Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo
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12 de abril de 2020

Sostener la vida y la comunidad: Comisión de Justicia y Paz

Sostener la vida y la comunidad: 
Comisión de Justicia y Paz de España

La Comisión General de Justicia y Paz de España vive con gran dolor y tristeza la enfermedad y la muerte de tantas personas debido a la pandemia del coronavirus. Queremos expresar nuestra cercanía hacia quienes directa o indirectamente sufren la enfermedad, y nuestro inmenso agradecimiento a todo el personal sanitario, científico, de emergencias, suministros y apoyo que contribuyen a sostener la vida.

    Esta crisis saca lo mejor de cada persona situando la solidaridad en el centro, haciéndonos sentir lo común, lo que nos une. Hoy más que nunca estamos viviendo el apoyo mutuo, el “todo está conectado”. Asimismo, nos ofrece la oportunidad en este tiempo de Cuaresma de una conversión ecológica integral, como describe la Laudato si’, experimentando un  consumo  respetuoso con nuestro planeta y su biodiversidad y un cuidado desde la austeridad.

    También, pone de manifiesto los numerosos y graves recortes que han sufrido la sanidad y el conjunto de las políticas sociales,  que son las que legitiman un estado social y democrático de Derecho. Nos duele que el gobierno de los recursos escasos disponibles en las administraciones públicas haya priorizado la compra de armas frente a las carencias de la población española, así como la ejecución de políticas cortoplacistas.



    Lamentamos la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran multitud de profesionales en riesgo de contagio por la falta de equipos de protección individual. Manifestamos además, nuestro reconocimiento y solidaridad con aquellas personas  que, a pesar de exponer su salud y seguridad,  trabajan por mantener los servicios esenciales atendiendo a las personas que más lo necesitan.

    Apoyamos y deseamos el máximo acierto a las autoridades públicas y sanitarias en la difícil gestión de esta crisis. Hacemos un llamamiento a fin de que se articulen e impulsen todas las medidas necesarias de apoyo y protección hacia las  personas más afectadas, las que se encuentran en situaciones de internamiento, las que se hallan en una situación administrativa irregular, las mujeres víctimas de violencia, las sometidas a privación de libertad. Nos duelen especialmente las personas que están en la calle, sin techo ni lugar donde cumplir con el confinamiento.

    Pedimos intensificar todas las medidas económicas excepcionales que sean precisas para prestar ayuda a las empresas que resulten más afectadas,  a la vez que a sus plantillas.

    Con el convencimiento de que esta aflicción pasará, manifestamos nuestra alegría por tantas muestras de solidaridad, no solo desde la Iglesia católica sino también desde el conjunto de la sociedad. Son el mejor ejemplo de que el mal llamado “egoísmo ilustrado” no es la solución a esta crisis.  Nuestra vulnerabilidad, personal y colectiva, requiere el compromiso de las administraciones, de la ciudadanía,  de la vecindad y de las pequeñas redes de apoyo.

    El capitalismo que produce tanta pobreza y exclusión precisa de un giro copernicano. El evangelio y la aplicación de las enseñanzas de la Doctrina social de la Iglesia ayudarán, en diálogo y colaboración  con otras religiones y culturas, hacia la consecución de un futuro viable con nuestro planeta, para llegar a otro paradigma de vivir, producir, distribuir y consumir en este mundo globalizado amenazado en su supervivencia por enormes problemas que afectan a la humanidad.

    Una reforma del sistema financiero y monetario internacional, vigilada por una autoridad pública con competencia universal (ONU),  es imprescindible para frenar los excesos y perversiones de un sistema económico que se ha convertido en muchos aspectos en enemigo de la humanidad, de la paz y de la justicia. Hay que salvaguardar la dignidad de la persona sobre el capital, y  el trabajo digno y la fraternidad sobre la eficiencia y rentabilidad económica.

    Ni siquiera lo que podamos hacer en España es suficiente. La pandemia es un problema global que requiere soluciones globales. Urge  pasar de una sociedad internacional, donde cada país busca sus propios intereses, a una comunidad internacional donde las naciones cooperen por el bien común. El mismo desafío se plantea a la Unión Europea. Si los países de la Unión no saben cooperar, se pone en riesgo su existencia, su razón de ser.

    En España también necesitamos superar planteamientos individualistas y estatistas y comprometernos por la colectividad. Justicia y Paz valora el compromiso de la ciudadanía y el de tantas empresas y no olvidamos que las administraciones públicas son las garantes últimas del bien común de nuestra sociedad.

    Nos reconforta ver que la lógica de lo común está prevaleciendo en estos días. Esta crisis puede superarse desde el consenso fundamentado en el bien común y los derechos de las personas más vulnerables, incluida la atención sanitaria a aquellas de mayor edad o con discapacidades y enfermedades crónicas.

    Esta crisis debe servir para consolidar el derecho a una vida digna de todas las personas, derecho a «vivir», derecho a participar, derecho a estar incluida en la comunidad. Debemos fortalecer los lazos de compromiso en la ciudadanía con las suficientes garantías de que no retrocedan los derechos. La solidaridad debe ser una responsabilidad colectiva, no beneficencia.

    Nos sumamos al llamamiento a la oración que proclama la Iglesia y en especial el papa  Francisco, en favor de todas las personas damnificadas, y sus familias,  de quienes sostienen la vida ante la pandemia del COVID-19 o preservan los servicios esenciales  a fin de que se pueda superar este dolor inmenso en la mayor brevedad.

    Que la cercanía de la Pascua nos  dé la fuerza a fin de hacer presente la Resurrección de Cristo Jesús a todas las personas.

Comisión General de Justicia y Paz
Madrid, 3 de abril de 2020



https://www.juspax-es.org/news/sostener-la-vida-y-la-comunidad/