Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

18 de agosto de 2016

Laudato Si: 17 HERMANO PETRÓLEO



Hace millones de años yo fui bosque. Cuando mi vida terminó, volví a la tierra. Me descompuse… Y con el tiempo me fui convirtiendo en esta pasta negra y apestosa. Ahora soy petróleo.



FRANCISCO         ¡La paz esté con ustedes, hermanas y hermanos! ¡Paz y felicidad y bendiciones de Dios, que es padre y madre nuestra! Soy Francisco de Asís, amante de la Naturaleza y amante de sus criaturas…

BARQUERO ¡Agárrese bien, padrecito, que hay olas!

FRANCISCO         Estoy navegando por el río más caudaloso del mundo… ¡el gran Amazonas, el río mar, como lo llaman! Estoy en la Amazonía del Brasil… A mi alrededor, árboles inmensos, una selva tupida… Hermano barquero, ¿falta mucho para llegar?

BARQUERO No se impaciente, padrecito… ¡ya falta poco!

BARQUERO Listo, padrecito. Hemos llegado.

FRANCISCO         Pero… ¿esto qué es? Usted me dijo que íbamos a la ciudad más hermosa del mundo…


BARQUERO Y aquí es, padrecito. Una ciudad petrolera… Esos pozos que ve al fondo son de la empresa china. Más allá están los gringos. Y de este lado del río, los brasileños, allá los argentinos… ¡petróleo por todas partes!

FRANCISCO         No te entiendo, hermano barquero. ¿A esto llamas lo más hermoso?

BARQUERO El petróleo es riqueza, padrecito. Es el oro negro, la bendición de dios. El petróleo es dinero. ¡Dinheiro! ¡Money!

FRANCISCO ¿Y esta mancha de grasa negra que estoy viendo, enorme, que ensucia el río?

BARQUERO Ah, es que hubo un derrame… Un accidente… Pero eso no tiene importancia. ¡Esta selva lo aguanta todo!

FRANCISCO         Déjame en este muelle, hermano barquero. Y muchas gracias.

BARQUERO Muy bien. Lo recojo mañana, padrecito, a esta misma hora… Y disfrute… Vaya por ese camino y va a encontrar de todo, cantinas, garotas sabrosas… hasta niñas, indiecitas… ¡adiós!

FRANCISCO         Uff… Tanto viajar para llegar a este lugar tan desagradable… ¿Qué voy a hacer aquí? ¿Con quién podré hablar?

PETRÓLEO   Baja la cabeza, Francisco… Habla conmigo, con esta mancha negra y grasienta que estás pisando. Escucha mi atribulada historia.

FRANCISCO Y tú, ¿quién eres?

PETRÓLEO   Di mejor quién era. Hace millones de años yo fui bosque. Cuando mi vida terminó, volví a la tierra. Me descompuse… Y con el tiempo me fui convirtiendo en esta pasta negra y apestosa. Ahora soy petróleo.

FRANCISCO Ajá, con que tú eres el famoso petróleo. Yo no te conocía.

PETRÓLEO   Y preferiría que nadie me conociera. Pero empresarios muy poderosos perforan pozos y más pozos para sacarme del fondo de la tierra y del fondo de los mares.

FRANCISCO Y tú, ¿para qué sirves, hermano Petróleo? Cuéntame.

PETRÓLEO Yo soy energía. Me extraen, me refinan, me queman para mover motores, para dar luz y calor, para cocinar, para asfalto, para plásticos, hasta para ropa, para todo. El mundo se mueve gracias a mí.

FRANCISCO         No sabía que eras tan importante, hermano Petróleo.

PETRÓLEO   Levanta la vista, Francisco. ¿Ves esos balancines que suben y bajan, esos que parecen picos de pajarracos negros, buitres gigantes? Están chupándome por debajo de la tierra.

FRANCISCO         Pero si eres tan útil a la humanidad, no entiendo por qué estás tan enojado.

PETRÓLEO   Porque ensucio, contamino. Aquí donde me ves y donde me hueles, yo soy el corazón del problema del cambio climático.

FRANCISCO ¡Otra vez el cambio climático!

