Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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31 de agosto de 2016

Lo que va de ayer a hoy... HACER REDES O CAER EN LAS REDES


Historias bíblicas  de ayer que se repiten hoy



HACER REDES 
O  CAER EN LAS REDES



Redes, palabra que está de moda, que siempre lo  ha estado… pero  cambiando  de significado en muchas ocasiones.

Para empezar por algún lado, empezamos en un ayer que seguramente están ustedes imaginando.

Ayer 
Sí, fue entonces, cuando  medio muertos de sueño, al borde del lago, después de una noche intentando pescar, vino a meterse en sus vidas aquel marinero de tierra adentro.

Le prestaron la lancha porque la gente se le apretujaba y lo podían tirar al lago. Se sentó en la popa y habló, habló…
Los pescadores estaban con la boca abierta.
Cuando terminó el sermón y los oyentes se dispersaron, Pedro le alargó la mano para que volviera a la orilla. Pero aquel campesino parece que le había agarrado gusto al balanceo de la lancha:
-        “Vengan,  vamos a pescar”
Pedro y Andrés se miraron.
-        “Disculpe compañero.  Hemos pasado toda la noche intentando eso y no hemos pescado nada”.
Pero le miró a la cara y vio su gesto decidido. Para quitárselo de encima siguió:
-        “Aunque si te empeñas haremos otro intento”.
Soltaron amarrar, izaron la vela y entraron un poco por el lago
Echaron con desgana las redes.
Cuando ésas empezaron a pesar como plomo se  inclinaron  ante él  mirándolo con asombro y respeto.
-        “Apártate de mí que soy un pecador”
………………………………..
Esa historia de las redes se cuenta  en el evangelio varias veces de distintas maneras,  pero  las redes allá se quedaron.



  En  el fondo del lago, un año de sequía, encontraron una barca que los arqueólogos dataron del siglo I. Puede ser o no de Pedro, o  de la familia Zebedeo. Pero de las redes ni rastro. A no ser que en el tesoro de alguna catedral medieval se conserve en relicario de plata un trozo de cordelitos: reliquia de las redes de San Pedro. Todo puede ser ya que existe hasta una pluma del ala del arcángel Gabriel que la Virgen debió de arrancarle como recuerdo de su visita.
Pero estábamos hablando de aquellas redes y su  significado.  Fueron desde tiempos antiguos un instrumento para agarrar de todo, pescados o gente.  Una vez enredados los peces, los pescadores tiran los que no sirven y van  al mercado los que son apetitosos.
Eso sucedió ayer  y fue sucediendo después  pero de modos muy diferentes.

DESPUÉS

  Los pescadores que sucedieron a Pedro, Andrés y compañeros salieron a la pesca de hombres para enredarlos en aquellas nuevas comunidades que se iban formando. Las redes que debían usar comprendieron que no eran de cuerda sino de amor, servicio,  de palabras calurosas, de sangre: la propia  que dieron en defensa y testimonio de lo que predicaban…
Eso  fue al principio del después.

Pero “más después” algunos pescadores, diciendo  que seguían al profeta de Nazaret,  empezaron a pescar inspirados por poderes imperiales.   Usaron como arpones de pesca lanzas y espadas.

Atravesaron mares y en nuevas orillas siguieron pescando y cazando seres humanos. Aquello fue muy triste.

Ya ni siquiera usaban redes, a lo más cadenas y rejas.
Afortunadamente surgieron fieles seguidores del Nazareno que se enfrentaron a los cazadores gritándoles, indignados:

¿Con qué autoridad

habéis hecho tan detestables

guerras a estas gentes que estaban

en sus tierras mansas y pacíficas,

donde tan infinitas dellas, con muerte

y estragos nunca oídos habéis consumido?


 ¿Éstos no son hombres?...


 Y a pesar del maltrato sufrido por aquellos hombres y mujeres,  se formaron redes nuevas de verdaderos seguidores libres del Crucificado

Y aquí permítannos saltar al momento en que aparecieron nuevas y extrañas redes. Ya podemos hablar de

HOY

Siguieron utilizándose las redes de pesca,  aunque ha sido necesario regular su uso y tamaño, para que los modernos  barcos no dejen  los mares desiertos de peces y se acaben las especies marinas…
Pero ahora hablamos de las redes diferentes que han surgido en el planeta.
Son redes que no necesitan cuerdas visibles, a lo más cables y altas torres.

Y algo maravilloso sucedió. Que los seres humanos empezaron a no estar  enredados, presos, dentro de las redes, sino formando parte de ellas. Empezaron a crearse las redes sociales.


Y vio Dios que tal vez aquello podía ser bueno.

Ya no se manejan  esas redes entre el oleaje de los mares  sino en ciudades y aldeas,  con hilos invisibles que  se entrecruzan por el aire.



Yo te haré pescador de hombres le había  dicho el carpintero al pescador de Galilea.

Y ahora nos encontramos a un pescador argentino echando las redes por encima de todos los mares y continentes, alargando las manos para extender con la gente redes de libertad.

Pero al mismo tiempo que el pescador Francisco se cuelga de esas redes en el mundo entero se han enredado en la humanidad redes y redes de todos los tamaños y colores, de todos los pensamientos y sentimientos,  amores y odios.
Entre los hilos invisibles de esas redes se han enganchado cuentas bancarias,  drogas, misiles, garras de violadores, despachos de dictadores, teclados de mentidores…laboratorios de investigadores, mensajes de educadores, reflexiones de sabios pensadores.

Y, a través de esas redes, se han podido ver y escuchar los llantos de niños hambrientos, los lamentos de emigrantes,  los cantos de indignados, las oraciones y mensajes de místicos y soñadores en un mundo de paz, las voces de profetas…

Hoy en el oleaje de  esta humanidad revuelta  flotan o se hunden dos clases de seres humanos, los que caen en las redes opresoras y mentirosas o los que forman redes de comunicación, de comunión, de búsqueda de amor y verdad.
¿En cuál de ellas está usted enredado?