Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

16 de abril de 2026

“NO TENGO MIEDO…”

 

No fue una respuesta cargada de enojo… fue una respuesta nacida del alma.

En medio del ruido, de las críticas y de un mundo herido por la guerra, el Papa León XIV no eligió pelear… pero tampoco eligió callar. Desde lo alto del cielo, en pleno vuelo, dejó caer palabras que no buscan aplausos, sino despertar corazones.

“No soy un político”, dijo con serenidad.

Y en esa sencillez, recordó algo profundo: su voz no pertenece al poder… pertenece al Evangelio.

Pero su calma no es silencio.

Su paz no es debilidad.

Con firmeza, levantó la voz por los que sufren, por los inocentes, por quienes han perdido todo en medio de la violencia.

Porque cuando el dolor del mundo grita… el corazón del pastor no puede quedarse quieto.


Y entonces, con valentía, dijo:

“No tengo miedo…”

No es un reto.

Es una misión.

Es la certeza de que la verdad no necesita gritar para ser fuerte.

Es la fe de quien sabe que Dios camina incluso en medio de la oscuridad 

Porque el Evangelio no se negocia.

No se usa.

No se adapta al poder.

Se vive… se anuncia… y se defiende con amor

Hoy, en un mundo dividido, su voz nos recuerda el camino que muchos han olvidado:

“Bienaventurados los que trabajan por la paz…”

No es política.

Es algo más grande.

Más profundo.

Más eterno.

Es el Evangelio

Publicación de  Facebook  FamiliaCatolik