DIOS SUFRE CON NOSOTROS.
Seguramente estás muy
acostumbrado a ver la imagen de Jesús crucificado. Desde niño has visto la Cruz
por todas partes: Quizás no te dice nada.
Sin embargo, para los cristianos es el símbolo más expresivo del misterio de Dios.
Empezamos a <<entender a ese <<Dios crucificado >> cuando sabemos amar de cerca a las personas que sufren, y cuando descubrimos por propia experiencia que el amor verdadero hace sufrir.
Tú mismo lo has podido comprobar. No puedes amar de verdad a un ser querido sin sufrir cuando le ves sufrir. Es lo que le sucede a Dios. No puede amarnos sin sufrir con nuestros sufrimientos. Así es para los cristianos el Dios encarnado en Jesús.
DIOS no sólo ha sufrido por nosotros en una cruz hace dos mil años, sino que sufre cada día con nuestros sufrimientos.
Esta presencia de Dios en nuestro sufrimiento no es algo inútil y estéril. Es cierto que no interviene para destruir a los verdugos o cambiar las leyes de la naturaleza.
Pero está ahí, no abandona nunca a sus hijos.
Un día descubriremos que, de forma callada pero eficaz, está conduciendo la historia dolorosa de sus criaturas hacia la Vida definitiva.
Se consumieron mis
velas
al pie del crucifijo.
En la calle había un
pobre
con sus botas
destrozadas.
Y volví para rezar al
Cristo de madera.
¡No supe rezar, Señor,
a tu Amor en carne y hueso!
JOSÉ ANTONIO PAGOLA. CREER ¿ PARA QUÉ ?


