Historias bíblicas de ayer que se repiten hoy
Arriba y abajo, delante, detrás,
izquierdA, derecha
izquierdA, derecha
Ayer,
No recuerdo muy bien, porque uno ya dejó
la escuela hace mucho, como alumno y como maestro, pero ese título que pongo
arriba creo que tiene que ver con una cosa
que se llamaba adverbios. Eran muchos y ocupaban varias páginas de la
gramática…
Esos que pongo ahí eran adverbios
de… de lugar creo. Sí, sí, de eso. También se pueden llamar adverbios “para no
perderse”, o “para perdidos”. El primer
adverbio de lugar, es el llanto…
“¡mamá!” Grita gimiendo el pequeño, cuando se ha perdido en el tráfico de la gran ciudad….
O “¡eh!”
Cuando grita el escalador perdido entre las rocas de la montaña.
Me dicen que esos no son adverbios. Ya, pero son “de lugar”. Nos sirven para indicar dónde estamos, y eso es
lo que me importa.
Los
seres humanos de la antigüedad en sus primitivos idiomas necesitaron
expresar dónde, físicamente, se encontraban. Para ello agitaban sus
manos o señalaban con él dedo.
Según
empezaron las personas a tener más conciencia y lengua más ágil, usaron otras
palabras para expresar dónde se encontraban, ya no sólo físicamente
sino mental o socialmente.
Nos
cuentan los evangelistas cómo Jesús
buscaba a la gente y los escogía según el lugar donde estaban. “¡Eh Zaqueo, baja de ahí arriba que quiero ir a comer contigo!”
Y
aquella vez en
que…
Dijo a los de la derecha: “Vengan
benditos porque tuve hambre y me dieron de comer”… y a los de la izquierda al
revés: apártense de mí porque…
A
él mismo me lo colocan arriba y a la
derecha de la gloria del Padre.















