Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo de Ana Isabel Pérez y Martín Valmased

4 de noviembre de 2021

Palabras a Voleo - CIENCIA Y CONCIENCIA


 

 Palabras a voleo

Martín Valmaseda

Esta vez les voleamos  dos palabras que  aunque  en  realidad  son bien  distintas  una  es  como una caja   llena  de… pues eso  de  contenidos  y  la otra  puede  lógicamente contener  algo  pero  sobre todo  tiene ojos  para ver  lo  que la  rodea. Les digo las palabras  que son:

CIENCIA Y CONCIENCIA

Para  explicarme  voy a  usar un cuento.

Érase  un piloto  que volaba  en su avioneta, cuando le empezó a fallar  el motor.  Desesperado  se lanzó en  paracaídas. Cayó, cayó…  hasta que se detuvo  colgado  de las  ramas de un árbol.

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Lo malo es  que fue la tela del paracaídas la  que  se enganchó, pero el  cuerpo del piloto se balanceaba  como un incensario a  bastantes metros del  suelo. Gritó mirando si  alguien  pasaba  por  allí. Al  fin  un  hombre apareció.  El piloto-marioneta aumentó sus gritos  y  movimientos hasta que el  caminante se acercó al pie  del  árbol. 

El  colgado la dijo a voces:  “por favor  no sé dónde he caído. ¿Me puede decir dónde estoy?”

El  caminante se le  quedó mirando un rato  y le  dijo: Pues… pues está  usted  colgando  de un árbol  con las cuerdas  de un paracaídas, creo. Y  siguió mirándolo

El piloto también se  quedó    un rato en  silencio, hasta  que le preguntó; “¿es usted sacerdote,  verdad?”

El interpelado, puso cara de  sorpresa.  No llevaba sotana, ni siquiera  esa tirita  blanca  en  el  cuello.  Dijo:  “sí   soy sacerdote pero  ¿cómo  lo adivinó?”

La respuesta fue: “ porque  lo  que   usted me  dice es verdad  pero no me  sirve para nada”

Así  termina el chiste.  Tiene su  tono  anticlerical. También le podría  haber preguntado  si  era científico  especializado en  pájaros o en  psicología  cuántica. Pero así nos vale.  La respuesta de aquel clérigo  podría haber sido distinta : “está usted en Villa Nueva del Pardillo o  a dos kilómetros  del aeropuerto  de Cobán” y  enseguida decirle:… “espere un poco que  voy a buscar  una escalera o a llamar a los bomberos”. Eso  si hubiera  tomado  “conciencia”  de lo que  aquel  piloto pendiente necesitaba de verdad.

Pues  seguimos  con  nuestras dos  palabras:  

Ciencia es  saber    realidades, más o menos  útiles o inútiles.

Conciencia  es saber  para  qué sirven,  qué  se  puede hacer con  ellas,  o  cómo defenderse de ellas.

Los científicos  suelen  saber muchas cosas y  escribir libros que en algunos casos a nadie le interesan.

Las personas  con conciencia  sabe lo que les pasa  a  ellos y  a  quienes les rodean  y  que consecuencias tiene  para  la  vida.   Esa conciencia  les  mueve  a  algo  más. Llamar a los  bomberos  o  hacer algo  de provecho para los  que lo necesitan.

La CIENCIA y la CONCIENCIA  se pueden ayudar mutuamente.

En  este mundo  va aumentando  la CIENCIA  y  cada  vez hay  más CONCIENCIA.  

De  pequeños nos  hablaban  sólo  del   “examen de conciencia. Cada  uno la  suya. Pero luego nos dimos cuenta, de mucha  conciencia  errónea  cuando pensábamos  en  pecados que no lo son tanto y  hoy  nos  damos  cuentas  de pecados que sí lo  son; y de los que  no  habíamos sido conscientes…  sobre todo cuando  nos dimos  cuenta  de la conciencia social: de que   estafar, no pagar   a  los   empleados, mentir  con las fake news  en los informativos , no  acoger a los  emigrantes…  es más  grave  que no ir a misa el  domingo.

Tanto la CIENCIA como la CONCIENCIA  van  avanzando y se ayudan mutuamente.    Cuando  Galileo dijo que la tierra giraba en  torno  al  sol, si  se descuida lo queman,  porque la  conciencia  de los  teólogos  de la época  afirmaban que la biblia decía lo contrario  y  no  sabían  que el mito  es parte de la ciencia  y la cultura.  

Actualmente  se habla  de conciencia “ingenua”: las diferencias  entre

pobres y  ricos  se veían  y algunos aun lo ven,  como realidades de la naturaleza o     como conciencia “mítica” voluntad de  Dios  que   ha  querido (¡) que unos naden en la  abundancia y muchos se mueran de miseria.  

Ahora  la  conciencia  “crítica”  en la teología  de la liberación  reconoce que     Dios  ¡no  quiere! que  los niños  se  mueran  por  subalimentación  o que  no haya buenas  escuelas para  todos. 

 ¡La  pobreza  no  es una desgracia  sino una injusticia! 


En estos  momentos  la conciencia está apoyando a  la  ciencia  y  haciendo  que la  humanidad  en su  conjunto  progrese,  pero nos  va a costar  trabajo.  Todavía la inconciencia está  destruyendo  el mundo y el papa Francisco tiene  que escribir  la Laudato si.  Hoy  no se  queman brujas pero  los  talibanes (o los machos cristianos) todavía esclavizan a las mujeres.


Que cada uno  de nosotros  vayamos  avanzando  en  ciencia y  sobre  todo en  conciencia crítica.