Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

Cena Ecológica, parte de la pintura de Maximino Cerezo arreglo: Ana Isabel Pérez y Martín Valmaseda

17 de enero de 2024

EN NUESTRAS RAMAS

Enrique Gonzalez Lorca

NUESTRO OLIVO, LAS TORTOLICAS Y EL AÑO NUEVO 2024

El fin de año nos sorprende en casa con la tierna imagen de dos tórtolas que vienen cada noche buscando cobijo para dormir en las ramas del olivo de nuestro jardín.

He leído que estas palomas en las zonas rurales donde se caza son asustadizas y precavidas, pero se vuelven confiadas en las zonas donde no se las persigue. Así que para nosotros es una buena noticia que en casa se sientan seguras y confiadas.

Esta imagen de las tortolicas me sirve para pedir al año que entra que los seres humanos, como el olivo de nuestro jardín, podamos compartir generosamente nuestras  "ramas", es decir, las capacidades, el tiempo y los bienes para los que andan necesitados de cuidados, de refugio y de protección.

En este año que comienza estas aves que han servido de inspiración a poetas de todos los tiempos y que simbolizan el amor, me recuerdan que esta Tierra podrá ser más habitable cuantos más corazones se abran  a la acogida y amparo sin condiciones ni exclusiones, cuantas más manos estén disponibles a la aceptación libre de prejuicios y de miedos al diferente.

Todos tenemos cabida en el "árbol de la vida", todos también somos árboles de ramas robustas donde otros pueden anidar. Y todos tenemos el derecho fundamental a una tierra donde construir una vida, donde echar hondas raíces y dar fecundos frutos únicos para embellecer este mundo. Así el sueño de una humanidad en paz será un poco menos utopía y más realidad.

Malditos hoy los que impunemente arrancan y cortan con violencia y a sangre fría las raíces de tantas vidas inocentes y frágiles y convierten en desierto a los pueblos que estaban llamandos a ser vergeles.

Viene ahora a mi memoria la letra de una canción que  cantaba en mi juventud: "Que bueno es tener un corazón sin puertas, que bueno es tener las manos siempre abiertas" .

Así despido un año triste por sus guerras y violencias, de muerte cruel de inocentes, con la esperanza de que los seres humanos construyamos un mundo mejor donde todos, especialmente hoy las víctimas de las cruentas guerras en Palestina e Israel, en Ucrania, Somalia, en Yemen o en Sudán puedan tener el derecho a vivir en justicia y en paz, donde todos puedan anidar en paz en las ramas del árbol global de este planeta Tierra.