PETRÓLEO Escucha, crianҫa de Dios. Cuando me queman para conseguir energía, de mí salen gases sucios de carbono que suben a la atmósfera y forman un abrigo que envuelve a la Tierra… Los rayos del Sol entran pero no pueden salir después… La Amazonía y el planeta entero se recalientan…

FRANCISCO Dime una cosa, hermano Petróleo. ¿Por qué te has derramado aquí, en el río?

PETRÓLEO Estas empresas, Francisco, dicen que trabajan con “tecnología limpia y de punta”. Pero es mentira. A cada rato revientan los tubos por donde me sacan y todo se contamina. Los ríos, la selva… Ensucio el agua, enfermo a la gente…

FRANCISCO         El barquero que me trajo aquí decía que eres la bendición de Dios.

PETRÓLEO La maldición de Satanás, Francisco. Mi hermano el carbón también ensucia, pero menos. Y mi hermano el gas. Pero yo soy el peor.

FRANCISCO ¿Te confiesas culpable, entonces?

PETRÓLEO   Sí, por mi culpa las empresas desalojan a comunidades enteras, acaban con los pueblos indígenas que viven en la Amazonía, separan a las familias, meten alcohol y prostitución, se contamina el agua que bebe la gente… Una desgracia.

FRANCISCO         ¿Y la gente no protesta?

PETRÓLEO   A los líderes que protestan los encarcelan, a algunos los matan. Tienen militarizados los pozos. Las corporaciones y los gobiernos se ponen de acuerdo para callar a las comunidades. No les consultan para la explotación.

FRANCISCO         Por lo que me cuentas, tú, el famoso petróleo, provocas más daño que bien. Causas más desastres que los mínimos beneficios que tal vez lleguen a las comunidades de la Amazonía.

EMPRESARIO ¡Nunca he oído una conversación más estúpida que la de este curita hablando solo! ¡Decir que son mínimos beneficios! ¿Y no les hemos regalado una escuelita y una cancha de fútbol? ¡Ingratos!... ¡Usted, curita, no hubiera llegado hasta aquí sin la lancha que quema gasoil!... Y los indios andarían todavía en cueros y comiendo yuca si no fuera por el progreso que hemos traído a esta maldita selva!

PETRÓLEO   ¿Lo escuchaste, Francisco? Así piensan los empresarios y muchísima gente. Piensan que el progreso y el desarrollo dependen de mí. No pueden imaginar el mundo sin mí.

FRANCISCO         ¿Y cuándo tú te acabes qué harán? Porque nada es eterno, solo Dios.

PETRÓLEO   A lo mejor, antes de que me acaben, los acabo yo a ellos. Porque el calor y los gases que yo produzco van a arruinar el planeta.

FRANCISCO Dime una cosa, Petróleo… ¿hay otros lugares como éste?

PETRÓLEO   Un montón. Viaja a Venezuela, donde están las mayores reservas. Y a Perú y a Colombia y a Ecuador y a Brasil y a Bolivia… Están rifando la Amazonía, como los bandidos cuando se reparten el botín. Hasta el Yasuní, un paraíso, la zona con más variedad de vida en el planeta, también lo están destruyendo para sacarme a mí.

FRANCISCO ¿Y qué solución tiene esta tragedia, hermano Petróleo?

PETRÓLEO   Que me dejen en paz. Que no saquen ni un barril más. Que no quemen ni un galón más de gasolina.

FRANCISCO         ¿Y de dónde sacarán la energía que necesitan?
PETRÓLEO   Del aire, del agua, del Sol, de los volcanes… energías limpias que no se acaban y no ensucian. ¡Y tienen que hacerlo rápido, Francisco, muy rápido si quieren salvar la única casa que tienen en el universo!

Dice el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si, Alabado Seas:

Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas– necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora. Mientras no haya un amplio desarrollo de energías renovables, que debería estar ya en marcha, es legítimo optar por lo menos malo o acudir a soluciones transitorias… Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida. (Laudato Si 165, 55)

Y dijo el Papa Francisco en el Encuentro con los Movimientos Populares en Bolivia:

El mundo reclama de todos los gobernantes preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado.

PREGUNTAS PARA EL DEBATE

1- ¿Podríamos vivir sin petróleo, sin carbón, sin gas?

2- ¿Los pozos petroleros han ayudado al desarrollo de las comunidades donde se encuentran?

3- Gobiernos de derecha y los llamados progresistas extraen petróleo y explotan minas. ¿Cuál es la diferencia entre ellos?