDO 
Alberto Iniesta

Hermanos:
hemos ido muchas veces a la enorme estación
y se nos ha dicho por el altavoz:
«Llega inmediatamente por la vía 12»
o «llega por la vía 4».
Pero no.
No llegaba Dios.
Era una estrella o un estrello del cine,
o un magnate de las finanzas,
o un general de la OTAN,
o un gran político,
o una gran figura eclesial,
quizás hasta un visionario religioso…
Pero no era,
no,
no era Dios.
¡Tantos advientos!
¡Tantas esperas ya…!
Y volvíamos a casa con el mal sabor de boca
de la tomadura de pelo,
o de nuestra ingenua candidez,
prometiéndonos que otra vez iban a engañar a su tía…
Pero, vamos a ver, hermanos:
¿dónde podemos encontrar a Dios?
Todo el Antiguo Testamento esperándole los reyes,
los sabios,
los importantes.

Quizás esperándole en la torre del templo,
o en el palacio real,
en la clase de los teólogos.
Y luego les hace trampa.
Se esconde entre los analfabetos y los animales,
que a tantos les parece casi lo mismo.
¡Dios tiene unas bromas!
¿Dónde esperas a Dios en este Adviento, hermano?
¿No piensas que estará en tu barrio,
en tu asociación de vecinos con larga lista de problemas,
en el dolor humilde y rutinario de tu vecino
o en tu misma casa,
en medio de tus problemas, de tus luchas y de ti mismo?
Este Adviento sería un buen momento
para hacer de detectives de Dios.
Veríamos entonces qué cerca está.
Pero a su manera.
Esa manera que es la nuestra,
porque lo chocante es que Dios nos «imita»,
se hace vida nuestra en toda su vulgaridad,
y eso es lo que más desconcierta a los miserables,
hambrientos de magia y milagrería.
Seamos capaces de descubrir a Dios
en la rutina de todos los días
en la enorme grandeza de nuestra vulgaridad.
Vuestro hermano en la esperanza.
+++
Poema de Alberto Iniesta
Para algunos, San Alberto de Vallecas
Obispo  al que no canonizarán.  El único de España que asistió al entierro de Mons